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Cuentos de Vamurta, Taonos IX

Noveno fragmento del cuento fantástico Taonos.

La Cabaña
TAONOS (IX)
Hospitalidad
9 de19
cuentos
Sacerdotisa.

    Los soldados se miraron los unos a los otros, interrogativos. Ciros permanecía de pie, contemplando la sencilla belleza de ese hogar recortado contra la inmensidad del cielo invernal. La joven entró en la casa y volvió a aparecer con los presentes de hospitalidad. Su edad parecía indeterminada, aunque sus rasgos eran los propios de alguien que no ha visto muchas primaveras marchitarse. Sus ojos reflejaban la inmensa bóveda celeste, grandes y centellantes, su pelo largo oscilaba a los lados movido por la brisa. Su voz, algo susurrante, tenía un fondo cristalino que embaucó al hermano del Conde, quien desde que la vio salir con el vino y los higos, notó un vacío, una herida en el alma que sólo ella podía cerrar.

—Señora, gracias. —La dama sonreía, a la vez que le servía el vino—. Creo que aquí arriba, sola…
—¿Sí?
—¿No teméis a los hombres del bosque?
—¿Por qué los debería temer? Somos de la misma estirpe.
El nuevo gobernador, algo inquieto por aquella pausa que se alargaba, lejos de sorprenderse, miró a la doncella con fijeza y le preguntó:
—¿Por qué nos atacaron? ¿Algún mal les hemos causado?
—Quizás deberíais veros con nuestros ojos. Una poderosa columna armada, como jamás habíamos visto antes, cruzando nuestras tierras.
—Nada, absolutamente nada, debéis temer de nosotros —aseveró Ciros.
—¿Qué buscáis tan lejos?
—El Paso del Norte. Asentarnos al pie de las Gargantas y así, poder hacer llegar mercancías y hombres al otro lado de este continente. Alcanzar el Mar de Istal.
—Las Gargantas son el alma de estas tierras. Para nosotros son tierra sagrada, todo emana de ellas —dijo, con voz quebrada, la joven—. Soy Aresha, la sacerdotisa de aquel hogar abierto que llamáis las Gargantas del Diablo.
Todos guardaron silencio. Sus palabras tenían el don de hacer tambalear la voluntad del hombre más empecinado. El primero en hablar fue el veguer, que la señaló con esfuerzo, como si su brazo, de pronto, sostuviera una pesada carga.
—Iremos a las Gargantas. Es nuestro destino.
Todos se levantaron de golpe, como si hubieran despertado de un sueño. Ciros se dirigió a Aresha.
—Tú serás nuestra guía.
Faltan 10 fragmentos más y fin.

Comentarios

  1. Jopetas acabo de aterrizar y se me acumula el trabajoooooooooooooo
    Te sigo leyendo.

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  2. Vaya, un poco de miel entre la aspereza de la campaña. Pero no sé si una sacerdotisa aceptará con agrado semejante invasión de esa tierra sagrada.

    Feliz fin de semana largo, monsieur

    Bisous

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  3. Temo repetirme, pero es inevitable... Capturas al lector y despiertas interés por la historia, la magia del que bien escribe.
    Un abrazo.
    DEMIAN

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  4. Parecen dos caracteres fuertes, a ver como se llevan, jejej. "La inmensidad del cielo invernal", me ha gustado mucho la frase. Hoy, mientras venia al tripalium veia un cielo asi, lo que ha sido un privilegio, 10 minutos sin todo cubierto de nubes!!!

    Un abrazo :)

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  5. No me fío un pelo de la sacerdotisa...

    Un abrazo

    ("La dama sonería," [sonreía])

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  6. Bueno, espero que la historieta de Taonos os siga gustando. La sacerdotisa. Resultará, como mínimo, polémica. Pero bien pensado, no tanto. El orgullo de los hombres de acero... Ah!
    Gracias por comentar.

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  7. Dissortat,
    ¿Para cuándo un café a orillas de l'Ebre?

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  8. Explorador,
    Me he quedado pensando en tu imagen bajo el cielo.
    Y he recordado un chiste (en inglés) que me ha pasado mi madre. Si lo encuentro, lo cuelgo aquí en comentarios. Un poco machista, pero un buen chiste.
    El cielo, que fuerza tiene.

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  9. El chiste, para Explorador que viaja por la verde Irlanda.

    The Irish Funeral

    A man was leaving a convenience store with his morning coffee when he noticed a most unusual funeral procession approaching the nearby cemetery. A black hearse was followed by a second black hearse about 50 Feet behind the first one. Behind the second hearse was a solitary man walking a dog on a leash. Behind him, a short distance back, were about 200 men walking single file.

    The man couldn't stand the curiosity. He respectfully approached the man walking the dog and said: "I am so sorry for your loss, and this may be a bad time to disturb you, but I've never seen a funeral like this. Whose funeral is it?"

    "My wife's."

    ''What happened to her?"
    "She yelled at me and my dog attacked and killed her."

    He inquired further, "But who is in the second hearse?"

    The man answered, "My mother-in-law. She was trying to help my wife when the dog turned on her."

    A very poignant and touching moment of brotherhood and silence passed between the two men.

    "Can I borrow the dog?"

    The man replied, "Get in line."

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  10. "—Iremos a las Gargantas. Es nuestro destino."
    Este aserto creo que contiene mucha fuerza, y un punto de drama en sí. Se lo pones en la boca al veguer.
    En cuanto a la frase final, "serás la guía", una buena idea, pues tiene muchas posibilidades.

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  11. No sé si quieres invitarme a café y después tirarme al río o qué jajajaja

    Un saludo y sepas que seguiré mirando con lupa. Lo que me fastidia es que en "Antigua Vamurta" he encontrado quizá cinco o seis erratas y estúpido de mí no las he anotado. Aunque estoy en la página 320 y si alguna más encuentro, prometo decírtelo. POR LO DEMÁS, ESTOY DISFRUTANDO A PEQUEÑAS DÓSIS DE TU LIBRO. ¡ESO SÍ ES UNA HISTORIA BIEN CONTADA!

    Saludos

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  12. Dissortat,
    No sabes cómo me animan tus palabras. Espero que las erratas en el libro queden compensadas por la historia, que creo es buena.
    Ahora estoy con el segundo libro. Será mejor, ya empiezo a verlo.
    Un abrazo, cerca del Ebre.

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  13. Y tanto, totalmente de acuerdo con Dissortat. Un abrazo, Igor

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