20 de abr. de 2012

Relato de una mujer, Sí me acuerdo

relatos mujeres

Uno de los relatos de la antología 37 Relatos para leer cuando estés muerto, de monsieur Igor Kutuzov, un servidor. ¿Un relato breve de parejas, de ese cambiante y complicado paralelogramo hombre-mujer? ¿Acaso es una historia de amor o desamor? Bien, como Roma città apperta, este relato de mujer admite varias lecturas e interpretaciones.De los 37 Relatos de IK, a modo de avance, subiré un par más en las próximas semanas: un relato muy breve y luego otro. En cualquier caso, espero que los disfruten.

 
Sí me acuerdo

Con Jerges y Artemisa asidos a mis manos, entro en el parque. En verano no se puede ir antes de las siete por el calor, pero esta tarde de sábado, con Manel en el hospital cuidando a su madre y estos dos piojos inaguantables, he acabado por salir antes de casa.
El parque rodeado de una valla de madera de un metro de alto. Con una especie de castillo en el centro y un tobogán rojo oxidado. Un poco más allá, un columpio para dos. Al fondo, varios bancos alineados para que descansen los padres. Jerges sale pitando y Artemisa, tras dudar, lo sigue sin saber todavía cuál va a ser el juego. El parque está casi vacío. Hay un tipo sentado en uno de los bancos, escondido tras un periódico, y un niño muy pequeño expectante, en una de las cestas del columpio que hace rato ha dejado de balancearse. La brisa que llega del mar es una sopa de fideos ardiente. Los peques suben a la torre de madera y suspiro aliviada. Por fin han dejado de atosigarme y eso que por la mañana hemos ido a la piscina. Estos no se cansan con nada.
El tipo sentado en el banco ha bajado el diario y me está mirando como si acabara de ver una soga colgando del techo de su cocina. Se levanta, viene hacia donde estoy. Dios.
—¿No te acuerdas de mí? —dice. Parece haberse recuperado de la sorpresa y ahora sonríe con una gota de malicia en la comisura de los labios—. ¿Recuerdas cómo me llamo?
Estoy tan descolocada que me he quedado en blanco. Cuando me quedo en blanco no hay nada que hacer. No recordaré su nombre.
—Claro que me acuerdo de ti.
—Pues a ver, Dolores. ¿Cómo me llamo?
Está jugando. Igual que hacía hace años. Le gusta jugar.
—Lo siento…Se me ha ido.
—Entonces, ¿no te acuerdas de mí?
Lo veo. Lo dice con la expresión satisfecha de un jugador de póquer que ha ganado otra mano. Igual que antes. Su hijo sigue quieto en el columpio, embobado. Sudo, por el calor y por los nervios. La tela del sujetador se adhiere a mis pechos. Lo observo detenidamente. No ha cambiado tanto. Los labios gruesos y cuadrados. La geometría de su nariz romana. Los ojos verdes, grandes y caídos, como si echara de menos algo que nunca encontró, que nunca encontré.
—Sí me acuerdo —digo—. Cómo me abrazabas y me hacías reír. La última cerveza nos la tomábamos detrás de capitanía. El ritual. Cuando nos conocimos. Me llevabas en esa vespa 75, blanca, que no frenaba nada, por las Ramblas, al salir el sol. No te gustaban mis medias rotas ni el pelo corto de punta, ¿eh?, ni esas botas de bruja que tenía. A lo mejor por eso el día que me presentaste a tus amigos decías que era una colega y en ningún momento me tocaste. Ni tan siquiera me cogiste la mano. Por eso, al volver de marcha, follábamos en el portal de tu casa, porque te daba vergüenza que tu mamá nos pillara. Tendrías que haberme presentado. Un tipo como tú, que iba a comerse el mundo. ¿Y el día aquel que me soltaste porque al otro lado de la calle viste a uno que hacía el máster contigo? —Tomo aire. Aire caliente que me quema el gaznate—. ¿Para qué esas llamadas tres años después? Y todas esas cartas. ¿Qué hacías esperando debajo de casa?
El periódico que lleva se ha convertido en un tubo de papel retorcido. Saca al niño del columpio. Con su hijo en brazos, antes de marcharse, murmura al pasar «Jaime». Jerges y Artemisa, empapados, se persiguen. Los pequeños dedos asomando en las chanclas, rebozados de arena. Al llegar a casa voy a meterlos en la bañera y los frotaré con esparto, si hace falta. Luego les dejaré ver la tele un rato.


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19 de abr. de 2012

Vendiendo vinilos y un pedazo del pasado

discos
Parálisis Permanente
Como la crisis y la realidad son tan tozudas como un elefante, he empezado a vender mi colección de vinilos. Ha venido un tipo agradable a casa y se ha llevado las rarezas y los EPs. Mañana vendrá otro, con una furgoneta, y se llevará los LPs.
Tras un ligero temblor de manos he cerrado el trato. Aviso a navegantes: los discos y los CDs que no son de colección se pagan a un euro la unidad. Más o menos lo que cuesta un kilo de patatas. Precio cultural.

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17 de abr. de 2012

Corriente Sanguínea, de Patricia Muñiz

novela eróticaBajo el recién estrenado sello editorial Underbrain Books, la escritora barcelonesa PatriciaMuñiz salta al ruedo con una novela corta que puede provocar fascinación, desagrado, alucinaciones, cambios en el ritmo cardíaco, alteraciones en el humor... todo, menos bostezos.

Porque Patricia Muñiz, narrando las andanzas de “la taquillera”, arriesga a fondo con una historia erótica, violenta y dramática. La soledad, las obsesiones y una visión del otro mundo, el que palpita bajando las escaleras de caracol para alcanzar el subterráneo, tejen una literatura que mezcla con habilidad lo sucio, lo poético, lo demencial y lo invisible. 

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15 de abr. de 2012

El hombre que amaba las mujeres

el hombre que amaba mujeres

L'homme qui aimait les femmes (1977) o El hombre que amaba las mujeres. Deliciosa película de Francois Truffaut sobre la historia de un hombre obsesionado con el andar de las mujeres, que hace que el mundo tenga esa peculiar fragancia. Un tipo que las adora, un tipo que no es un don Juan, sino sencillamente un amante, alguien que no puede vivir sin ellas. La historia la cuenta una mujer, precisamente.


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10 de abr. de 2012

Encontrar Vamurta, un juego de espías

Encontrar el libro de Antigua Vamurta hoy, en papel, se ha convertido en una tarea propia de espías de alto abolengo equipados con lo último de Apple, tan indispensable para vivir y ser normal. 
Me han llegado quejas, por diferentes vías, sobre lo difícil que es comprar el libro. Asunto que subestimé, pero esta mañana lo he comprobado en el centro de Barcelona. Siento haber reaccionado tan tarde. Casi no quedan libros a la venta, alguno en Casa del Libro, alguno en el Corte Inglés. En muchas grandes tiendas no queda ni uno. 
¿La solución, además de contratar los servicios de la CIA? 
      
-         Comprar el libro por correo, el gran oráculo de Google muestra los caminos.
-     La mejor opción es comprarlo por correo directamente a la editorial: GRUPO AJEC 
-       Comprar el libro en formato electrónico: durante el mes de abril y en FICCION BOOKS Vamurta en formatos ePUB, PDF y Kindle. Antigua Vamurta está a un euro (¡¡1 €!!).
-         Pedir en tu librería el libro. La distribuidora es UDL Libros.
-       Enfundarse la gabardina del inspector Clouseau y las bambas del mismísimo Hermes y recorrer el mundo. 
¿Qué ha sucedido para que el Mosad, el MI5, la T.I.A o las FSB rusas deban intervenir en este asunto? Pues que la novela se ha ido vendiendo paulatinamente, que muy posiblemente en las grandes superficies se hayan olvidado de volverla a pedir más ejemplares y que los restos de la primera edición deben estar en algún almacén de un búnker reforzado a prueba de bombas perforantes y ataques bioquímicos.

Esta es la situación. Para alegrar un poco el día hoy me atrevo a decir que este año cierro el ciclo de Vamurta, que acabaré el segundo libro. En unos diez días sobrepasaré la frontera de las 300 páginas, una especie de Rubicón mental que tengo incrustado en la testa y que significa seguir adelante sin mirar atrás. ¡Los dados están en el aire!
ebooks fantasticos

«Estaban surcando las aguas muy deprisa. Por encima de sus cabezas, los cúmulos oscuros cruzaban el cielo desde el norte, enfriando la atmósfera.
El día cambiaba de color y la tarde se consumía mientras las tripulaciones procuraban no perder su trofeo. Un tirón podía significar la libertad herida para el sircad y todos lo sabían. El cielo turbio se hacía más y más impenetrable. Serlan mandaba acelerar o aflojar el ritmo, con la esperanza de consumir las fuerzas de su pieza».

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8 de abr. de 2012

¡Qué raro es escribir!

En el revés anoche soñé ser capaz de llenar siete páginas de un tirón sin levantar la muñeca. Hay un libro incoloro que a veces hago cantar como un ruiseñor vertiginoso. ¿Alocado? No exhausto.
Pájaro de la virtud frente a un teatro que aparece y desaparece como la bruma del acantilado.

Voz soñada llegada del páramo que habitas junto al árbol de los signos. La mañana te devorará hasta hacer del papel ceniza.
Un libro sin letras que el fuego consume, que la noche imprime otra vez, cada vez, poblándolo de murmullos y magias.


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5 de abr. de 2012

Crítica en Anika entre Libros

En la web de Anika entre Libros se hace una crítica de Antigua Vamurta firmada por Núria Pradas Andreu, escritora que dejó la segura profesión de maestra para adentrarse en el incierto mundo de las letras.
A mí me ha parecido una reseña sincera, concisa, que ofrece un punto de vista interesante sobre la novela. Muestra lo que le gustó y lo que no: Anika Entre Libros

la mejor fantasía
Ah, En Ficcion Books (web de la editorial Ajec) han rebajado el precio del ebook de Vamurta en formatos ePUB, PDF y Kindle. El libro electrónico de Vamurta cuesta un euro (1 €), ya lo contaré más detalladamente.

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Qué nos impulsa

Tristeza, rabia y miedo mueven al cerebro...

Esto pensé tras una larga conversación de esas de arena y playa con un amigo que me explicó los resultados de unas conferencias a las que asistió en París. ¿El tema? Cuáles son los principales motores de la mente.

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1 de abr. de 2012

Dicen que dice la Odisea

mitos y odisea
Una obra de PEP MONTSERRAT: http://pepmontserrat.com/blog
Me llevo a mi hija a la biblioteca de Sagrada Familia. Había la cine-alternativa pero ese es un camino muy despoblado hoy. Así que bajamos por calles en las que los humanos pasamos el rato, pues es sábado y hay que matar el tiempo y no al padre. Entramos en Palacio, ella con aire de fingida indiferencia y yo oliendo la sangre, husmeando nervioso. Sé que hay premio así que recorremos largos estantes cargados de tesoros cerrados, acaso olvidados. Me yergo sobre las patas traseras, apoyándome con las garras sobre los muebles. Tomo el tomo de Tranströmer, la luz del témpano. Sonrío moviendo la cola. Luego vamos a la sección infantil en la que si uno hace agujeros en la arena siempre halla huesos ricos en tuétano.

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