18 feb. 2019

Poesías Amor y Moscas

Poesías Amor y Moscas (Lluís Viñas Marcus, 2018) es el título del último libro de poemas que he publicado. Y claro está, este hecho es para mí una alegría. Vida y destino me zarandean, corro de un lado a otro sin mucho atino. Así van pasando los días, como casi todos. En cambio, poder escribir y poder publicar un tercer libro de versos, además de inevitable, me produce la sensación de que todo se asienta y cobra mayor sentido. Escribo, respiro. Poesías Amor y Moscas es un diálogo y una exploración de lo humano: poesías de amor, sobre el mundo, sobre las olas del tiempo. El libro de poesía es un viaje desde lo próximo a lo lejano buscando respuestas y tanteando explicaciones para comprender la condición humana y su lugar.

Este ebook de poesía lo podéis descargar en varias plataformas. Las principales son:

-         Google Play Libros: Enlace al Libro.
-         También en Amazon y otras plataformas.

Para muestra, el poema que abre el libro, A Finales de Abril, un poema de amor, una toma de conciencia de la brevedad del mes de mayo y el aleteo del presente, la vida y la muerte sobrevolando los versos.

A FINALES DE ABRIL

La densa ola se había
llevado el temblor a otra parte.

En la cama, solos, amparados
en una cuna de oscuridad.

Tú me hablaste de la muerte,
que alrededor flotaba.

Tan cercana, tan lejana, indistinta.
Cuando llegue, cuando llegue,
dije yo, amodorrado por el orgasmo.

A finales de abril hay un despliegue,
un tanto invisible en la ciudad,
de las fuerzas que nos llevan.

Hablamos también de la vida,
palpable, mucho más cercana,
tan necesitada de agua.

De la tarde la luz todavía colgaba.
Una ducha, la suavidad de tus piernas,
la incesante marea de tus caderas.

Emergemos del tanque cerrado
del dormitorio, tomamos aire.
Cielo y plazas como brochazos,
en lento aleteo el mundo se abre.

Sin gravedad, radiantes de vez en cuando,
nadamos por las calles hacia el prometido,
y tan breve y tan hermoso, mes de mayo.


El poemario versa sobre lo intuido, lo que apenas se vislumbra en una habitación cuando una puerta se abre e inmediatamente vuelve a cerrarse. Con un deliberado uso de un lenguaje depurado, procurando economizar, aplicando palabras usuales, se intenta captar o sencillamente materializar lo que se nos escapa a diario. En los versos se aplican tanto metáforas y comparaciones cercanas como abstractas, siempre potenciando las imágenes, acaso la mejor herramienta en poesía contemporánea a fin de embotellar aquello que resulta difícil expresar. Expresar es el fin, sean en poemas largos o versos cortos.

Este recorrido que va del interior del poeta al exterior se estructura en seis secciones ordenadas desde la corta distancia a la distancia larga, en un tanteo, en un ir y venir entre el pasado, el presente e incluso un indefinido futuro. En consecuencia, las distintas secciones (En tus alrededores, Antes de salir de casa, En la siguiente esquina, En la calle de atrás, En los suburbios, Hilos largos) indican un paso más hacia fuera partiendo del mismo poeta e indican un comienzo para preguntar, buscar y alguna vez, al igual que un buceador que al límite consigue arrancar una perla del fondo marino, conseguir una respuesta.

Otra muestra de los poemas del libro, Camino de Ronda. Hay muchas maneras de escribir poemas. Este es una divagación acerca de la Totalidad. No es una poesía ambiciosa, es poesía intuitiva.

CAMINO DE RONDA

Ruedo, al menos.
Camino de ronda.

Tras las galerías blindadas
estalla la luz, estalla el mar.

Sobre las rocas que cabalgan
hacia las olas cada pino
un día es, será y ha sido.

Vasijas llenas de víboras,
gaviotas remando suspendidas.
Guardo gruesas zarzamoras
en celdas de cristal y olvido.


Este diálogo desmenuzado en poemas bascula entre lo abstracto y lo concreto y va de la realidad al mundo de los sueños. El azar, como el vuelo de una mosca, marca las rutas. La visión fragmentaria que forma parte de un todo es el orden del libro. Los temas, clásicos en poesía, son el paso del tiempo, el amor, la memoria, una manera de interpretar el mundo e incluso, aunque a primera vista no pudiera parecerlo del todo, Poesías y Moscas es también un canto a la vida, al milagro de ser y estar.

Para terminar la presentación del libro, os dejo la breve carta de presentación del libro. Igual a alguien le hace gracia.

Al final de un túnel hay una puerta.


Llego al tercer libro de poesías surcando los mares de la realidad en un pequeño velero. Libro con título extraño, Poesías, Amor y Moscas. Quizá por el contenido o por la forma de mirar al exterior. ¿Llego tarde? Este velero mío ni siquiera es veloz. Ni valiente. Se asusta cuando la mar se embravece y el cielo de metal se oscurece y gira. Lo único bueno que tiene, eso sí, es que sigue navegando sobre las olas.

El velero navega, incluso en los mares de internet. Sin estas orillas nada sabríamos el uno del otro. Probablemente nunca nos daremos la mano o nos sentaremos en la misma mesa y en cambio sabemos el uno del otro gracias a esta red de túneles anchos, estrechos, largos o cortos que es la red. Una red que no dejamos de recorrer como curiosos e incansables tejones que, seguro, alguna vez ni tan siquiera recuerdan que buscaban con tanto ahínco bajo tierra.

Al final de uno de estos túneles, uno entre miles, uno entre millones, hay una puerta. Detrás de esa puerta estás tú. Estoy llamando a tu puerta. Si has leído mis libros, me conoces y quizás abrirás. Y puede que, sin saber nada de mí, abras igualmente. Lo que no sé es en qué ciudad o aldea vives, cuál es tu cafetería preferida. Ni tan siquiera puedo imaginar los salones por los que deambulas cuando sueñas. Así que hablo solo, con desconocidos, con los vivos, los muertos y los que un día pueden llegar. ¿Corre la brisa por las callejas de tu ciudad mientras lees esto? ¿Ha empezado a llover?
Apenas sé. Leo los comentarios que a veces se hacen en los libros que publico. Hay una pequeña foto de ti, un nombre real o inventado, como si hubiera algún nombre que no fuera inventado. Entonces eres tú quien llega a mi puerta, brevemente, como una luz que se enciende y rápidamente se apaga en la noche. Entonces te puedo imaginar.

Una mirada sobre un fragmento de la gran tela del mundo. Esto es el tercer libro de poesías que te presento. Organizado con sencillez, de lo próximo a lo lejano hasta rozar el cielo. Hay una confluencia de estados en el libro. Una vez escrito tengo la sensación de haber aunado diversos canales en uno, que va discurriendo hacia algún lugar. Llego al final. Llamo. Quizá me dejes pasar. Te traigo Poesías, Amor y Moscas. Siempre el último es el libro preferido. Empiezo a declamar.

Saludos y hasta pronto,
Lluís Viñas Marcus.



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4 feb. 2019

Frío

Hace frío, ¿no?. No sé qué tiempo hará en Venezuela donde se disputa el gobierno, el país, sus gentes y el petróleo. En algunos países el "zumo de dinosaurio" es una maldición. Democracia, libertad. En realidad es el petróleo, el resto es secundario. Bien recuerdo los Freedom Fighters que pagan los norteamericanos en los ochenta y que años después los llamamos talibanes. "Libertad, libertad..:". Eso en la banda alta. En la banda baja —nosotros—, es un desastre. Cuando en un país se marchan los pueden, muchas veces los jóvenes, más vale apagar la radio y hacer las maletas. No sé cómo acabará, solo sé que en Siria, Iraq y Libia las cosas no fueron a mejor. Claro que Venezuela no es Oriente Próximo. Y este frío es malo para los sapiens mediterranensis. Y para todos. Incluso para los de Vox, que no dejan de recordarme un tema machacón de los ochenta que repetía mil veces el I'm living in a Box. Que malas son las cacofonías mentales y que malo es vivir encerrado en una caja en la que todos están de acuerdo y todos te dicen que tienes razón, como le pasa a Maduro, a los de Vox, a sectores independentistas o a mi amiga Teresita May. Los ejemplos son infinitos. ¿Alguien se acuerde de Bunbury? Pues tiene una carrera interesante. El otro día escuché una versión de una pieza de Manolo Tena. Bunbury me gusta aquí. Lo borda. La canción fue muy conocida. Se titula Frío.


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19 ene. 2019

Lucian Blaga, ese loco poeta

Primero fue la estupefacción. Lucian Blaga (1895-1961) es un gran poeta y es un poeta diferente. Luego llegó una sospecha: ¿hay un juego en sus versos? ¿Está jugando como lo hace cierta gente muy inteligente o es emoción verdadera lo que emana de sus versos? ¿O son las dos cosas? En cualquier cosa, el fin de este escrito es solo llamar la atención sobre este poeta, filósofo e intelectual rumano de los tiempos del telón de acero que hoy, a un lado y otro de la línea que fue, muchos poderosos parecen añorar. Qué bueno era tener un enemigo.



La traducción es de Darío Novaceanu, publicada en la UNAM, potente e inquieta Universidad de México, para mí, todo un referente en poesía española.

Para los lectores

Allá está mi casa. Más allá es sol y el huerto con colmenas.
Vosotros pasáis por el camino, miráis por entre las rejas
y esperáis a que os hable. ¿Cómo empezar?
Creedme, creedme,
se podría hablar sobre cualquier cosa cuanto se quisiera:
sobre el destino y sobre la serpiente del bien,
sobre los arcángeles que surcan con su arado
los jardines del hombre,
sobre el cielo hacia el cual crecemos,
sobre el odio y la caída, sobre tristezas y crucificaciones
y más que nada sobre el gran correr.
Pero las palabras son las lágrimas
de los que quisieron llorar y no pudieron.
son tan amargas todas las palabras;
por esto, dejadme
pasear mudo entre vosotros,
salir a la calle con los ojos cerrados.

El roble

En la clara distancia siento desde el pecho de una torre
cómo suena el corazón de una campana,
y en los dulces sonidos
se me antoja
que gotas de silencio y no de sangre
son las que corren por mis venas.

¿Por qué, oh roble, en el umbral de la selva,
cuando a tu sombra me acojo
y me acaricias tus trémulas hojas,
por qué me vence con sus alas frágiles
tanta paz?
Imposible saberlo. Tal vez con tu tronco
muy pronto han de hacer mi ataúd.
Y es quizá el silencio que me espera
dentro de mi ataúd el que ahora siento.
Gotea e mi alma desde tus hojas
y mudo
escucho crecer en tu tronco el ataúd.
Mi ataúd
creciendo en ti a cada instante que pasa,
oh roble en el umbral de la selva...

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11 dic. 2018

Arde París

Si le hubieran dicho a Hitler, quien ordenó a su general acantonado en la Ciudad de las Luces que la hiciera saltar por los aires, que serían los mismos franceses los que harían arder París, se hubiera reído un rato.
¿Qué está pasando? Llegan los de Vox (vox Populi, vox Dei est, imagino…), los ingleses se van de Europa, hay gobiernos autoritarios en Polonia, Ucrania, Rusia, Hungría, en el gobierno de Austria hay ultraderecha, en Italia también. Los nazis hace mucho que volvieron a Alemania. China jamás será una democracia como Atenas, que tenía 30.000 ciudadanos, no hay que olvidarlo, y no 3 Mil Millones o así.
 
Fuente: El Mundo.
Y luego está el presidente del país más poderoso e influyente del planeta, que no es Bob Esponja-el-mejor-amigo-que-puedas-tener, sino Donald Trump. El peor amigo que puedas tener y un tipo que sabe escuchar qué quieren oír una buena parte de los norteamericanos, los que están hasta los cojones de todo. Creo que ese es su gran mérito.

Porque todo esto en una sociedad justa no pasaría. El arte sucede y esto no sucedería. Creo que hay muchas circunstancias que se están dando para explicar los populismos y el auge de los ultras y los gobiernos autoritarios en todas partes. Pero hay una, una gran razón que es la base de todo. La razón es que una parte de las sociedades de los distintos países del mundo sabe que los han dejado de lado. Que está fuera. Que no cuentan. Que sus gobiernos gobiernan para favorecer una pequeña élite y no al todo. Estos son los chalecos amarillos, los que en Francia se han quedado colgados. Arde París.

Todo esto agravado por la Globalización, que ha conseguido formar no una minoría rica nacional sino mundial. El discurso de reparto de riqueza e incremento de la igualdad era otra mentira propagada disciplinadamente por los medios de comunicación. La Globalización no es más que el discurso, la ideología, del gobierno de las grandes corporaciones. No puedo dejar de pensar que el Imperio Romano sucumbió cuando una pequeña élite concentraba casi toda la riqueza. ¿Para qué luchar por Roma entonces? Adjunto un mapa europeo. Es el porcentaje de personas dispuestas a luchar por su país.


Vienen años turbulentos. Las economías avanzadas van a volver a toser. Unos ganarán y otros perderán. Lo peor es esta sensación que tengo desde hace unos meses de que vamos hacia un mundo en conflicto. Que poco me gusta, que poco me gustan los ultras, los autoritarios y los gobiernos de hoy que gestionan junto y para unos pocos. Gran parte de los ciudadanos de muchos países distintos hemos perdido la ilusión, acaso siempre fue una ilusión, de que éramos amos de nuestros destinos y podíamos controlar nuestros trabajos y nuestras vidas. Que lejos y cerca quedan los tiempos que inspiraron la película Arde París.



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26 sept. 2018

Muere uno de los peores, Burt Reynolds

En uno de estos días que han transcurrido ha fallecido el actor norteamericano Burt Reynolds. Posiblemente uno de los peores actores de Hollywood. Su filmografía está cargadita de películas que nadie recuerda como no se recuerda una hamburguesa del McDonalds o no se recuerda cómo eran las cenefas del papel pintado de aquella habitación de hace decenios.



En realidad, ahora que ha muerto y así lo recuerdo, quién era este tipo Burt Reynolds. Con personajes de ese calibre a veces tengo la sensación de que me han tomado el pelo. Que Burt Reynolds le ha tomado el pelo al mundo entero. O igual no. ¿Nunca se tomó nada en serio este hombre? ¿Ni su profesión, ni el cine, ni el arte? Igual tenía otra manera de pensar. Hasta, al menos en un plano teórico, se podría plantear que Burt Reynols era, a su modo, un tipo inteligente que vio las cosas de otro modo. Igual interpretó que el mundo y el vivir son una broma tan gigantesca que todos nos lo tomamos muy en serio.

Porque, en contra de lo esperado, Burt Reynolds sí hizo una gran película. E hizo una buena actuación. Si fue así, ¿por qué no repitió? Es una pregunta que me hago respecto a otro actor denostado, Tom Cruise, que me impresionó en el film del director maestro Michael Mann. La película es Colateral. Y el señor Cruise está más que convincente en su papel de asesino. Cruise lo borda, ¿entonces…?

Y el amigo Burt hizo un papelón en Deliverance (1972), junto a John Voight. ¿Quién dirigía…? John Boorman, una bestia del cine que regaló al público grandes obras como La Selva Esmeralda o Excálibur, que hace decenios comenté en este mismo blog.

Deliverance es una de las películas más inquietantes que jamás he visto. Descansa Burt, espero que te vaya bien. Un día de estos volveré al río de Deliverance y volveré a verte. Ah, es lo que tiene el celuloide.


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9 sept. 2018

Mi madre odiaba a los Rolling Stones, nos el Reguetón.

Mientras sigue la Guerra de los Lazos yo pienso en el reguetón, que rima con botón. Ah, es que antes de los lazos hubo una guerra de botones. Pienso en el reguetón, que va bien, va por buen camino y es realmente la música de la gente joven. ¿Por qué estoy seguro de eso? Porque el reguetón me molesta. Cantan como si se hubieran puesto un calcetín de alta montaña en la boca. El reguetón es el rock de ayer. Agobia a los adultos, sus letras molestan a los adultos (que poca memoria) y eso es una señal empírica de rebeldía.



Mi madre tiene razón. Los Rolling Stones eran sucios, bebían, se drogaban… Mi madre odia los Stones, yo los adoro. Fueron también unos genios de la música. Es curioso. Pronto el reguetón y estilos parecidos sonaran de música de fondo en ascensores o en anuncios de colonias, coches o ioguetaras. Las sociedades capitalistas lo asimilan todo, todo lo hacen suyo y cada vez a mayor velocidad lo que implica que a mayor velocidad deben salir cosas nuevas. Larga vida al Reguetón. El otro día escuché el Thunderstruck de los AC/DC en no sé qué lugar serio y oficial. Pronto sonará el reguetón de música de fondo en el discurso del Rey en Navidad.



Y mientras unos ponen lazos y otros los quitan y yo tengo la sensación de ir todo el día colocado con algún tipo de cola superpotente, he descubierto un gran poeta. Polaco. Lo descubrí vagueando por la red, que en poesía cumple bastante bien su función. A lo mejor porque un poema suele ser en formato breve, de lectura ágil. Czeslaw Milosz se llama. Nobel en 1980. Nació en Lituania. Vivió y creció en polaco. Escribió un ensayo que estoy leyendo, El Pensamiento Cautivo. Vio llegar al ejército nazi y vio llegar al ejército Rojo. Una joven oficial rusa comandado una columna metralleta en mano bajando por una colina. Y escribió poemas como este.

Lo que era grande

Lo que era grande pequeño resultó.
Los reinos palidecían cual cobre cubierto de nieve.

Lo que deslumbró ya no deslumbra más.
Las tierras celestes ruedan y lucen.

A la orilla del río, tendido en la hierba,
Como hace mucho, mucho, suelto barquitos de corteza.

Así que tarde o temprano, como la guerra de los botones, la Guerra de los Lazos se olvidará. El reguetón será sustituido por música pop coreana, todos ellos andrógenos, bailongos y asexuados, el Real Madrid se sacudirá de los dedos de Floren, el capitalismo será sustituido por otro orden similar, Méjico comprará deuda norteamericana para que su vecino del norte no se hunda y pueda seguir comprando sus productos tecnológicos, los nietos de mis nietos viajarán por galaxias lejanas, el cambio climático consistirá en la llegada de una nueva época glaciar, más de la mitad del Mediterráneo será una pista de hielo, los gatos formaran reinos silenciosos en bosques impenetrables y alguien, muy de vez en cuando, pinchará Time is on my side, de Rolling Stones, que eran unos sucios y drogadictos ingleses que reformularon la música negra para millones de ¿usuarios o personas?



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6 ago. 2018

Rumbo Sur

Publico en el blog esta poesía, Rumbo Sur, del libro Poemas y Canciones de Hierro (Lluís Viñas Marcus, 2018). Un poema largo, poco adecuado para el mundo de pantallas rápidas. Siempre habrá alguien con la paciencia suficiente para leerlo. 


El poema funciona como una canción en algún lugar del Mediterráneo. De este modo, cierro el hilo de Canciones de Hierro, ya que a principios de año publiqué un nuevo libro de poemas y habría que darle espacio.



Rumbo sur

Rumbo sur, rumbo sur,
la luz nos abrasaba.
Bendecida era la ligereza
del bosque de pinos,
hacia el gran Delta.

Bosque de pinos en la boca del mar,
la alegría retorcida del Mediterráneo
que honrábamos siguiendo el camino,
la cesárea ocre entre el agua y la tierra,
vida retenida y con esmero peinada
por el cielo azul, vasto, sin nombre.
El camino del tiempo también,
cuando tú y yo nos conocimos,
nos empujaba la urgencia
como si una perfumada tragedia
nos hubiera amortajado, con dulzura,
en un foso del pasado.

Rumbo sur, rumbo sur,
Las playas largas se pierden,
se funden bajo el resplandor
de un horizonte sin formas,
hacia el gran Delta.

Madre tierra roja, el verde diminuto
y oxidado chispeando, minúsculas flores,
la ruta pedregosa se hundía
y volvía a emerger,
giraba y volvía a entrar en el mar,
que recibía el acantilado y lo detenía.
Las sacudidas de nuestras vidas,
los golpes del amor, la balsa del anhelo.
Nos encaramábamos sobre las playas
de piedras blancas que se adentraban
bajo la línea de las olas, espumeantes
y cansadas, resignadas  a cabalgar
y deshacerse sin remedio
sobre un mundo ajeno
como nuestros cuerpos
frágiles sobre la realidad.

Rumbo sur, rumbo sur,
Calas curvadas
cual cimitarras,
cangrejos y escarabajos,
hacia el gran Delta.

Nuestra hija buscaba esmeraldas
subterráneas. En vano, tú y yo
las habíamos auscultado.
Tú removías los cuchillos
ignorando los escarabajos que surgían
de nuestros pies. Ordenabas cuchillos
y hojas afiladas que luego enterrabas
con un sentido que no entendía.
El ermitaño saliendo de la concha.
Yo dejaba las entrañas sobre las piedras,
declamando sin sentido,
sin hallar mi propio conjuro
para perforar las horas y de ese fingido
desprecio obtener una partitura.
Indolencia, de quien destronado
y prisionero de sí es, y todavía no,
¡no!, así viajando por el sendero
rumbo sur, bajo la luz prometida del Delta.

Rumbo sur, rumbo sur,
puertos lejanos,
blancas nubes,
gaviotas y veleros,
hacia el gran Delta.

Toda una larga mañana,
por fin una entera mañana
que borraba las preguntas
y el dónde iremos, destino,
eco llevado por el aire
de mar a tierra ardiente.
El futuro no designaba amenazas
y los dados del azar dejaban de rodar.
Por fin la música decía, derramada.
Saliendo de un giro
hallamos la herradura de un puerto
con veleros que llegaban
y partían hacia otra horas
pero ninguna de las promesas,
ninguno de los cantos
de cristal nos hirió.

Rumbo sur, rumbo sur
siempre adelante,
quiebros de frontera
del mar indiferente,
dejando caer todo eso
que no seremos jamás,
hacia el gran Delta.

Donde los pinos estrujados
no ponían el pie,
justo delante de las olas,
la roca reluciente
de espuma se desataba.
Sobre el salto del viento
la gaviota cantaba al aura
que nos arrancaba
astillas del presente.
Debe ser esto la libertad,
saberte sin peso
frente a las medidas de las cosas.

Rumbo sur, rumbo sur
apagamos nuestra voz,
nos dejamos llevar,
sombras de luz, mariposas
entre las flores y susurros
de la brisa, reflejos
sobre el mar quieto.

El Delta estaba cerca.
El último corte era un torrente
que moría en un cañaveral
transformado en laguna
bajo los labios del mar.
La prisión de la carpa que tú alimentaste.
El pasillo estrecho en el que nadando
arriba y abajo no podría escapar.
Un retrato posible,
una cenefa de días inciertos
y tardes sordas.
Incauta para las trampas
complejas de las ciudades,
como un Teseo que se estrella
contra el perímetro del laberinto,
así la carpa, así nosotros.

Rumbo sur, rumbo sur,
mañanas tibias,
pendiente abajo
hasta caer
sin principio ni fin,
hacia el gran Delta.

Alcanzamos las playas doradas
donde el sol funde el mundo
estallando sobre la arena.
Recogíamos las conchas brillantes
del mañana hundiendo
el cuerpo en las aguas de hoy,
volviendo a nacer acaso,
contentos de ser, jugando con el viento,
ondeando las toallas como banderas
de un reino carente de hitos,
como nuestras sombras y los condados,
de los hombres y los sueños
hechos sombras corriendo por la arena
hasta desdibujarnos,
hacia el oeste, confundida la línea
de la costa con el sol poniente. 
Rumbo sur, por el oeste surgió
el primer lucero y más allá,
en la confusión del horizonte,
la luz del antiguo faro. §

Rumbo Sur, by Igor.


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5 ago. 2018

El Síndrome Mishima

A 31º a medianoche el mundo se ordena de un modo distinto. Ayer, en la pegajosa noche de Barcelona, me di cuenta de que pasado, presente y futuro oscilaban en un único plano deforme bajo la ola de calor. Los libros del pasado y los que algún día leeré se confunden con los recién leídos. Repaso los que he releído recientemente que a su vez fueron leídos hace años. El Síndrome Mishima reaparece en la confusión.



El Síndrome Mishima podría definirse como la “relectura de aquellas novelas que en un pasado causaron una fuerte impresión y que, tomadas de nuevo, años después, resultan de un aburrimiento mortal”, según la definición de la prestigiosa Universidad de Cambridge Analytica. Que son un coñazo, vaya. Esto pensé no hace mucho volviendo al siempre polémico escritor japonés Yukio Mishima. Me ha pasado lo mismo con muchos libros, aunque a veces se da el efecto contrario. Habría que bautizarlo también. Este verano he vuelto a leer García Márquez y lo he disfrutado más, mucho más, que en la primera lectura en esa extraña Barcelona post-olímpica. Ferdinand Céline es de los escritores inmunes al Síndrome, pues estoy con Muerte a Crédito y el libro me sigue pareciendo un portento.

Y me sabe mal, hice el intento de volver a leer Bajo el Volcán, de Malcolm Lowry, y acabé en un bar pidiendo cerveza fría. La culpa la tuvo un tipo, un tipo que parecía normal, que vi el otro día en la playa leyendo este libro. ¿Cómo se puede leer Bajo el Volcán, una novela depresiva donde las haya, en la playa? Leí que Lowry, una vez, escribió una novela de humor. Buscaré esa novela de Lowry, un libro que se me antoja imposible, conocedor que a su vez éste puede sucumbir al Síndrome Mishima.

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4 ago. 2018

El gran ano urbano, España y la independencia.

La prensa no ha muerto todavía. Ni los que van por libre, aunque en nuestros tiempos de cólera, ésta es una especie de sapiens en grave peligro de extinción. El periodista Antoni Puigverd, de los pocos que leo, me sorprendió el otro día con esta crónica.  Contenido, forma, libertad. No juzgo la opinión, sí reseño que me sorprendió, como este hallazgo literario, el gran ano urbano, toda una imagen.


02/08/2018

Una de las polémicas de julio en las Cartas de los Lectores de nuestro diario giró en torno a la agresividad de las gaviotas, que, al parecer, atacaron a unos paseantes en Barcelona. Unos lectores las defendían. “Sólo atacan para proteger sus huevos”, sostenían. Puedo certificar que es así. Una vez, hace años, cuando todavía se podía pescar en el entorno de las islas Medes, un amigo, pescador aficionado, me llevó a visitar la Meda Gran. Las gaviotas imperaban en ella con densidad escalofriante, digna de Hitchcock. Cubrían el cielo de la isla como el ejército de aviación al completo. Rehuimos los huevos, que ellas ponen de tres en tres. No nos molestaron, pero fue gracias al pescador, que repetía sin descanso: “Si nos acercamos a los huevos, atacarán con más furia que las ratas”.
¡Qué curiosas son las reacciones que suscitan en nosotros los animales! Odiamos a los escarabajos, pero idealizamos a las palomas. Nos repugnan las ratas, pero las gaviotas suscitan arrebatos líricos. Las ratas reinan en las cloacas. Guardan nuestros secretos: todo lo que excretamos en la magnífica soledad del inodoro. Las cloacas son las tripas de la ciudad. El gran ano urbano. Un espacio tan íntimo como fétido, del que no queremos noticia. En general, tampoco nos interesan las noticias causadas por nuestras reacciones viscerales. Ello explica la curiosa selección de la violencia política en nuestro país: los independentistas sólo subrayan la de la extrema derecha, ignorando la violencia institucional de unos símbolos que, siendo de parte, son impuestos como si fueran de todos. Los antiindependentistas sólo subrayan dicha violencia institucional, pero silencian el abuso coercitivo de la ley así como la creciente beligerancia de las bandas neofalangistas. Y es que no hay paisaje más incómodo que el de las propias deposiciones. Sólo el excremento del otro nos parece maloliente. El periodismo de trinchera actúa como las brigadas municipales que, protegidas con máscaras y armadas con detergentes químicos, limpian y depuran el subsuelo de la ciudad. También el periodismo atrincherado depura, limpia, silencia las apestosas deposiciones de su bando.
Si las cloacas conforman un paisaje repelente que asociamos tan sólo al adversario, los espacios celestiales son muy disputados. Todo el mundo quiere presentarse como una paloma de la paz o una gaviota voladora. Lo que no es más que una derivación política del romanticismo que, en oposición a la promiscuidad urbana, idealizó el azul del cielo y la pureza de las cimas. Las bestias celestiales nos encantan. Graciosos gorriones, pacíficas palomas, ingrávidas gaviotas. Pero no son tan distintas de las ratas. Si estas procrean en las cloacas de la ciudad, aquellas aves se alimentan en los vertederos de basura. Nosotros también somos hermanos de ratas y gaviotas. Las ratas han convertido en patria nuestros excrementos. Y por la noche, las gaviotas irrumpen en el cielo urbano chillando con ardor borracho y guerrero.


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