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Entradas

La Guerra de Ucrania y del Peloponeso

Los ricos hacen las guerras y los pobres, los pringados, mueren en ellas. Me imagino la escena, ingleses y franceses en un campo de batalla sin nadie que les ordene o mande. Lo más probable es que la batalla acabara en partido de fútbol, grupos de yoga y cervezas. La horrible Guerra de Ucrania es otra cosa. Las élites norteamericanas quieren coger un trozo de pastel a las élites rusas. La tarta es Ucrania. Este conflicto no es más que eso. Y mueren civiles, pero sobre todo mueren hombres, miles de hombres, en los helados trigales ucranianos.  Hay que irse muy atrás en el tiempo para encontrar un conflicto con tanta intensidad y tantísimas bajas. Lo malo de las guerras de las élites (siempre son ellas) es que si duran mucho los pringados se cansan. Y en la mayoría de pseudo democracias en Europa los mandados, los don nadie, tiene aún derecho a voto. Como diría aquel hombre que no acaba sus sagas, el invierno se acerca . El frío invita a leer en la cama. A salvo del mundo.  Leo ...

Santa Cena

Este es el poema que abre mi nuevo libro, Este cielo y todas estas calles (2022). Es un poema que se sale de la línea del libro, en apariencia. Aunque, íntimamente, sí está vinculado. Este cielo y todas estas calles es mi primer libro de poesía que funciona como un todo, a diferencia de los anteriores. Santa Cena     Copas sobre el polvo de la larga mesa. Cientos de copas hacia la oscuridad. Bordeo la mesa                              levanto una y escucho. Un verano. Una piscina de camping                       entre pinos. Ese niño que corre.   Son tantas que no alcanzo la multitud. Al azar levanto otra,                 ...

John Fante - Pregúntale al polvo

Es malo anticiparse decenas de años. Eso le pasó al amigo John Fante a principios del siglo pasado. Escribió una novela propia de finales años sesenta en 1939, anticipándose al realismo sucio. Bukowski lo supo ver y, de algún modo, recicló la narrativa de John Fante añadiéndolo gramos de suciedad. La novela Pregúntale al polvo tiene un argumento simple. Un puñado de supervivientes de la vida en los años treinta en Los Ángeles. El libro tiene fallos, incluso momentos demasiado repetitivos. Todo esto lo menciono por una razón. El libro, también, tiene páginas de pura literatura. Intensidad, sentimiento, arte.  Incluso algún día leía unas pocas páginas por la conmoción que la lectura me provocaba. Eso va muy caro. Al acabar la novela de Fante empecé un libro de hoy, un best-seller. Llegué al segundo capítulo. Un libro con el alma de una tabla Excel. Es lo que hay, de Johns Fantes hay pocos.

Mi vecino Totoro

Mi vecino Totoro es un hombre muy mayor. Vive casi encima de mi patio, en la finca de enfrente. Tiene manchas en la cara y el cuerpo flácido. Su mujer, que no sé cómo se llama, no para de hacer cosas todo el día. Ella es todo vigor y está formada por un amasijo de alambrada aplastado debajo de su piel. Mi vecino Totoro pasa largas horas sentado en una silla con la mirada de los 2.000 metros. A veces me observa, ese hombre que se mueve como un mono. Es que también me hago mayor y debo estirar el cuerpo para retrasar la atrofia. Mi vecino Totoro es del Real Madrid. Su hijo, que es como un enorme oso que ha dejado las abejas del mundo sin miel y sin salmones el río más grande de Alaska, a veces viene y también es del Real Madrid. Le gusta hablar de fútbol y de comer. Miran partidos antiguos en canal Real Madrid Televisión a máximo volumen. Cuando Zidane era bueno. Y cuando Martín Vázquez anticipaba el fútbol con futuro. Reviven un pasado mejorado. Cuando creían vivir de otra  manera y...

Se acerca El día después

Supongo que antes de que el calor se retire de nuevo, este amigo poco amable pero muy sociable, el coronavirus, estará maniatado. Esto si la variante india del mismo lo permite. Entonces llegará El día después. Nos despertaremos en una nueva rerere-normalidad. Vaya, que ni idea. No sabré si abrazar o no o si recordaré el sentido del tacto. Empezarán a retirarse ayudas, los empresarios podrán despedir y incluso hacer concursos de acreedores. Europa se dará cuenta que apenas ha tenido fuerza real con el tema vacunas, España sin turistas deberá preguntarse cómo llenar el buche, en Latinoamérica querrán saber si alguien los ayudó, y las personas corrientes, que por cierto somos la inmensa mayoría, nos lanzaremos con furia a la piscina de la vida, del presente sin más. Vale. Normal. ¿Y luego... ? 

Pablo no seas malo

Al salir de clase mi hija se ha encontrado contenedores incendiados y todo el jaleo. Son las protestas por la detención de Pablo, que ha sido malo. Pues sí, el rapero Pablo Hásel ha sido detenido y llevado a prisión. Por rapear. De verdad. Por rapear, en este caso contra la Corona. Hay que repensarlo todo. Todo esto habla muy mal del estamento judicial, que forma parte de la élite ibérica. Gente de otro mundo, gente que proviene de otra dimensión, como ese fantástico pedrolo o nave,  Oumuamua, que se paseó por el Sistema Solar llegando de otra casa, una muy lejana. Siempre he sido crítico conmigo y con las clases bajas y medias españolas. Eso sí, en estas latitudes, la élite española y/o catalana (cuando hay mucha pasta sobre la mesa las ideas se ablandan y acaban los abrazos por llegar) conforman un grupo de calidad ínfima. Además de cortoplacistas, o cegatos para hablar más en plata, y tan egositas que acabarán por hacerse daño, como el país retrasado que todavía somos, son ...

Poema Urgencias

Urgencias La pandemia en Ciudad se arrastró hasta tocar lo más cotidiano. Nos han encerrado. Madera mojada. Como si lloviera a cántaros y no fuéramos capaces de adivinar cuándo el sol mostrará su hocico entre la maldad de las nubes. Las libertades conducidas, en nada. ¡Oh, señor mío! Pongo a sus pies mis derechos, esta ausencia de rebelión, a cambio de vagas palabras, una curación. En los hospitales trabajadores acorazados con tres milímetros de papel charol intentan taponar la brecha volcánica, la muerte borboteando, extasiada en su poder. En las cabezas de los moradores de Ciudad estallan consignas sin fin. ¡Son héroes! ¡Héroes! ¡Un aplauso! Perversa sonrisa de esta satrapía de libertad. Hacer creer, viejo truco, a la carne de cañón que son ángeles de la tribu. Muertos, pulmones mutilados con aliento de ruiseñor, a fin de que el desastre no desborde el desastre. Mañana Ciudad no llorará a los que no están. Serán dejados ...