Sobre libros, poemas, versos y relatos

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18 sept 2017

Antigua Vamurta y 21 Cabezas, entre los más vendidos en Google Play

Lo sé, no durará. Es el sueño de una noche de septiembre. Pero ahí estoy, entre los más vendidos de esta semana en Google Play, en todo el mundo y en español. Haber vendido más que Stephen King o que Fernando Aramburu y su Patria en la tienda de libros de Google me da energía. Ayer, con mi mujer currando y los amigos tomando cerveza, me quedé a escribir. Es una renuncia. Me agobié. Mi puse a jugar al PC. Volví a escribir. Luego hice sombras de judo, luego a correr. Luego volví a escribir. Luego fui al supermercado, lavé platos, pasé la escoba. Luego abrí la tele, vi lo que había y la volví a cerrar. Luego nada. Se hizo de noche. Nada, total a la nada tan solo le arranqué página y media. Agobio. ¿Valdrá la pena?



Y esta mañana veo esto. Combustible para la escritura. Antigua Vamurta (2013) está en la posición nº 8 y 21 Cabezas y Relatos (2017) está en la posición nº 24. Es curioso, los libros que más he vendido son los que yo considero menores, 37 Relatos y Poesías 3,14.

A futuro, qué tengo. Un tercer libro de poemas acabado que espero publicar en Google Play antes de que acabe 2017. Un cuarto libro de poesías que voy a tardar mucho en acabar, pues es un libro a lo bestia, y un libro de relatos que he empezado a escribir este año. Y no sé si me atreveré a publicarlo alguna vez. Es un libro de relatos de alto voltaje erótico. Busco, exploro, me atrevo en la oscuridad del deseo y el sexo. A ver.

En fin, sin prisa, priorizando el trabajo e ingresos, sigo en el sueño de una noche de septiembre.


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14 jul 2015

2 reseñas de 37 Relatos

Parece una broma, pero 37 Relatos para leer cuando estés muerto es el libro que más he vendido. Será que los relatos fantásticos gustan. Y el segundo, en apenas 7 meses, es Poemas 3,14, aunque la traducción que hice yo mismo del libro del catalán al español ni mucho menos me satisfaga. Dos libros que me dieron poco trabajo, que los escribí al vuelo. En cambio, la sudada Antigua Vamurta, se sigue vendiendo más o menos bien, pero no como los dos anteriores, muy descargados en Google Play. En fin, al final siempre mandan los lectores.

Recientemente he detectado dos críticas a 37 Relatos. Ambas comparten el hecho de señalar fortalezas y flaquezas, decir lo que les gusta y lo que no. Algo que puede parecer normalísimo, pero en las latitudes de la crítica literaria esta obviedad no siempre se cumple.
Aquí os dejo los enlaces.

- LIBROS DE OLETHROS:

- LA PLUMA INSOLENTE: 

Decir que he disfrutado como un enano leyéndolas y que de ellas me llevo dos cosas que valen más que el oro: enseñanzas y motivación. De hecho he reactivado un libro de relatos que tenía a medias. Quizá para el 2016 lo tenga listo, o antes, que esto de fabular no entiende ni de plazos ni de normas. Me queda agradecer a los críticos su labor, tantas veces poco valorada. Yo, cuando no sé qué leer o me siento algo perdido entre las novedades, a ellos acudo en busca de consejo y guía.

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28 abr 2015

La cita

Iba yo de chafardero por internet cuando tropecé con una cita. Era mía, o eso parecía. En un blog un grupo de autores respondía a preguntas y señalaban citas de otros escritores. Ésta decía así:
«el sofá es un pedazo de plástico beige, huérfano de mi culo.»

Lo primero que pensé. Yo esto no lo he escrito, es muy punk. Se trata de un error. Luego realicé la búsqueda (gracias, señor Word) entre los 37 Relatos, y sí, ahí estaba la cita, en un relato de ciencia ficción cuyo título es Un largo fin de semana, una breve distopía, me temo, no muy distante.

Resultado 1, las cucarachas se comieron mi memoria. Resultado 2, entre lo que uno cree que es y lo que es realmente siempre hay en medio un lago con patos verdes que separan a ambos seres (también imaginados). Para no añadir aquello de cómo te ven los demás y cómo crees que te ven los demás. Da igual, demasiado complicado. Lo que sí me hizo mucha ilusión es verme, por vez primera, creo, citado (Resultado 3).

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10 oct 2014

El Universo

Publico un nuevo relato corto e inédito por si apetece una tapa de literatura novedosa y basada en los ingredientes de siempre, los tradicionales, los que siempre se mezclan. ¿De qué va el relato? Del universo.


El Universo


«esperando a que asomara y se arrastrara afuera
primero sus antenas ondulantes como pajas de heno»
Egar Lee Masters
Spoon River

Con unos amigos habíamos alquilado una casa rural de esas donde la mayor parte del tiempo se invierte en preparar una comida tras otra. Llegada la mañana del domingo hicimos una excursión al río. Fue en primavera, una cualquiera, rutilante, esplendorosa. La naturaleza prepara los frutos para la ofrenda de invierno. Llegamos al río. Grandes rocas pulidas que fueron movidas por gigantes de otras eras estrangulaban el curso de agua limpia hasta llegar a un salto que a sus pies creaba una poza que replicaba con esmero el color del cielo. Luego el riachuelo seguía su curso en llano, entre grupos de cañas altas que como guardianes lo custodiaban. Como la profundidad era poca decidimos seguir adelante desde el interior del río. Saltamos adentro. Los niños, entre asustados y excitados, reían al observar las nubes de barro que levantaban sus pies bajo el agua. Hasta que uno gritó. Un ser extraño, la viva fisonomía de un alienígena. Se había movido hacia atrás a una velocidad de vértigo. Habían más, habían muchos. El cauce, tranquilo en aquel tramo, era una colonia de cangrejos de río, rojo brillante si la luz se reflejaba en sus caparazones de grueso esmalte. Nuestras pisadas provocaban que los cangrejos se propulsaran hacia atrás como si estuvieran montando un cohete de vuelo corto. Avanzábamos y los saltos subacuáticos se repetían dejando bajo el agua estelas de fango en suspensión. Éramos los kraken mitológicos, los seres inimaginables de otra esfera que invadíamos sus dominios. Algo que, cuando nos marcháramos, no entenderían. Aquel tramo de río moría en otra pequeña cascada. Y ese espacio, entre salto y salto, justo ese espacio y nada más, en el que asomaban unos inalcanzables abedules de hoja lejana, en el que a veces los rayos del sol barrían los secretos del fondo del cauce ancho de corriente mansa sobre el que volaba una solitaria golondrina o se posaba, durante el suspiro de una eternidad, una libélula larvada con vidrio nervudo de catedral, donde en alguna ocasión asomaba el zorro para lamer el agua, todo aquello y sus cuatro estaciones con lluvia, niebla y días soleados, el corto tramo de río entre saltos, para la discreta colonia de cangrejos todo aquello era el completo, perfecto, inconmovible y entero universo, que nosotros nos disponíamos a abandonar en tres o cuatro pequeños saltos.



Igor Kutuzov, octubre de 2014.





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17 sept 2014

Relato Negro El Estanco

El único relato de género negro que he escrito, que yo sepa. Está englobado en el libro 37 Relatos para leer cuando estés muerto, que ya hace tiempo que ha sido ampliado y vuelto a ampliar con los nuevos relatos y así continuaré haciéndolo con el tiempo. A este paso, dentro de unos años, al 37 le tendré que añadir un cero. El libro está disponible como ebook y se puede bajar en Amazon/es y Smashwords.



EL ESTANCO

«El otro día, pasando por aquel corto paseo que enlaza Gran de Gràcia con la calle de los Concebidos, vi un cartel. «Se traspasa». Era un pequeño estanco soleado cuya puerta parecía una boca negra en la fachada color crema. Algo en mí se inquietó, como una laguna sacudida por un pedrusco. Esa puerta se quedó en mi cabeza. Imaginé el estanco en su jornada diaria. Entraría gente tranquila pidiendo un paquete de Lucky. Otros serían de los siempre con prisas, de esos que están fumando antes de abrir el paquete de Malboro. Los jóvenes pasarían adentro, indecisos y tímidos, para comprar tabaco de liar. El estanco tendría una estantería preciosa con el producto expuesto; bien ordenado, todo siempre igual y en el mismo sitio. Como un quirófano. Las viejas vendrían a por caramelos y tarjetas de transporte. Algunas, pocas, con la boquita pintada, buscarían con ojillos de pajarillo un mentolado. Un mentolado que les traería recuerdos de los años de bailes y susurros en la oreja. Aunque mis clientes preferidos, sin duda, serían esos viejos sin tiempo que miran como si todo les diera igual. Que miran como si el mundo entero fuera ya el comedor de su casa. Esos que fuman puros. Tuerzo por la calle Montseny. Estrecha, húmeda. Una calle que huele a pueblo. No hay demasiada gente a esta hora, pasado el mediodía. Por la tarde sí hay gente, con los currantes que van para casa, las madres arrastrando a los críos. Usaría camisas bien planchadas. De algodón, con rayitas azules estrechas sobre tela blanca. Sereno. Diría «gracias y buenos días» cuando se marcharan. Sería… mi estado sería un oasis, un remanso de paz. A primera hora haces de luz oblicuos cruzarían el local. El sol cayendo sobre el barroco juego de niveles de la gran estantería que tendría a mis espaldas. Saludaría a uno de los clientes para girarme después, dándole la espalda, buscando la cajetilla que hubiera pedido. El mueble sería de colores claros: un beige, un gris humo, quizá un ocre aguado. Un anaquel con molduras de madera por supuesto, rematado con volutas. Una auténtica joya. Falta poco, giro y bajo y vuelvo a bajar. Me cruzo con unos mocosos jugando a la pelota que no miran nada, ¡joder con los niñatos! El suelo de porcelana, bien barrido, sí señor. El aire olería a madera y del techo blanco colgarían las aspas de un ventilador, para los días de verano. Entro en la plaça del Diamant, ahí está la farmacia. Están a punto de cerrar. Por poco. Pues un ventilador, para que los habituales no se asaran. Que se pudieran quedar a charlar un rato de eso y de aquello. Me palpo el bolsillo y saco la media. Corro un poco, veo la mujer que se mueve en el mostrador. Tiene un rostro amable, beatífico. Me llevo la mano a la axila. La mujer grita, entro rápido. Desenfundo. Es el noveno en lo que va de año. Con tres más seguro que me llega para el traspaso.
—Señora, no se mueva, coño —digo. ¿Quién se va a mover con un revólver del 38 sobre la sien?—. Vacíe la caja y no haga cosas raras. ¡Qué no haga cosas raras!»



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25 jun 2014

Relato corto Fuera de mi jardín

Un relato muy corto, titulado Fuera de mi jardín. Tiene un puntito de tanteo hacia lugares y significados inexplorados.

 FUERA DE MI JARDÍN

Tengo el frigorífico lleno a rebosar de cervezas frías y mi esposa ha comprado cordero, entraña y hamburguesas. La barbacoa de atrás está lista, con un montón de leña pequeña bien apilada.
El hombre abre la puerta de su casa y mira al jardín.
Incluso ayer vinieron unas mujeres a limpiar el garaje, por si los hombres nos queremos escapar un rato de la fiesta y tirar unos dardos.
Pasea por el jardín, conforme con la ordenada disposición de todo. Echa un vistazo a su nuevo todoterreno, bien visible al lado de la entrada de la parcela. Se agacha y pasa la palma de la mano por encima del césped recién cortado. Arruga la nariz, aunque está satisfecho con los preparativos para la fiesta. Sale hasta la calle sin ver acercarse a nadie. Mira a lo lejos, la calle es una suave ola de cemento a lado y lado de la cual se alinean cientos de casas simétricas con jardín. Su casa está elevada, justo en el punto más elevado de una colina.
El hombre da media vuelta. Entra en la vivienda, decide esperar a los invitados detrás de las cristaleras. Transcurren unos minutos en los que no pasa nada. Y en una esquina de la parcela aparecen tres mequetrefes que miran a ver si hay alguien. Llevan un balón de fútbol. Rápidamente trazan entre dos arbustos la línea de gol y empiezan a chutar una bimba de cuero viejo y costuras abiertas. Tiran y se mueven sobre el césped sin apenas hacer ruido, como si fueran cazadores furtivos. El hombre sale apresurado.
¡Niños asquerosos! ¡Sodomitas! ¡Fuera de aquí, este es mi jardín! ¡Fuera de mi jardín!
El hombre observa la huída despavorida. Olvidan el balón, que parece una estatua posmoderna sobre el césped perfecto. Lleno de ira, el propietario chuta la pelota para alejarla de ahí con tal mala fortuna que el esférico impacta contra la luna del todoterreno, dejando un beso de polvo dividido en hexagonales. Corre para comprobar que no ha roto el vidrio. A la vez, la pelota empieza a rodar con velocidad por la pendiente de asfalto. Rápido, les dice un pájaro a los niños que corren calle abajo. Lanzados, los niños empiezan a perseguirla, el hombre espera a los invitados, el cuero se marcha transformándose en un sueño inalcanzable, las unifamiliares se replican en silencio unas a otras hasta llegar a un horizonte brumoso que parece disolver el mediodía.


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La fotografía que acompaña el texto es obra de la artista Marina Molares (http://www.marinamolares.com/), una obra muy, muy interesante.

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29 mar 2014

Cuento Corto El Diván

Otro cuento corto o microcuento (dónde, la frontera), éste, sobre un tipo cualquiera, con problemas, que acude al médico.


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«—Doctor, últimamente veo arañas en el techo.
—¿El techo es blanco?
—El techo es blanco.
—¿Y la sangre?
—La sangre es roja.
El paciente dejas sus manos cruzadas sobre el estómago, cómodamente tumbado en el diván.
—Doctor, últimamente no estoy bien.
—¿Situación familiar?
—Tres hijos que no veo, divorciado. Mi madre todavía vive.
—Y el trabajo, ¿cómo va?
—Gano la mitad que hace cuatro años, hace seis meses que no paso la pensión a mi ex.
—Y mis honorarios, ¿los podrá pagar?
—Bueno, verá, ahora mismo…, verá, en dos o tres días… No, se lo ruego, no se desvanezca, ¡todavía no! Espere, aún puedo ver su rostro y las manos, doctor, espere, un momento…, las arañas en el techo, ¿qué voy a hacer con ellas?, espere…»
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                         I.K, domingo ventoso de finales de marzo, principios de abril de 2014. Barcelona, ciudad mediterránea, barrio, Baix Guinardó, donde nunca ocurre nada y las terrazas se llenan de solitarios enfrentados a un vaso de cerveza y los supers de ancianas que se mueven como tuneladoras de metro, pero, ¡un momento!, en la simétrica Eixample tampoco nunca ocurre nada, ¡ah!, esperen, todavía veo sus rostros, ¡no!, no se vayan todavía, esto no ha hecho más que empezar, ¿cómo?, ¿que no quieren pagar entrada para el espectáculo? Y que le digo yo a la mujer barbuda, al enano recalcitrante, al hombre bala y al elefante tristón y soñador que no calla, al payaso que bebe a escondidas colonias del más allá. ¡Esperen, un momento! ¡Los de Endesa han amenazado con cortar la luz del circo! ¿Qué les voy a decir a todos? ¿Con qué promesas los voy a engañar?


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18 feb 2014

cuento El dragón y las princesas tristes

Entre las historias de 37 Relatos para leer cuando estés muerto (Igor Kutuzov, 2013) hay un cuento protagonizado por un dragón. Un viejo dragón que despierta tras una larga siesta. Tenéis el libro de cuentos como ebook en Amazon y Smashwords. Encontraréis relatos y cuentos fantásticos, de humor, amor, relatos realistas. Un poco de todo. Aquí os dejo la voz del dragón.


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El dragón y las princesas tristes

«Rugía la noche en los cielos. Una inmensa bolsa de velos y mantos de nieblas que el dragón cortaba sin cesar, elevándose y descendiendo. Si subía a mucha altura, se encabritaba sobre la nada y las alas dejaban de batir el aire frío. Durante unos instantes su enorme peso se desplomaba hacia la tierra, sumiéndose en una vorágine vertical de silbidos y nubes perforadas hasta que decidía reemprender el poderoso aletear. Dormir. Una siesta de cientos, miles de estaciones que se habían sucedido como nacen y mueren las hojas de un árbol. En su anterior amanecer no existían los ruidosos pájaros de metal que había visto a lo lejos, cruzando la negrura en un vuelo recto hacia algún lugar. Una molestia.

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6 ene 2014

Microrelato La Bombilla

Otro microrelato para pasar el rato.

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«—Deberían de quitar esa bombilla.
—Sí, hombre, y que no lloviera por abril. Y que alguien tapiara esas grietas.
—Es que me molesta, no me deja dormir.
—Bueno, tú, por si acaso, sigue acostado.»
   
                                                                                 En un soleado día de reyes de 2014, by Igor.


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11 ago 2013

Relatos Fantásticos en 37R IK


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Relatos fantásticos, el libro

En el libro de relatos cortos 37 Relatos para leer cuando estés muerto, que publiqué a mediados de 2012, hay un buen puñado de relatos fantásticos y de ciencia-ficción. No todos los son, en 37 Relatos, hay sitio para el relato costumbrista, para esa infinita madeja que son las relaciones entre mujeres y hombres, también encontraréis relatos ácidos y otros cuentos de tajo humorístico.

Entre los relatos fantásticos, el titulado Siesta, que ya posteé en este blog y fue seleccionado y publicado para el número 216 de la revista Axxón, siempre ha estado entre mis favoritos. No os digo más, porque los habrá que no lo han leído. Para los que creen recordar este relato de fantasía sólo citar las palabras del mago Merlín en Excálibur: «Desgraciadamente, la perdición de los hombres es el olvido.». 

Podéis descargar este ebook de relatos en los distintos Amazon (Amazon.es y aquí, Amazon.com, por ejemplo). Y por supuesto os lo podéis bajar para tablets, smartphones, iphones, Samsungs, etc. , en formatos PDF, epub, mobi, kindle en GOOGLE PLAY, pinchando aquí: 37 Relatos en Google Play.



RELATO SIESTA, de Igor Kutuzov

Dejé el periódico sobre la mesilla, me moría de sueño. El sol de primera hora de la tarde me cegaba, así que me moví hasta la única sombra del jardín. Apuré el café y aplasté el cigarrillo en el cenicero. Una buena siesta sería mi salvación.
Me metí en casa para tumbarme en la cama de matrimonio y cerré la puerta. Se oía algún pájaro. La luz era una bendición que, lejos de calentar en exceso, me amodorraba sobre las almohadas. Cerré los ojos.

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25 may 2013

Microrelato La Viejecita

Ahí está, como cada mañana, la viejecita del balcón de enfrente barriendo la terraza con una escoba. Deja de barrer y me mira a mí. Esto es sorprendente. ¿Qué hace? Levanta un fusil. Veo un fogonazo.
I.K, hace menos de tres minutos.

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5 oct 2012

37 Relatos IK en ePUB, PDF, Mobi y Kindle


relatos para descargar epub pdf

Los 37 Relatos para leer antes de que estés muerto, de Igor Kutuzov, un servidor, pueden comprarse en todos los formatos para ebooks y libros electrónicos. Además de tener este libro de relatos, que publiqué la pasada primavera en formato Kindle (Amazon.es  y resto de Amazons), a 0.89 €, (El enlace es: Amazon España, 37 Relatos) ...

también están disponibles en todos los formatos posibles (Epub, PDF, Mobi, Kindle),  incluyendo RTF para procesadores de texto como el Word, en la siguiente página de Smashwords, a 0.99 céntimos:

Smashwords «37 Relatos para leer cuando estés muerto».

 

Y para animar a los que no conozcáis este libro de relatos cortos y algunos largos que ocupan más de 40.000 palabras, dejo un pequeño fragmento del cuento de El Dragón y las princesas tristes.


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13 jun 2012

Relatos de ciencia-ficción y fantasía

relatos fantasía

Del libro que he publicado en Google Play y Amazon (37 Relatos para leer cuando...) de historias cortas, los relatos se pueden dividir en dos bloques: los de ciencia-ficción y fantasía por un lado, y por otro, los de corte realista, muchos de ellos, y humor. Una mezcla peligrosa, sin duda.

Subo aquí el relato “La última cena”, siendo este el penúltimo que publicaré en el blog. En agosto volveré a subir el relato “Siesta”, porque muchos no lo conocen y por mostrar las ilustraciones que se hicieron de esta historia.
Me quedo con ganas de subir muchos más, pero en fin, los relatos los podéis adquirir en:
- Smashwords (libro relatos gratis y sin registrarse): 37 Relatos en Pdf, epub, kindle, etc.
- En el contiente americano en Amazon.com (enlace a 37 Relatos amazon.com) a 1.1 $
- En España en Amazon.es (enlace 37 Relatos Amazon España) a 0.89 €.
- En Amazon México, podéis bajar el libro de relatos pinchando aquí: (37 Relatos en México)

cuentos ciencia ficcion

 
La última cena

Una gran explosión solar. Una lengua de fuego que se desprendió, reverberando en todo el sistema. Los planetas cercanos, Mercurio y Venus, convertidos en bolas incendiadas gravitando por inercia alrededor del gran padre, la gran madre. La eclosión golpeó la Tierra con fuerza, provocando un instantáneo y dramático aumento de las temperaturas, convirtiendo los océanos en ollas burbujeantes. La vida en los continentes se desvaneció. Diríase que la materia rompía la ley de la gravedad y se iba hacia arriba, hacia un cielo fisurado. El fuego lamió la corteza durante más de un día, carbonizando todo lo que en ella había. La atmósfera se llenó de cenizas y vapor de agua, una mezcla pegajosa y caliente. Más adelante, las cosas volvieron a su lugar. Paulatinamente, durante años. El anillo de nubes provocado por la evaporación de los mares precipitaba grandes lluvias que lo adelgazaban hasta hacer desaparecer la gran tormenta.

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8 jun 2012

37 Relatos, Trenes Veloces

El primero de los 37 Relatos para leer cuando estés muerto o montado en un tren fantasma en un viaje hacia el infierno. En realidad no son 37, son unos cuantos más. Los relatos se pueden descargar para ipads, android, iphones, ebooks, etc. Ahí va este microcuento.

37 relatos para leer cuando estés muerto
Portada de los 37 Relatos de IK
1
Trenes veloces

En el pueblo volví a oír tu nombre. Tras tanto. Que habías vuelto de la capital. Tú que eras el listo y el guapo del pueblo. Que no se te reconocía, que volviste como una encina calcinada. No sé si recordarás las tardes de verano en la laguna, cuando salíamos del agua y nos tumbábamos sobre la arena ardiente a esperar la noche como si nada existiera. Me contaron de ti y te soñé. Porque no pude imaginarte. No, tras verte partir hacia Madrid como uno de esos trenes que cruzan veloces la llanura. Uno de esos trenes que olvidan la astilla del campanario del pueblo entre la infinitud de los campos amarillos.
Y por eso, al verte pasar esta mañana, con una sonrisa brillante, pregunté sobre ti. Me han dicho que vives en la cabaña del lago, que cazas pajarillos, que tu huerto es un vergel y que has aprendido a hablar con las abejas. ¿Vuelves a ser aquel que fuiste? Qué vistes, qué no supiste hacer. Lo que te pasó. Te veo, otra vez, bajo la cúpula de estrellas, dejando pasar las noches. Quizá debería acercarme al lago para darme un baño, otra vez.




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21 may 2012

Cuento Fantástico Ulam

Vuelvo a publicar el cuento de fantasía El Canto de Ulam, entero. Por dos razones: le di un nuevo repaso y, sobre todo, el artista mexicano Gin Hindew hizo esta magnífica ilustración que adjunto. ¡Oh el color! ¡Oh, el movimiento! Al final del cuento añado otras ilustraciones de cosecha propia para dicho cuento fantástico.

 Ver que el mundo de Vamurta inspira a alguien tan lejano a levantar los lápices y las pinturas es toda una alegría, especialmente para los ojos. Y si alguien se anima a hacer ilustraciones, avisen, aunque parezca que esté durmiendo la siesta. Aquí os dejo este breve cuento de fantasía.


cuentos fantasia 
El canto de Ulam, by Gin

 

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20 abr 2012

Relato de una mujer, Sí me acuerdo

relatos mujeres

Uno de los relatos de la antología 37 Relatos para leer cuando estés muerto, de monsieur Igor Kutuzov, un servidor. ¿Un relato breve de parejas, de ese cambiante y complicado paralelogramo hombre-mujer? ¿Acaso es una historia de amor o desamor? Bien, como Roma città apperta, este relato de mujer admite varias lecturas e interpretaciones.De los 37 Relatos de IK, a modo de avance, subiré un par más en las próximas semanas: un relato muy breve y luego otro. En cualquier caso, espero que los disfruten.

 
Sí me acuerdo

Con Jerges y Artemisa asidos a mis manos, entro en el parque. En verano no se puede ir antes de las siete por el calor, pero esta tarde de sábado, con Manel en el hospital cuidando a su madre y estos dos piojos inaguantables, he acabado por salir antes de casa.
El parque rodeado de una valla de madera de un metro de alto. Con una especie de castillo en el centro y un tobogán rojo oxidado. Un poco más allá, un columpio para dos. Al fondo, varios bancos alineados para que descansen los padres. Jerges sale pitando y Artemisa, tras dudar, lo sigue sin saber todavía cuál va a ser el juego. El parque está casi vacío. Hay un tipo sentado en uno de los bancos, escondido tras un periódico, y un niño muy pequeño expectante, en una de las cestas del columpio que hace rato ha dejado de balancearse. La brisa que llega del mar es una sopa de fideos ardiente. Los peques suben a la torre de madera y suspiro aliviada. Por fin han dejado de atosigarme y eso que por la mañana hemos ido a la piscina. Estos no se cansan con nada.
El tipo sentado en el banco ha bajado el diario y me está mirando como si acabara de ver una soga colgando del techo de su cocina. Se levanta, viene hacia donde estoy. Dios.
—¿No te acuerdas de mí? —dice. Parece haberse recuperado de la sorpresa y ahora sonríe con una gota de malicia en la comisura de los labios—. ¿Recuerdas cómo me llamo?
Estoy tan descolocada que me he quedado en blanco. Cuando me quedo en blanco no hay nada que hacer. No recordaré su nombre.
—Claro que me acuerdo de ti.
—Pues a ver, Dolores. ¿Cómo me llamo?
Está jugando. Igual que hacía hace años. Le gusta jugar.
—Lo siento…Se me ha ido.
—Entonces, ¿no te acuerdas de mí?
Lo veo. Lo dice con la expresión satisfecha de un jugador de póquer que ha ganado otra mano. Igual que antes. Su hijo sigue quieto en el columpio, embobado. Sudo, por el calor y por los nervios. La tela del sujetador se adhiere a mis pechos. Lo observo detenidamente. No ha cambiado tanto. Los labios gruesos y cuadrados. La geometría de su nariz romana. Los ojos verdes, grandes y caídos, como si echara de menos algo que nunca encontró, que nunca encontré.
—Sí me acuerdo —digo—. Cómo me abrazabas y me hacías reír. La última cerveza nos la tomábamos detrás de capitanía. El ritual. Cuando nos conocimos. Me llevabas en esa vespa 75, blanca, que no frenaba nada, por las Ramblas, al salir el sol. No te gustaban mis medias rotas ni el pelo corto de punta, ¿eh?, ni esas botas de bruja que tenía. A lo mejor por eso el día que me presentaste a tus amigos decías que era una colega y en ningún momento me tocaste. Ni tan siquiera me cogiste la mano. Por eso, al volver de marcha, follábamos en el portal de tu casa, porque te daba vergüenza que tu mamá nos pillara. Tendrías que haberme presentado. Un tipo como tú, que iba a comerse el mundo. ¿Y el día aquel que me soltaste porque al otro lado de la calle viste a uno que hacía el máster contigo? —Tomo aire. Aire caliente que me quema el gaznate—. ¿Para qué esas llamadas tres años después? Y todas esas cartas. ¿Qué hacías esperando debajo de casa?
El periódico que lleva se ha convertido en un tubo de papel retorcido. Saca al niño del columpio. Con su hijo en brazos, antes de marcharse, murmura al pasar «Jaime». Jerges y Artemisa, empapados, se persiguen. Los pequeños dedos asomando en las chanclas, rebozados de arena. Al llegar a casa voy a meterlos en la bañera y los frotaré con esparto, si hace falta. Luego les dejaré ver la tele un rato.


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27 mar 2012

Crítica a los 37 Relatos

Pilar Alberdi, en su blog Sobre Literatura Fantástica analiza pormenorizadamente la antología 37 Relatos para leer cuando estés muerto. Ella, que con sus Cuadernos de las Señora Bell está arrasando literalmente en Amazon.
Realmente, es una crítica a fondo. Si alguien está interesado en saber de qué va este libro de historias cortas, debe acercarse a este link: Crítica a 37 Relatos en Blog Pilar Alberdi

Además, se ofrece un avance de algunos de los relatos, lo que hace más atractiva la visita.
Para un escritor hay dos motivos de felicidad. Uno es ser leído, el otro es ser comprendido.

Antología relatos
By Olga Kutuzov.
Aquí el gato Rommel, cuyo ojo es la portada del libro. En esta acuarela, mi hermana, Olga Kutuzov, vuelve a inspirarse en este animal.


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8 mar 2012

Índice de 37 relatos


Me estoy dando cuenta, repasando el índice del libro de relatos que acabo de sacar en Amazon, que muchos de ellos son contemporáneos, que muchos hablan de hombres y mujeres un tanto desorientados por este mundo sin cuentos, ni relatos ni sueños.
Dejo el índice, el libro está disponible en Amazon España (0,86 €) y Amazon.com (1,20 $).

37 Relatos para leer en el váter, tomando café o viajando en un tren fantasma. Incluso para leer una vez muerto. 
Estas eran otras ideas para el título de un libro de134 páginas word para pasar un buen rato.


                                 1. Trenes veloces                                  
2. El Secreto
3. Siesta
4. El estanco
5. Sard
6. Pliegues de mujer
7. La entrevista
8. La fiesta
9. Buenas amigas
10. Guerra Civil
11. Con prisas y a lo loco
12. Sí me acuerdo
13. La luna y la pelota
14. Un largo fin de semana
15. La lanza
16. Nobleza
17. E la nave va
18. Infieles
19. Cena de nochebuena
20. Dolor de cabeza
21. En el Lidl
22. La tele
23. La bicicleta
24. Piénsalo
25. Más se perdió en la guerra
26. Ikea
27. Patio de Luces
28. El dragón y las princesas tristes
29. La mujer pantera
30. Las cucarachas
31. Fondo de piscina
32. Ruido de fondo
33. Ser hombre
34. Vida Matrimonial
35. Prosa Mojada
36. El bucle de Sofía
37. La última cena.


II. Del extraño y fascinante mundo de Antigua Vamurta
1. El canto de Ulam
2. Taonos
3. Los Pueblos del Mar
4. La noche de Ermesenda
5. La mujer de nieve

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23 feb 2012

37 Relatos de Igor Kutuzov

Hoy publico un nuevo libro, 37 relatos para leer cuando estés muerto. Un libro de relatos cortos. ¿Qué encontraréis?  Mujeres, astronautas, dragones, hombres desorientados, cazadores de otros tiempos y mil cosas más. Los 37 Relatos para leer cuando estés muerto de Igor Kutuzov es un ebook de relatos en epub, pdf, mobi, kindle, etc.

¿Géneros y temas? El amor, la fantasía, la vida, el humor, el terror y la ciencia-ficción. Y estos días de crisis también están presentes. 37 relatos muy distintos, con historias de hoy de corte realista incluidas. Y además de los 37, las historias cortas de Vamurta.

Recientemente también publico 37 Relatos en Google Play, ya que esta plataforma de ebooks tiene una gran inmediatez. Aquí tenéis el enlace de descarga: 37 RELATOS en GOOGLE PLAY.

Del mismo modo, el libro de 37 relatos está disponible en Smashwords, en epub, mobi, pdf, kindle, para leer en teléfonos, tablets, lectores de ebooks, etc. Aquí tenéis el enlace: 37 relatos en Smashwords. Lo bueno de Smashwords es que bajar los libros también resulta sencillo.

El libro está disponible en Amazon. El precio es de 1 euro y poco, un micropago, así es el futuro. Enlaces:
Amazon España, 37 Relatos. y en Amazon.com. Asimismo, el libro también se puede descargar en los últimos países donde ha llegado Amazon, en México, por ejemplo.

37 relatos en epub, mobi, pdf,
La portada, obra de Olga Kutuzov.
Algunas historias las conocéis pero otras muchas no. De los relatos que estoy más satisfecho menciono La última cena, El bucle de Sofía, El dragón y las princesas tristes, Vida matrimonial, Sard, Guerra Civil, El Canto de Ulam y La bicicleta. El conjunto de relatos lo publica la editorial Las Cajas de Dios, cuyo único accionista es Igor Kutuzov.

Las correcciones son una gentileza de Victoria Kutuzov, mi mujer, a quien quiero agradecer el trabajo, los días y los esfuerzos. La corrección de Taonos ha sido de Sergio José Martínez Valls. De verdad, mil gracias.
La portada es obra de la fotógrafa, dibujante, diseñadora y música Olga Kutuzov, a quien debo una cena.

  • Tema FORMATO: 37 Relatos estará durante 90 días únicamente en Amazon y en formato Kindle. Si tienes un lector Kindle, no hay problema. De no ser así se puede descargar para lectura en ordenador, iPad, iPhone, Android, Mac y Windows. Es muy fácil y la lectura resulta agradable.
En cualquier caso, pasados estos 90 días subiré el libro a otras tiendas de libros electrónicos en formato PDF.

Cualquier duda, podéis dejar un comentario aquí o enviarme un email.
¡¡¡Banzai!!!

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7 jun 2011

Las cucarachas tienen memoria

 Cuento Corto Las cucarachas y la memoria

Estoy en el maldito trabajo. Alguien ha gritado. Una cucaracha tamaño King Size está volteada en el suelo, desesperada. Las mujeres me han obligado a hacer de Sant Jordi, pero no he querido matarla. La he puesto en una caja Nesspresso (la importancia del reciclaje) y la he dejado en una papelera en la calle.

Dos minutos más tarde la recepcionista ha salido a fumar. Otro grito. La cucaracha melancólica volvía a su hogar, cruzando el desierto de la calle, moviendo sus desproporcionadas antenas frente a la puerta.

Las cucarachas tienen memoria. Me diréis que es olfato. Yo dijo que no, que es memoria, como el contacto mágico de la magdalena y el té de En Busca del Tiempo perdido, de Proust. El olfato es memoria. El contacto. Entre el poema y quien lo lee, que lo despierta del mundo de los muertos. Entre mi talón y la pobre cucaracha que volvía a casa, guiada por su memoria y la añoranza.
Y al final de los tiempos, sobre la tierra sólo quedarán cucarachas y humanos. Y ellas tienen memoria.

cucarachas tienen memoria cuento corto



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