26 feb. 2017

Guía de (No) Concursos de Poesía

Antes de entrar en una habitación desconocida es bueno asomar la cabeza para ver qué hay dentro. Esto he hecho yo, con pobres resultados, para saber algo sobre concursos de poesía en lengua española. Lo descubierto es descorazonador. O mejor dicho, paralizador.

 
Pintura de Alessandro Sicioldr 

Terminado el tercer libro de poesía que escribo, me decidí a indagar sobre concursos de poesía. Leí varios artículos, tanto de blogs como de medios de comunicación. Y acabé hecho un lío. No puedo aseverar nada, pues mi información no es de primera mano. Vivo desconectado del mundo literario. Hasta demasiado desconectado y eso es malo. Dejo tres enlaces interesantes para invitar a la reflexión y a modo de guía para otros poetas que consideran el presentarse a concursos. Lo cierto es que no sé qué hacer. Seguro que queda algún concurso de poesía libre de amigos, conocidos y saludados. Pero, ¿cuáles?

a)     El artículo o mejor dicho, la ofensiva panzer de análisis ampliado de los premios de poesía, del colectivo poético Addison de Witt. Un análisis de los primeros premios de poesía en España en función de su imparcialidad. Dios. Con nombres concretos y referencias. 116 comentarios. Algunos muy interesantes.

 


b)     Un artículo de la revista digital Diatribas sobre la poesía española de inicios del siglo XXI, de Pablo Lorente Muñoz. Quizá el escrito más ecuánime, pero no por ello menos inquietante.


c)      Artículo del diario El confidencial sobre los premios literarios. En este caso de narrativa. He pedido el ingreso en un monasterio. Dejo el enlace:


En fin, esto es lo que hay.  Por una vez, leer sobre algo me ha generado más dudas de las que tenía antes.


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5 feb. 2017

El bueno era Sanders

Jamás antes, y rezo por equivocarme, probablemente nunca más, he escuchado a un político cuyo discurso despertara en mí la esperanza de un mundo mejor.  Y de paso coincidiera tanto con mi visión de la sociedad, la economía y la política como la de Sanders. Bernie Sanders, el senador estadounidense derrotado por Hillary Clinton. Del partido demócrata, apartado de las presidenciales por el poderoso y ponzoñoso clan de los Clinton.



De algún modo, al apartar a Sanders, los Clinton nombraron presidente a Trump. La razón es que todos estamos hartos de los políticos tradicionales, que gobiernan para las élites, esa minoría que mandan en el mundo, y de las ellos mismos forman parte. Y a eso hay que sumar la corrupción, que no es más que el reparto del pastel entre los de la élite. Esto para ti, esto para mí. Igual que antes de la Segunda Guerra Mundial. El fascismo y el comunismo tuvieron sus antecedentes.

Bernie Sanders quería cambiar el sistema y Trump prometió hacerlo. Eso, los de abajo, sí somos capaces de olerlo. Aquí y en Estados Unidos también.
Hillary Clinton prometió a los que pagaban su campaña y a los que debía favores, más guerras y gasto militar, prometió en conferencias ante la banca norteamericana, por las que cobraba 600.000 $ por charla, desregularizar los mercados financieros y prometió no tocar mucho las cosas para perpetuar esta muy antigua, minoritaria y nueva clase social, los ultra ricos.

Ahora a Trump, peligrosamente,  lo acusan de todo. De manipular las elecciones, de aceptar chantajes de Rusia, de ser un tramposo, etc., sin que de momento no se haya visto prueba alguna.
Trump, en un principio, se perfila como aislacionista. Esto es, menos intervenciones militares en el exterior, menos gasto. De hecho, tras ganar las elecciones, uno de sus primeros tweets fue este:



Sí, en contra del carísimo y poco eficiente programa de los F-35, un superavión de combate polémico por sus fallos. Como dijo el presidente Eisenhower, el principal peligro para los USA es…

«En los consejos de gobierno, debemos evitar la compra de influencias injustificadas, ya sea buscadas o no, por el complejo industrial-militar. Existe el riesgo de un desastroso desarrollo de un poder usurpado y [ese riesgo] se mantendrá. No debemos permitir nunca que el peso de esta conjunción ponga en peligro nuestras libertades o los procesos democráticos».

¿Es una casualidad esta lluvia de acusaciones contra Trump o es el complejo industrial-militar que quiere cambiar las cosas? En cualquier caso Trump me parece un personaje nefasto en un país que corre un serio riesgo de implosión y en el que se dan casos de negros que son asesinados por la espalda por aquellos que debieran protegerles.

Hillary Clinton hubiera ofrecido un menú de muerte y destrucción para alimentar a unos pocos. Trump agudizará la división de un país fracturado. El bueno era Sanders. Al que el propio sistema apeó para no verse amenazado, justo el hombre que, quién sabe, pudiera haber reequilibrado el sistema, salvándolo. Dejo sus palabras en este vídeo. Atención a partir de 4:14, un político diciendo la verdad. Mañana va a nevar en Somalia.





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