Se me ocurrió volver a leer uno de mis libros favoritos, La conjura de los necios (A confederacy of dunces) del trágico John Kennedy Toole. Volví a pasear junto al Ignatius J. Reilly, al que ningún adjetivo es capaz de encerrar. Casi ningún libro o poema me ha hecho reír tanto. Pocas veces alguien ha sido capaz, como lo hizo John Kennedy Toole, de señalar lo realmente estúpidos que somos todos y que hipócrita es nuestra querida sociedad.
El libro, de fondo, está increíblmente bien escrito. ¿Qué tiene de malo? Su amargura. Es un dolor sin fin, detrás de lo grotesco hay una inmensa desolación. La locura del cuerdo. No, no es una lectura simpática para llevarse a la playa. Y voy a tardar años en volverlo a leer. Me he quedado noqueado.