26 sept. 2018

Muere uno de los peores, Burt Reynolds

En uno de estos días que han transcurrido ha fallecido el actor norteamericano Burt Reynolds. Posiblemente uno de los peores actores de Hollywood. Su filmografía está cargadita de películas que nadie recuerda como no se recuerda una hamburguesa del McDonalds o no se recuerda cómo eran las cenefas del papel pintado de aquella habitación de hace decenios.



En realidad, ahora que ha muerto y así lo recuerdo, quién era este tipo Burt Reynolds. Con personajes de ese calibre a veces tengo la sensación de que me han tomado el pelo. Que Burt Reynolds le ha tomado el pelo al mundo entero. O igual no. ¿Nunca se tomó nada en serio este hombre? ¿Ni su profesión, ni el cine, ni el arte? Igual tenía otra manera de pensar. Hasta, al menos en un plano teórico, se podría plantear que Burt Reynols era, a su modo, un tipo inteligente que vio las cosas de otro modo. Igual interpretó que el mundo y el vivir son una broma tan gigantesca que todos nos lo tomamos muy en serio.

Porque, en contra de lo esperado, Burt Reynolds sí hizo una gran película. E hizo una buena actuación. Si fue así, ¿por qué no repitió? Es una pregunta que me hago respecto a otro actor denostado, Tom Cruise, que me impresionó en el film del director maestro Michael Mann. La película es Colateral. Y el señor Cruise está más que convincente en su papel de asesino. Cruise lo borda, ¿entonces…?

Y el amigo Burt hizo un papelón en Deliverance (1972), junto a John Voight. ¿Quién dirigía…? John Boorman, una bestia del cine que regaló al público grandes obras como La Selva Esmeralda o Excálibur, que hace decenios comenté en este mismo blog.

Deliverance es una de las películas más inquietantes que jamás he visto. Descansa Burt, espero que te vaya bien. Un día de estos volveré al río de Deliverance y volveré a verte. Ah, es lo que tiene el celuloide.


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9 sept. 2018

Mi madre odiaba a los Rolling Stones, nos el Reguetón.

Mientras sigue la Guerra de los Lazos yo pienso en el reguetón, que rima con botón. Ah, es que antes de los lazos hubo una guerra de botones. Pienso en el reguetón, que va bien, va por buen camino y es realmente la música de la gente joven. ¿Por qué estoy seguro de eso? Porque el reguetón me molesta. Cantan como si se hubieran puesto un calcetín de alta montaña en la boca. El reguetón es el rock de ayer. Agobia a los adultos, sus letras molestan a los adultos (que poca memoria) y eso es una señal empírica de rebeldía.



Mi madre tiene razón. Los Rolling Stones eran sucios, bebían, se drogaban… Mi madre odia los Stones, yo los adoro. Fueron también unos genios de la música. Es curioso. Pronto el reguetón y estilos parecidos sonaran de música de fondo en ascensores o en anuncios de colonias, coches o ioguetaras. Las sociedades capitalistas lo asimilan todo, todo lo hacen suyo y cada vez a mayor velocidad lo que implica que a mayor velocidad deben salir cosas nuevas. Larga vida al Reguetón. El otro día escuché el Thunderstruck de los AC/DC en no sé qué lugar serio y oficial. Pronto sonará el reguetón de música de fondo en el discurso del Rey en Navidad.



Y mientras unos ponen lazos y otros los quitan y yo tengo la sensación de ir todo el día colocado con algún tipo de cola superpotente, he descubierto un gran poeta. Polaco. Lo descubrí vagueando por la red, que en poesía cumple bastante bien su función. A lo mejor porque un poema suele ser en formato breve, de lectura ágil. Czeslaw Milosz se llama. Nobel en 1980. Nació en Lituania. Vivió y creció en polaco. Escribió un ensayo que estoy leyendo, El Pensamiento Cautivo. Vio llegar al ejército nazi y vio llegar al ejército Rojo. Una joven oficial rusa comandado una columna metralleta en mano bajando por una colina. Y escribió poemas como este.

Lo que era grande

Lo que era grande pequeño resultó.
Los reinos palidecían cual cobre cubierto de nieve.

Lo que deslumbró ya no deslumbra más.
Las tierras celestes ruedan y lucen.

A la orilla del río, tendido en la hierba,
Como hace mucho, mucho, suelto barquitos de corteza.

Así que tarde o temprano, como la guerra de los botones, la Guerra de los Lazos se olvidará. El reguetón será sustituido por música pop coreana, todos ellos andrógenos, bailongos y asexuados, el Real Madrid se sacudirá de los dedos de Floren, el capitalismo será sustituido por otro orden similar, Méjico comprará deuda norteamericana para que su vecino del norte no se hunda y pueda seguir comprando sus productos tecnológicos, los nietos de mis nietos viajarán por galaxias lejanas, el cambio climático consistirá en la llegada de una nueva época glaciar, más de la mitad del Mediterráneo será una pista de hielo, los gatos formaran reinos silenciosos en bosques impenetrables y alguien, muy de vez en cuando, pinchará Time is on my side, de Rolling Stones, que eran unos sucios y drogadictos ingleses que reformularon la música negra para millones de ¿usuarios o personas?



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