11 oct. 2017

Anticonceptivos femeninos

Hay momentos en que la vida me divierte. Ayer, mientras en el Parlament de Catalunya debía proclamarse la Declaración de los Anticonceptivos Femeninos o DIU, fui al supermercado. No había nadie. Increíble. Dos viejecitas desubicadas y un servidor en una enorme superficie bladeraniana con potentes luces de neón en el techo y largos pasillos vacíos cargados de comida. Las bodegas de una nave espacial a la deriva en el espacio profundo. Pregunté a la charcutera si los rusos habían iniciado un ataque nuclear y como la charcutera tenía unos años se rió. Ayer, a la hora del DIU, no había ni cristo por las calles de Barcelona.

Me imagino diciéndole a mi mujer: Oye cariño, que nos separamos, pero no, pero sí, pero no, pero lo hablamos más tarde.

No sé qué diría mi mujer aunque me lo imagino. En cualquier caso el drama se ha evitado por el momento. Creo que en el gran bosque cabemos todos y el bosque pueda darnos refugio a todos. Mi nariz me dice que vamos a un mundo en conflicto, que las nube amenazantes está lejos, detrás del horizonte y son otras.

Y no se me escapan las carencias de unos y otros. Graves carencias en Madrid, graves carencias en Barcelona. La hasta ahora falta de flexibilidad. Esto de darse golpes de garrote es muy nuestro. Por una vez, estar en al Unión Europea ha servido de algo. Los analistas políticos señalan que el President de la Generalitat frenó por un mensaje de Donald Tusk, como portavoz de Europa. ¿Fue así realmente? A saber. De momento, los de la Ryder CUP se han quedado sin copa.

La vida siempre sigue su curso. Después de llenar el carro fui a la panadería. La panadera, refiriéndose a unos panecillos, dijo: solo me quedan medianos. ¡Ah! Rápidamente apareció La Comarca y los hobbits, ricos hobbits decía Gollum. Hablé con la panadera sobre El Señor de los Anillos. Dijo algo interesante: antes, a los que leían El Señor de los Anillos se los consideraban raros. Y es verdad. Como ahora los que leen Manga, respondí. El sistema lo acaba absorbiendo todo y hasta lo hace suyo. Luego tuve un rato y repasé un relato que estoy escribiendo, luego otra cosa y otra, medio país paralizado con el DIU, llegó la noche, sobre el cielo se desplegó el manto de puntos de vista, luego otra cosa y otra y otra. El viento se levanta y hay que intentar vivir.

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3 oct. 2017

Independencia de Catalunya, hace unos minutos

Amigos, a cada hora que pasa crece mi pesimismo. Como ya señalé, parece que la hora de los argumentos y razones ha quedado atrás. La deriva de todo esto es muy incierta. Algunos acontecimientos que han sucedido en años anteriores he sido capaz de preverlos. Este, desde luego que no.


Uno tiene la sensación de que el momento es crucial. Horas, días..., para conocer que rumbo van a seguir los acontecimientos. Escribo con zumbidos de helicópteros bajo las estrellas, a escasos 200 metros de mi cabeza. Es una sensación extraña. Esta tarde están muy activos. Las calles de Barcelona repletas de manifestantes y miles de fuerzas de seguridad acantonadas a no mucha distancia.

Saludos.



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26 sept. 2017

Y el ganador es… (un momento que abro el sobre…)

Queridos telespectadores y teleñecos. Ha llegado la hora de la verdad. Se acerca el temido y tumultuoso referéndum (palabra bonita, ojo) de autodeterminación 3.0 de Catalunya.

Básicamente se quiere preguntar al pueblo (primer error. Deberían decir usuarios) si quieren ser independientes de España y constituir la Serenísima República de Baix Guinardó. ¡Error!, la República de Catalunya, quería decir, ya que aquí solo hay un rey, y es argentino y juega a la pelota. En fin. Eso. Choque de trenes. Unos poseen la fuerza y los otros los claveles. Hagan apuestas. ¿Quién ganará? La pregunta del referéndum será esta:

¿Qué prefiere usted, los 25 años de gobiernos corruptos de España o los 25 años de gobiernos corruptos de Catalunya?

Cuando la montaña rusa arranca todo el mundo está un poco nervioso. Ascienden los vagones con la suavidad de una noche de mayo, traquetea la vagoneta, desciende como un río que se acerca al mar y luego toma impulso. Y más impulso y más impulso, y más hasta que llega un momento en que todo el mundo se agarra como pueda a la barra de seguridad y grita. Gritan mucho. Todos mienten y nadie atiende a razones. En esa fase estamos.



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18 sept. 2017

Antigua Vamurta y 21 Cabezas, entre los más vendidos en Google Play

Lo sé, no durará. Es el sueño de una noche de septiembre. Pero ahí estoy, entre los más vendidos de esta semana en Google Play, en todo el mundo y en español. Haber vendido más que Stephen King o que Fernando Aramburu y su Patria en la tienda de libros de Google me da energía. Ayer, con mi mujer currando y los amigos tomando cerveza, me quedé a escribir. Es una renuncia. Me agobié. Mi puse a jugar al PC. Volví a escribir. Luego hice sombras de judo, luego a correr. Luego volví a escribir. Luego fui al supermercado, lavé platos, pasé la escoba. Luego abrí la tele, vi lo que había y la volví a cerrar. Luego nada. Se hizo de noche. Nada, total a la nada tan solo le arranqué página y media. Agobio. ¿Valdrá la pena?



Y esta mañana veo esto. Combustible para la escritura. Antigua Vamurta (2013) está en la posición nº 8 y 21 Cabezas y Relatos (2017) está en la posición nº 24. Es curioso, los libros que más he vendido son los que yo considero menores, 37 Relatos y Poesías 3,14.

A futuro, qué tengo. Un tercer libro de poemas acabado que espero publicar en Google Play antes de que acabe 2017. Un cuarto libro de poesías que voy a tardar mucho en acabar, pues es un libro a lo bestia, y un libro de relatos que he empezado a escribir este año. Y no sé si me atreveré a publicarlo alguna vez. Es un libro de relatos de alto voltaje erótico. Busco, exploro, me atrevo en la oscuridad del deseo y el sexo. A ver.

En fin, sin prisa, priorizando el trabajo e ingresos, sigo en el sueño de una noche de septiembre.


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19 ago. 2017

Dolly campea tras los atentados de Barcelona


Y no va a pasar nada, en realidad. Hubo el atentado de Barcelona. Hubo una gran consternación, muy concreta para mí, pues por allí paseo a menudo. La puerta de atrás sigue abierta de par en par. Debe ser así, para unos pocos.

Porque en realidad no nos interesa saber qué ha pasado. Nos contentamos sabiendo que están cazando a los terroristas, unos asesinos a los que han adoctrinado y financiado. Con eso nos vale. De repente llega un wasap. Es una foto de un amigo jugando a tenis. Luego otro wasap. Es una paella. Enciendo la tele. Vuelven a hablar de famosos y futbolistas, que tienen muchos problemas. Los ciudadanos siguen con sus vacaciones, un poco más tranquilos, y los turistas siguen en su pertinaz asedio a la Sagrada Familia. Las calles de Barcelona van volviendo a la normalidad. Los políticos se reúnen. Sus rostros reflejan la gravedad del momento. Hay proclamas. Hay imágenes en televisión.


Se suceden los tuits, incluso se crean grandes frases que van repitiéndose en el desfiladero de la red. El eco que el viento se lleva. En las Ramblas se amontonan las velas, las flores, los muñecos de peluche. Una eficaz barrera contra el próximo atentado. Se hacen fotos. Hay abrazos. Solidaridad sobre las aceras. Luego uno vuelve a casa y abre el frigorífico. Hay cerveza fría. Todo bien en Barcelona. El Barça, tras cobrar durante años de Catar, lucirá un bonito slogan en la camiseta. Todos somos…

Hay una inmensa minoría que sí sabe. Saben quién ha puesto el dinero, quién paga las escuelas, las armas, las ideas. No cuesta nada. Con un par de horas en internet se averigua quiénes son. Nuestras élites, europeas, españolas, catalanas, mantienen grandes negocios con ellos. No van a renunciar a sus grandes beneficios. Nuestras élites van contra nosotros, no nos sirven. Solo se sirven a sí mismas. Incluso imponemos sanciones económicas a los países que luchan de verdad contra ellos. La puerta de atrás seguirá abierta de par en par.

Ellos están aquí y son muchos. Y volverán a atentar. Me llega otro wasap. Es una bonita cala, el mar azul zafiro. Ahora bajaré al supermercado. Me falta agua, coca-cola, galletas. La gente, espontáneamente coreó el No tinc por (“No tengo miedo”). Yo sí tengo miedo. Y mucho. Las ovejas siguen balando a mí alrededor. Estúpidas ovejas. Ovejas sumisas. Agacho la cabeza. Sigo masticando hierba.


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6 ago. 2017

Dunquerque, la independencia, Neymar y otras cosas que pueden suceder en el ferragosto 2017.

El otro día fui a ver Dunquerque o Dunkirk, de Christopher Nolan en el cine Phenomena, de Barcelona. Un auténtico espectáculo visual y auditivo. En cuanto al lado narrativo del asunto, menos. Salí del cine apabullado, pensando en la verdad y la manipulación de la verdad. Porque la huida de Dunquerque fue un desastre militar que en la película se nos vende como hazaña. Los aliados habían perdido 500.000 hombres ya y las divisiones panzer de Hitler avanzaban a una velocidad de vértigo, incluida la división fantasma de Rommel, que ni el Alto mando alemán sabía por dónde estaba. Ingleses y franceses dejaron en las playas de Dunquerque material bélico como para llenar 500 Ikeas y 19 Carrefours y miles de prisioneros abandonados a su suerte.  Y es que el que gana luego explica lo que le da la gana.

Es verano, la ciudad de Barcelona se vacía, y queda una invisible nube de calor pegajoso de día y de noche. Empiezo a moverme como los ancianos. Me despierto antes de que el sol salga, hago la siesta y de noche respiro.  El movimiento independentista en Catalunya va perdiendo fuerza, la fuerza que nunca tuvo, porque el mundo gira y gira según ecuaciones de fuerza (demografía, grandes capitales, diplomacia, fuerza militar, diferenciales tecnológicos, fuerza política, etc.), algo de lo que siempre careció el movimiento que defiende desgajarse del ajo que es España. Para un tipo como yo, que piensa en catalán y escribe en español, el dilema es claro. Es como si a los veinte años mi padre me quisiera casar y me presentara a dos feas: ¿con cuál te quedas hijo, con la fea o con la fea? Porque la clase política española y la que defiende la independencia catalana se parecen, tienen cosas en común, son mediocres y así la historia los (y nos) recordará. Eso sí, se va saliendo de la crisis vía ganancias de competitividad por bajadas de sueldo. Se sale de la crisis, pero la crisis se paga, y durante mucho tiempo, a los grandes prestamistas, los mismos que financiaron la conquista del Mediterráneo a Jaume I y sucesores y los mismos que prestaron a Carlos V para sus guerras en Francia.

La salida de la crisis es como una posguerra. Como cuando Inglaterra vivió en los años 50 un claro empobrecimiento para pagar los tanques y las 33.0000 ametralladoras dejadas en Dunquerque, entre otros muchos juguetes.

Cada vez creo menos. Quisiera creer en el Dios cristiano y no creo, quisiera creer en Catalunya y no creo, creer en España y no creo. Hasta he empezado a no creer en Europa. No olvido lo que Alemania y Francia han hecho con Grecia, destrozarla. Europa era la princesa prometida y ha resultado ser, como el cuento de Oscar Wilde, el Gigante Egoísta. Y en España el pago será diferido, es la única diferencia con Grecia. No me quejo, simplemente observo y pienso. Me siento un poco como los REM en Losing My Religion. Eso sí, lo que pierdo en fe lo gano en libertad. Desde hace unos años siento que vivo en una cierta plenitud, en general estoy contento. Sigo escribiendo. Y es que con diecinueve años, por ejemplo, se vive con más intensidad pero también se sufre mucho. Este es nuestro mundo que mucho se parece al mundo de hace 501 años. No creer es asqueroso, produce desamparo.

La historia que queda es la de los que ganan. Eso lo entendió bien Julio César al escribir la Guerra de las Galias (De Bello Gallico), y eso lo saben los norteamericanos, la potencia hegemónica de hoy, aunque por primera vez contestada, primero por Rusia y China, y pronto por Alemania, que en unos años dejará de ser la fiel aliada de los Estados Unidos para ser competidora de los USA, sino lo es ya.  Pensaba en Dunquerque y los 400.000 tíos que salieron de ahí como pudieron, incluyendo pequeñas barcas de pesca y hasta patinetes de playa, seguro. Desde entonces no ha habido ninguna guerra entre países desarrollados. Ni una que yo recuerde. Desde la Segunda Guerra Mundial todas las guerras han sido interpuestas. ¡Qué se maten los pobres!, parecen haber pensado las potencias del mundo. Si hay intervención militar de un país desarrollado, es con bajas minimizadas y sobre países sin estructura de estado. Nadie ha puesto un pie en Irán, por ejemplo. Cuando el gobierno sirio bombardeaba el Alepo ocupado por los rebeldes acusábamos al régimen de bombardeos indiscriminados contra civiles, pero cuando la Coalición Internacional (o sea, nosotros) bombardeaba Mosul (Iraq, ocupado por Estado Islámico hasta hace poco) o Raqqa (siguen allí los de Estado Islámico, pertenece a Siria pero pronto será de los kurdos) se nos dice que los yihadistas usan la población civil como escudos humanos.  Y claro, como no van a morir.
 
Biblioteca de Mosul
Los vencedores. Yo no sé, pero dejo un par de fotos de Mosul para que cada uno juzgue sobre la intensidad de nuestros bombardeos. La primera foto es de la Biblioteca de Mosul, donde se guardaba buena parte de la historia escrita de Oriente Próximo. Todo esto no mejora la vida de nadie, ni hace que haga menos calor en agosto. Lo que sí puede cambiar la vida de uno es que Neymar se ha ido del Barça, ¿no?, 222 millones de euros. ¿Quién los ha pagado…? Ah, sí, los mismos que financian al Estado Islámico y pagan el logo de la camiseta a Cristiano Ronaldo. En París jalean la llegada de Neymar. Parece que pocos se han preocupado de saber qué ideología, qué dinero estaba detrás de los atentados en esta ciudad: las petromonarquías del Golfo, los mismos que pagan por Neymar. ¡Ah, quién no quiere estar en el lado bueno de la historia! No deja de sorprender que todos hagamos tanto la vista gorda.
 
Calles de Mosul.
Y hoy, seis de agosto de 2017, ha sucedido otra vez. Algún dios burlón se ha dejado la puerta del horno abierta. Empiezo a desparecer por evaporación, soy casi un fantasma translúcido en esta ciudad de Barcelona harta, muy harta de turistas que convierten la ciudad en un parque temático, solo dejan plusvalías a las grandes empresas y crean trabajo de baja cualificación. Y obviamente hacen que la vida de Barcelona sea mucho más incómoda, estúpida y cara. Próximo post, algo de champán y rosas. ¡Seguro!

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27 jul. 2017

La siesta del gato

Estoy casi de vacaciones. Irán bien para vaciar mi cabeza. Uno de los males modernos es la saturación mental. En parte es culpa mía, más información, casi toda irrelevante para mi vida, más saturación.

Los gatos lo hacen mejor. En esta foto sale uno de mis tres gatos. Llega el calor, ¿qué hacer? La siesta, por supuesto.



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15 jul. 2017

haru ya yuku, sostiene Kito

Takai Kito fue un poeta en breve, de haikus y otras historias, que nació y vivió en Japón (1740-1788).  No se sabe mucho de él. Dejó espléndidas piezas como esta que he traducido al español porque no la he encontrado en lugar alguno, solo en japonés e inglés.

mezurashi to
miru mono goto ni
haru ya yuku

qué maravillosa
cada cosa que he visto – y
la primavera se desvanece

How wonderful
Each thing that I look at – and
Springtime goes away


Kito tenía otras auténticas piezas de orfebre, como este haiku del ruiseñor.

El ruiseñor
unos días no viene;
otros, dos veces.

Hace tiempo que no escribo nada en el blog. Lo mío es pura vagancia y lo demás son cuentos chinos. Acompaño este par de haikus de Kito con una ilustración sinn hanga o shin-hanga (“nuevas impresiones”), un movimiento pictórico japonés de principios del siglo pasado.




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12 abr. 2017

Prólogo de 21 Cabezas y Relatos


Que mejor manera que el prólogo de un libro sea un cuento y no una tediosa lista de atributos, como si del prospecto de una aspiradora se tratara. Pues esto he hecho en el prólogo de 21 Cabezas y Relatos (2017), que a falta de amigos y por pereza de pedir favores he escrito yo. En realidad el prólogo ni tan siquiera es un cuento, funciona como breve cachondeo bajo la apariencia de ensayo sobre Dios. 

El riesgo es que algún creyente pueda sentirse ofendido. Espero que no. La intención no es provocar sino pensar pasando un buen rato. Poner en cuestión al Dios cristiano o al Dios musulmán o a los múltiples y multiformes dioses asiáticos. 

Porque, al fin y al cabo, nadie se cuestiona si los coloristas y arrebatados dioses griegos existen o no. O si los mágicos dioses vikingos realmente alguna vez caminaron sobre las heladas tierras escandinavas. Me veo preguntándole por ejemplo, a finales del siglo VII, a un vikingo barbudo si Thor es real o si solo existe en su cabeza. Menudo hachazo me llevaría. Y en cambio hoy ni tan siquiera nos lo planteamos y damos por hecho que todo eso fue un agradable error enrollado con los tejidos de una fábula. 


Prólogo.
Las voces de Dios.

Las razones que llevan a un tipo como yo a volcar ciertas ideas, impresiones y hasta visiones sobre una hoja de papel usando un lápiz para garabatear una serie de combinaciones de signos acordados por la comunidad, que otros pueden interpretar a su manera, son diversas pero hay una fundamental: ¡sacar esas voces de mi cabeza!

No me culpes de nada. Dime cómo interpretas y te diré quién eres. Ya me lo dice mi mujer, Lluís, Lluís, oye, deja de mover los labios. Se refiere a que cuando salgo a fumar al patio, ella que me observa a través del cristal, me ve hablando conmigo mismo. Malo, malo. Todavía no le he confesado que hasta me respondo. Eso te lo explico a ti, que no te conozco de nada, porque así resulta más higiénico. Las voces de la cabeza. No es culpa mía,

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