25 may. 2015

Las alcaldesas

Elecciones municipales 2015.
Aparecen las alcaldesas.
Y de pronto y a contra pronóstico, parece que sí, que es posible vivir en un país normal.

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22 may. 2015

El eslabón débil

Cinco minutos de un film de Peter Greenaway aportan más que cinco platos de lentejas. Aunque me reviente su pretenciosidad y ese esteticismo exacerbado. Cuenta cosas Greenaway, algunas veces, cosas secretas porque cuestan de ser asimiladas tal cual.

Recuerdo una escena de la película The Pillow Book en el que un calígrafo endeudado con su editor entrega a este su último trabajo. Inmediatamente y con familiaridad el editor lo sodomiza crudamente, antes de aceptarlo. ¿Será que en Japón todo a ser crudo, como el sushi?

Vale pulpo como animal de compañía y editor es sinónimo de director o productor de cine o directora de teatro. Y, así como en las familias es el niño el eslabón débil, en el ámbito artístico el débil es el artista.


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15 may. 2015

Amor en el psiquiátrico, por David Gascoyne

En la anterior entrada citaba algunos poetas británicos modernos. Uno de ellos era David Gascoyne (1916-2001), un caso distinto y que no se debe confundir con Paul Gascoyne, ese fabuloso futbolista inglés. Al igual que Rimbaud, prácticamente dejó de escribir siendo muy joven y, de hecho, acabó internado en un psiquiátrico. Años más tarde volvería a publicar, aunque de manera errática. Admirado e influyente, el reconocimiento no pudo evitar su decisión de apartarse del mundo e irse a vivir a la isla de Wight, con sus padres.


«Soy un poeta que se pasó de escritura de joven y después enloqueció», declaró Gasconye. Próximo a los movimientos surrealistas, también estuvo muy influenciado por Lord Tennyson (que dejó escrito aquello de: “Lágrimas, vanas lágrimas// pensando en los días que ya no son” ). El poeta acabó internado en un psiquiátrico de la isla de Wight, el Whitecroft Hospital. Allí había una enfermera que leía, a modo de terapia, poemas a los pacientes.

Esa enfermera, Judy Lewis, recuerda:
«Uno de mis poemas favoritos se titulaba September Sun. Lo leí una tarde y uno de los pacientes vino a verme luego y me dijo “eso lo escribí yo”. Puse mi mano sobre su hombro y le contesté: “cariño, por supuesto que lo hiciste”. Más tarde, naturalmente, conocí mejor ese paciente y me di cuenta que realmente sí había escrito ese poema.»

Se casaron en 1975. David Gascoyne murió en 2001, a la edad de 85 años. No sé si se comieron las perdices pero seguro que leyeron juntos algunos versos más, en la remota Isla de Wight. Dejo la mencionada poesía, en inglés. Incapaz de traducir esto. Luego dejo otro poema en español,

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11 may. 2015

Circunnavegando la Isla Tuerta

A eso me he dedicado en las últimas noches, a nadar, orillando, la Isla Tuerta o
49 poetas británicos (1946-2006). De esta antología de bardos británicos contemporáneos (ojo, que muchos siguen vivos, ¡oh!), me quedo con algunos nombres:

John Betjeman.
David Gascoyne, W.S. Graham, John Betjeman y Nicholas Moore. Del libro están excluidos expresamente los pesos pesados como Auden, Ted Hughes o Seamus Heaney.

Del resto de poetas y poemas hay muchas cosas que están muy bien y otras que no me interesan. No es un gesto terrible, es simplemente que si a la primera lectura de un poema no entiendo nada de nada de nada, lo dejo estar. Ya lo decía el poeta catalán Gabriel Ferrater, cuando afirmaba que un poema «ha de poseer, como mínimo, el mismo nivel de sentido que tiene una carta comercial.». Aunque luego, Ferrater, no siempre cumplía dicho precepto.

La antología, el prólogo y la traducción de este libro recomendable publicado por Lumen va a cargo del escritor y crítico argentino Matías Serra Bradford.  El libro solo está en papel, pero se puede comprar a través de las librerías presentes en la red.

Y para acabar de recomendar este estupendo libro dejo un breve poema de amor escrito por John Betjeman.


EN UNA CASA DE TÉ DE BATH

«No hablemos, hagámoslo por el amor que nos tenemos—
    Tomémonos de las manos y curioseemos.»
Ella, una mujer pequeña y muy ordinaria;
    él, un cretino colosal;
pero los dos, por un momento, apenas más abajo que los ángeles
    en este rinconcito de la casa de té.»

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7 may. 2015

MetaRécord

Ecos de Sant Jordi 2015. Atiendo al día. Eso es hacer muchas cosas.

También escribo dos poemas en un día, ¡blitzkrieg! Si en algo creyera, hincaría las rodillas en el suelo cada mañana para orar a un dios lejano.

El miedo es grande, el premio es enorme y opaco. Por eso escribo.

Expresar, fijar, dejar ir, entender. Por un sendero despejado, también la música y la belleza. Brisa que hace oscilar la rama de un almendro en flor.

Adentrándome en el tercer libro de poesía. Sentado esta noche en el patio, muy arriba, el firmamento gira y gira.

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4 may. 2015

Mundo Android, Mundo Smartphone


Llámenlo como quieran. Este es el mundo al que vamos. Se puede escribir y describir de muchas maneras, pero este vídeo cargado de humor negro lo describe muy bien. El otro día presencié una escena rara: iba caminando por la calle. Pasé delante de un hotel. En la entrada, como un gallinero, un grupo de turistas asiáticos esperaban apiñados, en recepción. Todos sentados muy juntos y todos atentos a las lucecitas de sus smartphones. Ni tan siquiera hablaban entre ellos, y eso que no hubiera hecho falta alzar la voz. Extraño Mundo Android. Nuevas formas de comunicarse de soledad en soledades.


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1 may. 2015

Echo de menos a Carmelo Gómez

No porque no fuera ni guapo, sino porque a fecha de hoy los actores y actrices se fichan por lo que arrastran. Casos paradigmáticos son Mario Casas o Blanca Suárez, cuya variedad de registros es tan amplia como un catálogo de colores de vestidos de novia. Los meten en las películas porque aseguran un mínimo de taquilla, pues los fans, fans morirán, también de aburrimiento.

Este tipo, Carmelo Gómez, ni tan siquiera tenía lo que hoy se llama un “físico espectacular”, en cambio sí sabía actuar, lo cual es un buen detalle si eres actor. E incluso, hacía buenas pelis. Su rostro podía colmar la pantalla. Todavía mantengo fresca en la memoria de mi retina la memorable Vacas (1991), cuando Julio Médem era Julio Médem y no una sombra en busca de la inspiración perdida. 


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28 abr. 2015

La cita

Iba yo de chafardero por internet cuando tropecé con una cita. Era mía, o eso parecía. En un blog un grupo de autores respondía a preguntas y señalaban citas de otros escritores. Ésta decía así:
«el sofá es un pedazo de plástico beige, huérfano de mi culo.»

Lo primero que pensé. Yo esto no lo he escrito, es muy punk. Se trata de un error. Luego realicé la búsqueda (gracias, señor Word) entre los 37 Relatos, y sí, ahí estaba la cita, en un relato de ciencia ficción cuyo título es Un largo fin de semana, una breve distopía, me temo, no muy distante.

Resultado 1, las cucarachas se comieron mi memoria. Resultado 2, entre lo que uno cree que es y lo que es realmente siempre hay en medio un lago con patos verdes que separan a ambos seres (también imaginados). Para no añadir aquello de cómo te ven los demás y cómo crees que te ven los demás. Da igual, demasiado complicado. Lo que sí me hizo mucha ilusión es verme, por vez primera, creo, citado (Resultado 3).

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21 abr. 2015

Hilos de carne

Tiro de reservas estratégicas 
y subo otro de los poemas de 3,14. 
Sean buenos en Sant Jordi 2015 o Día del Libro
y nunca, nunca, nuca se paren para hablar con desconocidos. 


Hilos de carne

Tiempo era al igual que hoy
cuando donde muere la calle
vi correr los hilos
de cien golondrinas, los picos
abriendo el vasto espacio hasta coser
mi carne con sus estelas.

Voces e hilos me atraviesan
hasta ser una transparencia
suspendida en una marea
de formas, veo los paralelos,
olvido ser quien era,
sueño ser un pájaro

ingrávido abandonando
la tierra. ¡Quebrar el ocaso!
¡Apuñalar el vidrio azul!
Y así veo el mundo, verde
y tenue serpiente sobre el barro,
allí abajo brillan luciérnagas…

Es la tierra adherencia
que la ave deja en vuelo
rasante, se eleva sobre la bóveda
perfora las nubes enrejadas
y cuando cree ser una flecha
—aullido de acero vivo—
su propio reflejo la confunde,
la golondrina cae en picado
y la ave piensa ser un hombre,
carne que sueña
en frágil permanencia
negando ser un hilo que arde.

El hombre sueña ser ave
que rasga el blando rostro
de los cielos, que cruza
el oscuro vientre del tiempo
y no se detiene
para volar, volar, volar.

Kutuzov, en Poemas 3,14

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