El Partido Único Me vino la idea de repente. Me pregunté cómo no lo había visto antes. Mucho antes. De tan sencillo y evidente, se escapaba de mi percepción. En toda Europa, en todos los países, y en USA, Canadá y Australia, hay un solo partido político. Así que cuando vamos a votar, siempre votamos el mismo partido. En el vivir, todo son ilusiones. Ahora hay otras elecciones en España. Perfecto. La gente se discute. Algunos resultan agrios, peludos, malsonantes. Que si las derechas, que si las izquierdas, que si el Nuevo Frente Popular. Pobrecillos. Todos viajan por el mismo canal, el mismo caudal, para desembocar en el mismo lago. ¿Me estoy equivocando? ¿Me he vuelto loco? Todos, en todos los países, defienden a sus élites, las que pocas veces se muestran públicamente. Unas élites que cada vez están más enlazadas (bueno para la paz), aunque a veces se enzarzan para apropiarse de trozos del pastel mundial. Entonces hay una guerra (Irán, Ucrania, Yemen, etc.). El caso más estúpid...
Hay tres tipos de viajero en el metro. Lo sé porque cada día viajo en metro. Este metro atiborrado de la metropolitana de Barcelona. De esta sociedad que ha crecido y crecido pero que no ha metido ni un euro más en fortalecer los básicos y las infraestructuras. Primer tipo de viajero. Los que están en el WhatsApp. Que prisas, que cosa. Parece que estén escribiendo su último mensaje al ser querido antes de ser pasto de las llamas. Que velocidad de pulgares. Que manoseo de pulpo hasta los topes de cafeína y donuts de chocolate.