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Mostrando las entradas etiquetadas como Relatos Urbanos

Micro relato cerebral

S ufrió un terrible accidente de coche. Conmoción cerebral , dijeron los médicos. No reconoció a su mujer al despertar, pero eso no le preocupó mucho porque encontró que aquella desconocida tenía una gracia. Sí olvidó su número de teléfono y las contraseñas del gmail, Facebook y whatsapp. Aunque intentó empezar de nuevo, su agenda y su red social eran un campo de casillas vacías. Poco a poco fue quedándose aislado, vagabundo en las redes, hasta caer en la más absoluta soledad. ■

Relato Corredor de fondo

Muchos domingos salgo a correr. Es un buen complemento para el judo, mi deporte, que es un mezcla de técnica y explosión. Correr me agota. Pero a veces tiene sus recompensas. Llegas a sentirte como un rebeco que, ligero, remonta el cerro. Aunque, siendo realista, la mayor parte de las veces me siento como un viejo jabalí que resopla, cansado, trotando por el asfalto de Barcelona, soñando que corre por un bello bosque. by Igor Corredor de fondo «Correr, correr. Sé que unos kilómetros atrás me desplazaba en círculos por la vasta amplitud del altiplano, esta losa helada sin principio ni fin en la que el cielo pesa más que la tierra. Una vez y otra. Esto era antes, antes de que las piernas fueran dos alfileres de puro dolor. La tierra ocre, replegada y ondulada como un mar estático de matorrales que esconden conejos burlones. El pecho dice basta. Hace rato que focalizo la mirada en este sendero de arenas aplastadas. Me concentro en el túnel. Este camino que se retuerce y se...

Señora Maite

Comprimida en el pequeño balcón, ve los hombres de la calle pasar pensando en los hombres de antaño, aquellos hombres que abrían y sostenían las puertas para dejar pasar a las damas. Hay mucho jaleo en la calle porque son las fiestas del barrio. Escucha, sin mirar, el correteo de la casa, a sus espaldas. Hoy, tras el silencio de tantos años, vuelve a tener el piso lleno de familiares. Discuten y toman medidas. Está cansada. No sabe si quedarse un poco más o volver al cementerio donde esa misma mañana la han enterrado. I.K en este templado enero de 2015

Los libros en Google Play también

Hace muy poco publiqué el manojo de libros que he escrito en la plataforma de ebooks de Google Play. Fue una buena idea. Veo que en Google Play la gente enseguida los lee y rápidamente los puntúa, deja una pequeña reseña, un comentario, o le da al botón de +1 de Google. Pues eso, dejo la lista de los libros de relatos, de poesía y la pequeña saga de fantasía de Vamurta con los enlaces por si alguien se los quiere descargar y leerlos en formatos de ebooks: Smartphones y tablets (Android y Apple incluidos), navegadores web, lector de libros electrónicos compatible con la plataforma de eBooks de Adobe, entre ellos, Barnes & Noble Nook y Readers de Sony, etc. Creo que parte del éxito de esta plataforma de libros electrónicos se debe a la inmediatez. Se busca y encuentra rápido, de descarga sin problemas y se lee (me temo que sobretodo en teléfonos) en un pim-pam-pum. He mirado las estadísticas de las descargas. Muy curioso. Donde la gente compra más mis libros es en México y en U...

Mircorelato Desahuciado

Fuente: lamentable.org Orden judicial en mano, y con un representante de Bankia al lado, los mossos d’esquadra subieron las escaleras hasta llegar al tercer piso de aquella vivienda de Nou Barris. Los fueron sacando a todos con prisas y sin tiempo para cortesías, dejándolos en la calle, observados por los jubilados que iban congregándose. El niño no paraba de gesticular, señalando su antiguo hogar. Empezó a gritar. Gritó tanto que un sargento avisó al padre: «o el niño se calla o os venís con nosotros, detenidos».  El niño estaba indignado. No le habían dado tiempo de recoger su cuaderno de matemáticas, con los deberes hechos para el día siguiente. Inspirado en el Arte de la disculpa, un texto que encontré en un libro de texto de mi hija.

El Universo

Publico un nuevo relato corto e inédito por si apetece una tapa de literatura novedosa y basada en los ingredientes de siempre, los tradicionales, los que siempre se mezclan. ¿De qué va el relato? Del universo. El Universo «esperando a que asomara y se arrastrara afuera primero sus antenas ondulantes como pajas de heno» Egar Lee Masters Spoon River C on unos amigos habíamos alquilado una casa rural de esas donde la mayor parte del tiempo se invierte en preparar una comida tras otra. Llegada la mañana del domingo hicimos una excursión al río. Fue en primavera, una cualquiera, rutilante, esplendorosa. La naturaleza prepara los frutos para la ofrenda de invierno. Llegamos al río. Grandes rocas pulidas que fueron movidas por gigantes de otras eras estrangulaban el curso de agua limpia hasta llegar a un salto que a sus pies creaba una poza que replicaba con esmero el color del cielo. Luego el riachuelo seguía su curso en llano, entre grupos de cañas altas que como ...

Relato Negro El Estanco

El único relato de género negro que he escrito, que yo sepa. Está englobado en el libro 37 Relatos para leer cuando estés muerto , que ya hace tiempo que ha sido ampliado y vuelto a ampliar con los nuevos relatos y así continuaré haciéndolo con el tiempo. A este paso, dentro de unos años, al 37 le tendré que añadir un cero. El libro está disponible como ebook y se puede bajar en Amazon/es y Smashwords. EL ESTANCO « E l otro día, pasando por aquel corto paseo que enlaza Gran de Gràcia con la calle de los Concebidos, vi un cartel. «Se traspasa». Era un pequeño estanco soleado cuya puerta parecía una boca negra en la fachada color crema. Algo en mí se inquietó, como una laguna sacudida por un pedrusco. Esa puerta se quedó en mi cabeza. Imaginé el estanco en su jornada diaria. Entraría gente tranquila pidiendo un paquete de Lucky. Otros serían de los siempre con prisas, de esos que están fumando antes de abrir el paquete de Malboro. Los jóvenes pasarían adentro, indecisos y...

La profesora de conducir

Recuerdo mi profesora de conducir. Tenía el cuerpo achaparrado y era bajita. Algo chepada. El pelo negro, áspero, corto y mal cortado. Una Quasimoda barcelonesa. La cabeza pequeña de facciones estrujadas como si temiera la luz del sol. Era fea y mayor. Tan fea que incluso el día en que la conocí me sorprendí un poco. Era buena profesora. Exigente en el punto justo, seria pero no severa. Vestía sin gracia como un hombre. Sabía enseñar, incluso ser paciente con un alumno disléxico (“Gire a la izquierda. ¡Contradirección!, ¡he dicho izquierda!”) y poco interesado en el arte del volante como yo. Con el tiempo entramos en el indefinido territorio de las confidencias. Sabía contar cuentos con un tono de voz monocorde y desprovista de artificios. Me contó que tuvo un novio que le duró dos domingos de barbacoas y que entre semana no hacía nada. Eso sí, en la tarde-noche del sábado llegaba el momento de gloria, el breve éxtasis que le permitía sobrevivir semana tras semana. Se citaba con ot...

Relato corto Fuera de mi jardín

Un relato muy corto, titulado Fuera de mi jardín . Tiene un puntito de tanteo hacia lugares y significados inexplorados.  FUERA DE MI JARDÍN Tengo el frigorífico lleno a rebosar de cervezas frías y mi esposa ha comprado cordero, entraña y hamburguesas. La barbacoa de atrás está lista, con un montón de leña pequeña bien apilada. El hombre abre la puerta de su casa y mira al jardín. Incluso ayer vinieron unas mujeres a limpiar el garaje, por si los hombres nos queremos escapar un rato de la fiesta y tirar unos dardos. Pasea por el jardín, conforme con la ordenada disposición de todo. Echa un vistazo a su nuevo todoterreno, bien visible al lado de la entrada de la parcela. Se agacha y pasa la palma de la mano por encima del césped recién cortado. Arruga la nariz, aunque está satisfecho con los preparativos para la fiesta. Sale hasta la calle sin ver acercarse a nadie. Mira a lo lejos, la calle es una suave ola de cemento a lado y lado de la cual se alinean cientos de cas...

Lectures d’Espagne, cuentos traducidos al francés

Hace unas semanas contactó conmigo Céline, una traductora francesa. Estaba interesada en traducir tres cuentos, o más bien, tres microcuentos míos al francés (¡¡¡la lengua de Marcel Proust!!!). Respondí que claro, que encantado de la vida. Pues la iniciativa ya se ha materializado y el libro Lectures d’Espagne ya se puede descargar gratis en PDF o se puede leer gratis online en esta dirección: Calameo Books

Cuento Corto El Diván

Otro cuento corto o microcuento (dónde, la frontera), éste, sobre un tipo cualquiera, con problemas, que acude al médico. « —Doctor, últimamente veo arañas en el techo. —¿El techo es blanco? —El techo es blanco. —¿Y la sangre? —La sangre es roja. El paciente dejas sus manos cruzadas sobre el estómago, cómodamente tumbado en el diván. —Doctor, últimamente no estoy bien. —¿Situación familiar? —Tres hijos que no veo, divorciado. Mi madre todavía vive. —Y el trabajo, ¿cómo va? —Gano la mitad que hace cuatro años, hace seis meses que no paso la pensión a mi ex. —Y mis honorarios, ¿los podrá pagar? —Bueno, verá, ahora mismo…, verá, en dos o tres días… No, se lo ruego, no se desvanezca, ¡todavía no! Espere, aún puedo ver su rostro y las manos, doctor, espere, un momento…, las arañas en el techo, ¿qué voy a hacer con ellas?, espere… »                    ...

Relato Finales de Agosto Principios de Septiembre

Aquí os dejo el relato libre Finales de Agosto Principios de Septiembre . Si es que es un relato o es pura divagación. El verano se acaba, no así lo que aconteció, hoy, mañana y siempre. Un relato online, para pasar el rato. Relato Finales de agosto principios de septiembre

Cuento corto de ciencia ficción El Programa

Un cuento corto de ciencia-ficción. Empiezo a pensar que me fallan los circuitos neuronales. Debe ser el calor. Aprovecho las posibilidades del blog para darle un giro más al cuento, con imágenes y un vídeo corto muy adecuado a esta historieta. El Programa. Foto by Igor Kutuzov.   Cuento Corto El Programa « —Hola, ¿el servicio de reparaciones? —Sí señora, ¿en qué podemos ayudarla? —Mi-mi-mire. Es que tengo un problema grave, mi marido. —¿En qué podemos ayudarla?

Microrrelato Sexo Saludable

Bueno, un relato corto sobre sexo, sí, eso que forma parte de la vida cotidiana y que, por tanto, forma parte de la realidad. Algo sobre lo que algunos nos cuesta escribir. Bon appétit. «Sigue, ahora sigue, ¡así!», dijo ella. «¡No pares!», aulló. Notó como su espalda se arqueaba como la hoja de una sierra. Los pechos se endurecieron. «Aquí, sigue, más fuerte, ¡Así, no cambies! ¡Más, más!». Ella lanzó la cabeza hacia atrás, la cabellera ondulando en el vacío. Temblaba, parecía a punto de resquebrajarse. Lanzó un último alarido. Él sonrió, todavía jadeante. Ella se relajó y encendió un pitillo. Pero de pronto lo miró con inusitada dureza, antes de abrir sus labios de cereza para decir: «Y no vuelvas a hablarme ni de tus hijos, ni de tu trabajo, ni de puto jefe.» I.K, junio 2013

Microrelato La Viejecita

Ahí está, como cada mañana, la viejecita del balcón de enfrente barriendo la terraza con una escoba. Deja de barrer y me mira a mí. Esto es sorprendente. ¿Qué hace? Levanta un fusil. Veo un fogonazo. I.K, hace menos de tres minutos.

De políticos y animales. Un cuento de humor terrorífico.

La política se parece al mundo de Mouseland . Ver a la mujer pájaro, Maria Anubis Fernández de la Vega, constituye un espectáculo en sí mismo. Llega, con ligeros pasos de flamíngo, a la rueda de prensa del gobierno que el viento se llevó. Antes de tomar asiento, la vice me maravilla con sus ropajes almodovarianos. ¡Pero hombre! Que la movid a madrileña hace 30 años que finiquitó, ¡qué hace, señora! Imagino los combates de boxeo con los asesores desesperados de imagen. Tensión, sudoración, largas esperas para verla así. Luego, va y se planta ante los micrófonos como lo haría una grácil gacela frente a una hoja tierna. Y habla. Habla pero yo no escucho su rumba jesuítica.

Relato Corto La botella mágica

Un relato o cuento corto basado en estos días grises. Un sorbo de la botella mágica fue suficiente. Una gota que colma el vaso. En esta botella no hay diablos, como en las de Stevenson. Ahí va el microcuento.  La Botella Mágica Hacía horas que no se movía, clavado en la única silla del comedor, desde que Silvia había dado el portazo. El último portazo. Con la llegada de la noche consiguió moverse y arrastrarse por el piso, casi vacío, hasta la cocina para beber un poco de agua. Mañana sería el día. Llegarían los del juzgado y lo echarían a la puta calle. Recordó la botella que le regalaron. La encontró debajo de la pica, ilustre entre los productos de limpieza. Un sorbo fue suficiente. El sabor a barrica vieja del ron que hacía siglos que no probaba lo catapultó, en la oscuridad, hacia aquel lejano pico, pelado como la cabeza de un buitre, que los tres amigos habían coronado hacía más de veinte años. De improviso, alguien había sacado una petaca. Brindaron aco...

Cuento de terror El Taxi

La verdad es que El Taxi tiene más de cuento fantástico que de cuento de terror. Y también es cierto que me noté extraño en distancias tan cortas, máximo de 150 palabras para un microrelato de terror. En fin, ahí llega El Taxi . El Taxi Al 147 de Cartagena, dije. Era un taxi de noche con pantalla antibalas. El taxista apenas giró la cabeza. Al menos este era callado. Me relajé contemplando la ciudad dormida, las luces que quedaban atrás, los últimos transeúntes tragados por la noche. Me fijé en que apenas frenábamos, como si el taxi se deslizara. Subimos por una gran avenida salpicada por los destellos de neón donde los semáforos se abrían para nosotros, como si por un instante la ciudad estuviera a nuestros pies. ¡Eh!, pero adónde va . El tipo se había salido de ruta. ¿Me oyes? El taxi aceleró a todo trapo. Golpeé el cristal. ¡Párese! ¡Qué pares, cabrón! Tomó una calle sin nombre y empezó a subir la oscura ladera de una montaña, hacia el único caserón de la c...

37 Relatos, Trenes Veloces

El primero de los 37 Relatos para leer cuando estés muerto o montado en un tren fantasma en un viaje hacia el infierno. En realidad no son 37, son unos cuantos más. Los relatos se pueden descargar para ipads, android, iphones, ebooks, etc. Ahí va este microcuento. Portada de los 37 Relatos de IK 1 Trenes veloces En el pueblo volví a oír tu nombre. Tras tanto. Que habías vuelto de la capital. Tú que eras el listo y el guapo del pueblo. Que no se te reconocía, que volviste como una encina calcinada. No sé si recordarás las tardes de verano en la laguna, cuando salíamos del agua y nos tumbábamos sobre la arena ardiente a esperar la noche como si nada existiera. Me contaron de ti y te soñé. Porque no pude imaginarte. No, tras verte partir hacia Madrid como uno de esos trenes que cruzan veloces la llanura. Uno de esos trenes que olvidan la astilla del campanario del pueblo entre la infinitud de los campos amarillos. Y por eso, al verte pasar esta mañana, con una sonrisa ...

Relato de una mujer, Sí me acuerdo

Uno de los relatos de la antología 37 Relatos para leer cuando estés muerto , de monsieur Igor Kutuzov, un servidor. ¿Un relato breve de parejas, de ese cambiante y complicado paralelogramo hombre-mujer? ¿Acaso es una historia de amor o desamor? Bien, como Roma citt à apperta , e ste relato de mujer admite varias lecturas e interpretaciones. De los 37 Relatos de IK, a modo de avance, subiré un par más en las próximas semanas: un relato muy breve y luego otro. En cualquier caso, espero que los disfruten.   Sí me acuerdo Con Jerges y Artemisa asidos a mis manos, entro en el parque. En verano no se puede ir antes de las siete por el calor, pero esta tarde de sábado, con Manel en el hospital cuidando a su madre y estos dos piojos inaguantables, he acabado por salir antes de casa. El parque rodeado de una valla de madera de un metro de alto. Con una especie de castillo en el centro y un tobogán rojo oxidado. Un poco más allá, un columpio para dos. Al fondo, varios banc...