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Mostrando las entradas etiquetadas como Microrelatos

«Malsons de gat» nuevo libro de relatos.

Con Malsons de gats llega una novedad para Sant Jordi. Es un libro de relatos en catalán escritos por Sergi G. Oset, Patrícia Muñiz e Igor Kutuzov (un servidor), a través del cual nos adentramos en el lado oscuro de la materia, mediante la ciencia ficción, las distopías, la fantasía y el ciberpunk. Esto es, literatura fantástica mezclada con nitroglicerina y unos buenos gramos de dejarse ir lejos, lejos, lejos. Y dicho sea de paso, este es un libro que dará respuesta a aquellos que estén cansados, hartos y aburridos de las historias de siempre. El libro es potente y entretenido.   Malsons de Gat, la portada.

Micro relato cerebral

S ufrió un terrible accidente de coche. Conmoción cerebral , dijeron los médicos. No reconoció a su mujer al despertar, pero eso no le preocupó mucho porque encontró que aquella desconocida tenía una gracia. Sí olvidó su número de teléfono y las contraseñas del gmail, Facebook y whatsapp. Aunque intentó empezar de nuevo, su agenda y su red social eran un campo de casillas vacías. Poco a poco fue quedándose aislado, vagabundo en las redes, hasta caer en la más absoluta soledad. ■

Famoso Microrrelato y dinosaurio eliminado

A veces, literatura incluida, es mejor tomarse las cosas como un juego… Total, para lo que la vida da de sí… Así, juego con el famoso y clásico microrrelato de Agusto Monterroso del dinosaurio insistente, introduciendo variaciones a modo de ecuación matemática y sus variables, cosa que todavía no he conseguido entender desde mis tiempos de escuela. ¿Qué es “x”?, ¿pero “x” qué significa exactamente? Variación maléfica: Cuando el niño despertó, el asesino todavía estaba allí. Variación poética: Cuando el borracho despertó, el poema todavía estaba allí. Variación justiciera: Cuando el juez despertó, la soga todavía estaba allí. Variación erótica: Cuando la joven despertó, el orgasmo todavía estaba allí. Como se ve, todo el mundo puede jugar y podría ser que el juego fuera infinito, como un extraño cuento laberíntico y circular de Borges.

Igor visita El Templo

—Esta mañana debemos visitar El Templo. —Ah, sí… En media hora salimos —dice mi mujer. —¿Cojo el carro? —Claro. —Deberíamos darnos un poco de prisa. No me gusta ir con prisas. Nos vestimos, nos arreglamos. Antes de salir, un rápido vistazo en el espejo. Las ojeras de primera hora de la mañana me recuerdan que el tiempo sigue girando. Tomamos una taza de café oscura. Llevo dinero para dar por todos los dones que nos serán ofrecidos. El otoño ha desvestido la ninfa de verano y ha colgado otra lona en el cielo. Respiramos hondo. Estamos listos. Salimos. Cruzamos avenidas y calles, que quedan atrás. Saludamos a otros fieles, incluso a los agnósticos y, finalmente, nos plantamos ante las puertas de supermercados Lidl. Entramos.

War’s App

Los usuarios de los puestos avanzados submarinos del Mar del Norte recibieron la orden de Lord WhatsApp: todos los usuarios de tercera clase deben personarse en las redes de contención sur y sureste para reforzarlas. Se han detectado incursores procedentes de las Repúblicas Islámico-Acuáticas de Twitter. Los usuarios con nivel de privilegios 1 y 2 deben embarcar en los sumergibles cuánticos en el plazo de 20.

Resplandor en la noche

— B uenas noches, señor Lloyd. —Buenas noches, señor Viñas, celebro verle. ¿Le pongo lo de siempre? —Sí, lo de siempre, con un chorrito extra de limón sobre el daiquiri. —Ahora mismo… Por cierto, hacía mucho que no venía por aquí. —Sí, ya sabe, mucho trabajo, las reuniones en el Club de Polo, los niños y los cumpleaños y los actos del Círculo Ecuestre que en julio se multiplican antes de que nos vayamos todos con el velero a respirar un poco. Ya sabe. —Sí, claro. Un hombre debe atender sus compromisos, ¿verdad? —Así es, Lloyd. —He oído que parte de sus negocios no andan muy bien, señor Viñas. Y que su fotografía ha aparecido en ciertos periódicos relacionada con algunos asuntos turbulentos. Eso ha causado una cierta conmoción en el club. —Algo hay de eso, pero de momento, no es algo que concierna a los miembros de este club. Y bueno, dígame Lloyd, ¿qué tal todo por aquí? —Oh, bueno, los clientes de siempre. Hombres bien pensantes que predican la excelencia, la ...

Relato Corredor de fondo

Muchos domingos salgo a correr. Es un buen complemento para el judo, mi deporte, que es un mezcla de técnica y explosión. Correr me agota. Pero a veces tiene sus recompensas. Llegas a sentirte como un rebeco que, ligero, remonta el cerro. Aunque, siendo realista, la mayor parte de las veces me siento como un viejo jabalí que resopla, cansado, trotando por el asfalto de Barcelona, soñando que corre por un bello bosque. by Igor Corredor de fondo «Correr, correr. Sé que unos kilómetros atrás me desplazaba en círculos por la vasta amplitud del altiplano, esta losa helada sin principio ni fin en la que el cielo pesa más que la tierra. Una vez y otra. Esto era antes, antes de que las piernas fueran dos alfileres de puro dolor. La tierra ocre, replegada y ondulada como un mar estático de matorrales que esconden conejos burlones. El pecho dice basta. Hace rato que focalizo la mirada en este sendero de arenas aplastadas. Me concentro en el túnel. Este camino que se retuerce y se...

Señora Maite

Comprimida en el pequeño balcón, ve los hombres de la calle pasar pensando en los hombres de antaño, aquellos hombres que abrían y sostenían las puertas para dejar pasar a las damas. Hay mucho jaleo en la calle porque son las fiestas del barrio. Escucha, sin mirar, el correteo de la casa, a sus espaldas. Hoy, tras el silencio de tantos años, vuelve a tener el piso lleno de familiares. Discuten y toman medidas. Está cansada. No sabe si quedarse un poco más o volver al cementerio donde esa misma mañana la han enterrado. I.K en este templado enero de 2015

Mircorelato Desahuciado

Fuente: lamentable.org Orden judicial en mano, y con un representante de Bankia al lado, los mossos d’esquadra subieron las escaleras hasta llegar al tercer piso de aquella vivienda de Nou Barris. Los fueron sacando a todos con prisas y sin tiempo para cortesías, dejándolos en la calle, observados por los jubilados que iban congregándose. El niño no paraba de gesticular, señalando su antiguo hogar. Empezó a gritar. Gritó tanto que un sargento avisó al padre: «o el niño se calla o os venís con nosotros, detenidos».  El niño estaba indignado. No le habían dado tiempo de recoger su cuaderno de matemáticas, con los deberes hechos para el día siguiente. Inspirado en el Arte de la disculpa, un texto que encontré en un libro de texto de mi hija.

El Universo

Publico un nuevo relato corto e inédito por si apetece una tapa de literatura novedosa y basada en los ingredientes de siempre, los tradicionales, los que siempre se mezclan. ¿De qué va el relato? Del universo. El Universo «esperando a que asomara y se arrastrara afuera primero sus antenas ondulantes como pajas de heno» Egar Lee Masters Spoon River C on unos amigos habíamos alquilado una casa rural de esas donde la mayor parte del tiempo se invierte en preparar una comida tras otra. Llegada la mañana del domingo hicimos una excursión al río. Fue en primavera, una cualquiera, rutilante, esplendorosa. La naturaleza prepara los frutos para la ofrenda de invierno. Llegamos al río. Grandes rocas pulidas que fueron movidas por gigantes de otras eras estrangulaban el curso de agua limpia hasta llegar a un salto que a sus pies creaba una poza que replicaba con esmero el color del cielo. Luego el riachuelo seguía su curso en llano, entre grupos de cañas altas que como ...

La profesora de conducir

Recuerdo mi profesora de conducir. Tenía el cuerpo achaparrado y era bajita. Algo chepada. El pelo negro, áspero, corto y mal cortado. Una Quasimoda barcelonesa. La cabeza pequeña de facciones estrujadas como si temiera la luz del sol. Era fea y mayor. Tan fea que incluso el día en que la conocí me sorprendí un poco. Era buena profesora. Exigente en el punto justo, seria pero no severa. Vestía sin gracia como un hombre. Sabía enseñar, incluso ser paciente con un alumno disléxico (“Gire a la izquierda. ¡Contradirección!, ¡he dicho izquierda!”) y poco interesado en el arte del volante como yo. Con el tiempo entramos en el indefinido territorio de las confidencias. Sabía contar cuentos con un tono de voz monocorde y desprovista de artificios. Me contó que tuvo un novio que le duró dos domingos de barbacoas y que entre semana no hacía nada. Eso sí, en la tarde-noche del sábado llegaba el momento de gloria, el breve éxtasis que le permitía sobrevivir semana tras semana. Se citaba con ot...

El zorro

Estando sobre un montículo de la colina vi un zorro cruzar un claro de hierbas altas del bosque. El zorro, indiferente, dotado de un afilado olfato, ojos profundos y orejas puntiagudas, sabía que yo estaba ahí y no le importaba nada. Sondeaba y sabía todo lo que ocurría a su alrededor y un poco más allá, en aquel momento. Él iba a alguna parte, siguiendo una dirección invisible con algún misterioso propósito. Ignorado, supe que para el zorro yo era neutro, ni malo ni bueno, como un guijarro en el camino. Por eso avanzó apartando la alta hierba por el claro, haciéndose visible. Le daba igual que lo viera fugazmente o no. Él formaba parte de un todo, de la delicada red de equilibrios del bosque, del valle, de la sierra de montañas rocosas y ríos briosos. Yo no, yo era lo vírico, el agente externo, la anomalía que en cualquier momento, por descuido o a conciencia, podía borrar el monte entero y su creación. El zorro cruzó el claro del bosque, adentrándose y desapareciendo en las tupidas...

Relato corto Fuera de mi jardín

Un relato muy corto, titulado Fuera de mi jardín . Tiene un puntito de tanteo hacia lugares y significados inexplorados.  FUERA DE MI JARDÍN Tengo el frigorífico lleno a rebosar de cervezas frías y mi esposa ha comprado cordero, entraña y hamburguesas. La barbacoa de atrás está lista, con un montón de leña pequeña bien apilada. El hombre abre la puerta de su casa y mira al jardín. Incluso ayer vinieron unas mujeres a limpiar el garaje, por si los hombres nos queremos escapar un rato de la fiesta y tirar unos dardos. Pasea por el jardín, conforme con la ordenada disposición de todo. Echa un vistazo a su nuevo todoterreno, bien visible al lado de la entrada de la parcela. Se agacha y pasa la palma de la mano por encima del césped recién cortado. Arruga la nariz, aunque está satisfecho con los preparativos para la fiesta. Sale hasta la calle sin ver acercarse a nadie. Mira a lo lejos, la calle es una suave ola de cemento a lado y lado de la cual se alinean cientos de cas...

Lectures d’Espagne, cuentos traducidos al francés

Hace unas semanas contactó conmigo Céline, una traductora francesa. Estaba interesada en traducir tres cuentos, o más bien, tres microcuentos míos al francés (¡¡¡la lengua de Marcel Proust!!!). Respondí que claro, que encantado de la vida. Pues la iniciativa ya se ha materializado y el libro Lectures d’Espagne ya se puede descargar gratis en PDF o se puede leer gratis online en esta dirección: Calameo Books

Cuento Corto El Diván

Otro cuento corto o microcuento (dónde, la frontera), éste, sobre un tipo cualquiera, con problemas, que acude al médico. « —Doctor, últimamente veo arañas en el techo. —¿El techo es blanco? —El techo es blanco. —¿Y la sangre? —La sangre es roja. El paciente dejas sus manos cruzadas sobre el estómago, cómodamente tumbado en el diván. —Doctor, últimamente no estoy bien. —¿Situación familiar? —Tres hijos que no veo, divorciado. Mi madre todavía vive. —Y el trabajo, ¿cómo va? —Gano la mitad que hace cuatro años, hace seis meses que no paso la pensión a mi ex. —Y mis honorarios, ¿los podrá pagar? —Bueno, verá, ahora mismo…, verá, en dos o tres días… No, se lo ruego, no se desvanezca, ¡todavía no! Espere, aún puedo ver su rostro y las manos, doctor, espere, un momento…, las arañas en el techo, ¿qué voy a hacer con ellas?, espere… »                    ...

Un cuento breve de Jean Cocteau

El otro día se citó en comentarios del blog este cuento breve, ¡brevísimo! Es un clásico y es un microcuento genial, irónico y, de algún modo extraño, también vital: olvidar los propios miedos, todo está escrito. Jean Cocteau (1889-1963) fue muchas cosas: poeta, novelista, cineasta, crítico. Una vida trepidante, como este micro. « U n joven jardinero persa dice a su príncipe: -¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahán. El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta: -Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza? -No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahán esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahán . » —Fin—  ¡Nos vemos esta noche es Ispahán!

Leyendo cuentos de Alejandra Pizarnik

Por P conocí a S y S me presentó a J. Charlo con S y J sobre gatos e hipopótamos. Surge Alejandra, que no está. J, con la solemnidad de un sacerdote de Zoroastro, se levanta. Busca algo en el cofre helado hasta que saca un libro de Pizarnik y me lo entrega. Cuídalo , me dice. No sólo lo cuido, también lo leo. No muy a menudo, pero a veces sucede. Ya me puede caer un piano en la cabeza, ya. Los cuentos cortos y los poemas de Pizarnik bien merecen una misa. Y dos, y .... «D ebajo de un árbol, frente a la casa, veíase una mesa y sentados a ella, la muerte y la niña tomaban el té. Una muñeca estaba sentada entre ellas, indeciblemente hermosa, y la muerte y la niña la miraban más que al crepúsculo, a la vez que hablaban por encima de ella. –Toma un poco de vino –dijo la muerte.

Microrelato La Bombilla

Otro microrelato para pasar el rato. «—Deberían de quitar esa bombilla. —Sí, hombre, y que no lloviera por abril. Y que alguien tapiara esas grietas. —Es que me molesta, no me deja dormir. —Bueno, tú, por si acaso, sigue acostado. »                                                                                      En un soleado día de reyes de 2014, by Igor .

Cuento de Halloween El Pasadizo

Un cuento corto pensando ya en El día de los Muertos , un cuento para Halloween o Día de los difuntos . Vaya, para el 1 de noviembre, cuando los cementerios se llenan de flores y algunos recuerdan y honran a los que “se marcharon con la mayoría”, que decían los romanos, claro que en el siglo II a.C la Tierra no sufría de la sobrepoblación de hoy y los muertos, por tanto, eran mayoría. Bueno, para todo hay remedio. Disfruten del cuento que no tiene más intención que esa, la de tomarse una pastillita de pura evasión. EL PASADIZO. El hombre se acercó al joven, que salía de la entrevista. —Vaya, no te han dado el trabajo, ¿verdad? El joven asintió, compungido. —No te han dado el trabajo porque eres demasiado bueno, ¡este puesto de mierda no era para ti! El joven miró al hombre trajeado con cierto interés.

Relato Finales de Agosto Principios de Septiembre

Aquí os dejo el relato libre Finales de Agosto Principios de Septiembre . Si es que es un relato o es pura divagación. El verano se acaba, no así lo que aconteció, hoy, mañana y siempre. Un relato online, para pasar el rato. Relato Finales de agosto principios de septiembre