Guiseppe Tomasi di Lampedusa fue autor de una sola novela, El Gatopardo , como fue autor de una sola novela Juan Rulfo y su Pedro Páramo (1955). Al menos, el mexicano se molestó en escribir algunos relatos. Pero los motivos de ambos fueron distintos. Antes de ver publicada su única novela, Tomasi murió. Mala suerte. El destino fue cruel con este noble italiano venido a menos, dotado de una capacidad narrativa inaudita, que a mí, en lo personal, me genera esta pregunta: ¿pero cómo alguien sin carrera literaria fue capaz de escribir una obra maestra, cómo? Porque, estimado gatos y gatas de porcelana, El Gatopardo es una de las obras maestras de la literatura universal, y eso que tampoco cuenta muchas cosas, aparentemente. Acaso describe un micro-universo. El cineasta Visconti, ojo avizor, supo entenderlo muy rápido. En 1962 estrenaba la famosa película que no está a la altura del libro. Hoy El Gatopardo se puede comprar en papel o en formatos epub, pdf, mobi, ki...
Aquí, por una vez, restar es mejor que sumar, ya que Nadie es lo que resulta de sustraele al ego tanta superficialidad que a diario cargamos con esfuerzo. A categoría tal se debiera anteponerle el Don. Aunque tan peyorativo suene. ¿Quién más excelso que Don Nadie?
ResponderEliminarNo la he leído.
ResponderEliminarNi creo que la lea ya...
Ahora bien, eso de ser Nadie, lo hago como nadie.
Cada vez soy menos y me sienta de fábula.
Voy despareciendo de todas partes y llegará el día en que ya no seré.
Saludos.
El divino Homero...
ResponderEliminarSer Nadie es lo que muchas veces deseamos ser, pero no nos dejan.
Me'n recordo d'aquest tros, però no del motiu pel qual Ulisses diu que és Ningú.
ResponderEliminarJeje, porque mira que si de un hombre entre todos pudiera decirse que fuera Alguien, sería de ese Nadie.
ResponderEliminarSaludos.
Un tipo raro llamado Fernando dejo escrito:
ResponderEliminar«Nada soy, nada puedo, nada sigo.
Traigo, por ilusión, mi ser conmigo.
No comprendo comprender, ni sé
si he de ser, siendo nada, lo que seré»
Yo creo que tanto existencialismo sienta mal a la barriga, como un plato grande de patatas bravas. Eso sí, que hermoso es Pessoa, la Odisea y tantas cosas.
Es muy práctico, porque luego, cuando pronuncian tu nombre, desapareces, como Frodo o Bilbo con el anillo pero sin los efectos secundarios. Es como ver los toros desde la barrera, aunque es descomprometido.
ResponderEliminar