Los ricos hacen las guerras y los pobres, los pringados, mueren en ellas. Me imagino la escena, ingleses y franceses en un campo de batalla sin nadie que les ordene o mande. Lo más probable es que la batalla acabara en partido de fútbol, grupos de yoga y cervezas. La horrible Guerra de Ucrania es otra cosa. Las élites norteamericanas quieren coger un trozo de pastel a las élites rusas. La tarta es Ucrania. Este conflicto no es más que eso. Y mueren civiles, pero sobre todo mueren hombres, miles de hombres, en los helados trigales ucranianos. Hay que irse muy atrás en el tiempo para encontrar un conflicto con tanta intensidad y tantísimas bajas. Lo malo de las guerras de las élites (siempre son ellas) es que si duran mucho los pringados se cansan. Y en la mayoría de pseudo democracias en Europa los mandados, los don nadie, tiene aún derecho a voto. Como diría aquel hombre que no acaba sus sagas, el invierno se acerca . El frío invita a leer en la cama. A salvo del mundo. Leo ...
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