Guiseppe Tomasi di Lampedusa fue autor de una sola novela, El Gatopardo , como fue autor de una sola novela Juan Rulfo y su Pedro Páramo (1955). Al menos, el mexicano se molestó en escribir algunos relatos. Pero los motivos de ambos fueron distintos. Antes de ver publicada su única novela, Tomasi murió. Mala suerte. El destino fue cruel con este noble italiano venido a menos, dotado de una capacidad narrativa inaudita, que a mí, en lo personal, me genera esta pregunta: ¿pero cómo alguien sin carrera literaria fue capaz de escribir una obra maestra, cómo? Por esto escribo la entrada. Porque, estimado gatos y gatas de porcelana, El Gatopardo es una de las obras maestras de la literatura universal, y eso que tampoco cuenta muchas cosas, aparentemente. Acaso describe un micro-universo. El cineasta Visconti, ojo avizor, supo entenderlo muy rápido. En 1962 estrenaba la famosa película que no está a la altura del libro. Hoy El Gatopardo se puede comprar en papel o en...
Sí, ¿y cómo es posible que un pueblo tan apegado a la estética consienta y goce un fútbol tan rácano? Creo que les puede la parte pícara, ganar demostrando que son más listas. Muy mediterráneo ;PP
ResponderEliminarMe quedo con los nombres turcos, son sonoros y temibles como nazgules. Y su himno tiene un cierto toque a la marcha imperial de Star wars. Lo juro :DD
¡Un abrazo!
Ohhh... Estoy escuchando el himno de Turquía, veo los jenízaros aparecer en la niebla persiguiendo goblins... Je, je. Italia, sí, es muy mediterránea. Y hablando de la estética italiana, es difícil encontrar un país donde los hombres estén tan al tanto de la moda, especialmente los jóvenes y sus zapatos. Eso sí, luego de reírse, el resto del mundo los copia.
ResponderEliminarUn abrazo.
Había oído la frase, pero desconocía quién la había dicho.
ResponderEliminarSi en general, si simplemente hiciéramos algo más de caso a lo menos importante de las cosas que tienen importancia, quizás las cosas fueran algo mejor.
Un saludo.
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ResponderEliminar¿Y cómo es posible que alguno crea que el fútbol es la más importante de las cosas sin importancia? A mí se me ocurren cien mil cosas más importantes que el fútbol que, a su vez, no son realmente importantes: los regalices, por ejemplo, los chicles, los ascensores, los aparatos de aire acondicionado, la cerveza fría, un buen entrecot un día a la semana, los e-book (por meter algo de literatura), en fin, etc.
ResponderEliminarPerdonad que haya borrado dos mensajes antes que éste, pero he oído ya varias veces esta frase y, aunque entiendo que la dice alguien en un entorno para la gente de ese entorno, me parece de una arrogancia y una pedancia intolerable.
De todas las otras cosas que he puesto, ninguna tiene, por ejemplo, un grupo de seguidores que, en lugar de disfrutar y de ensalzar su pasión por lo que es, lo convierten en un motivo de conflicto, ninguna permite que un espectáculo mueva emociones humanas de las que dudo que nadie se pueda sentir orgulloso.
Y lo digo con todo el respeto, por supuesto.
Hombre, yo me lo tomo con humor. Y en parte es verdad.
ResponderEliminarMi truco está en cómo categorizo las cosas importantes y las que no: el entrecot y la cerveza fría están entre las prioridades básicas, muy importantes.
Me chifla el fútbol. Lo que me preocupa es la capacidad fagocitiva e invasora que tiene. Por estos barrios lo devora todo. Eso ya no me lo tomo con tanto humor.
Saludos.
Nunca me ha gustado ver jugar a la selección italiana. La excepción ha sido la última eurocopa en que vi y gocé de lo italianos, que, por cierto, prometen.
ResponderEliminarEs verdad, recuerdo un partido estupendo. Creo que era el que ganaron a Alemania. Más juego, menos táctica, más diversión.
ResponderEliminarSaludos.