Cuarta parte del relato perteneciente al mundo épico de la saga Antigua Vamurta, " Un día y una noche ". Mercader En el templo de Sira todo era murmullo de las devotas. De espaldas al altar, formaban un coro arrodillado que lloraba a su diosa, esperando que la luz penetrara en sus vidas. Buscó entre las cabezas que besaban el suelo hasta encontrar a su dama de compañía. No se sentía mal, no sentía remordimientos siendo impura bajo la bóveda circular del templo, que por las ventanas de su techo derramaba torrentes de claridad. —Vayamos a la Casa de las Seguras. —¿Lleváis dinero, mi señora? —No te preocupes. Quiero una máscara azul, de esas puntiagudas, que me esconda esta noche. ¡Y una sortija o un collar! Si encuentro algo digno. La dama de Ermesenda se iba quejando de lo caro que sería todo aquello, mientras sus pasos las llevaban a la mejor joyería de la capital. La joven noble sentía amor por las piedras, más que hacia aquellos dioses que jamás l...
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