Ir al contenido principal

Banderas y helados


Banderas y helados                      

Yo me como un helado
mientras que por televisión
agitan las banderas.
Banderas hermosas de colores:
calavera sangre,
calavera oro,
calavera musgo
calavera de mar.

Me como un helado
mirando a mi mujer
que lee y bosteza
entre grandes palabras
de voceros dispares
repetidas en antena.

El helado es bueno,
tiene láminas crujientes
de fino chocolate.
Me pregunto que debieron pensar
los revolucionarios franceses
cuando llegó la Restauración
o antes, cuando Robespierre
los saludaba graciosamente
en Brumario con collejas afiladas
siempre bajo la bandera,
calavera de tres sabores.


Me como un helado
ahora que el otoño
no se atreve, todavía,
antes de que el invierno
me encierre en un largo
glaciar de cadencioso silencio.

Comentarios

  1. Disfruta de tu helado y no sigas las banderas. Las banderas solo son trapos de colores que nunca traen nada bueno. Las banderas separan. Las banderas enfrentan hasta en las olimpiadas. ¡Pero es tan difícil no seguir una bandera!

    ResponderEliminar
  2. Cierto, Dissortat. Todas las banderas conllevan un poso de egoísmo. De interés creado.
    Me hago mayor, comienzo a ser repetitivo. Quizá ya lo haya dicho: las memorias de aquel general norteamericano que a finales del XIX guerreró por Centroamérica. Concluía con algo como esto: "al principio creí que seguíamos a la bandera. Más tarde me di cuenta que seguíamos al dólar".
    Sirve para todas las banderas.
    Díficil es no seguir la bandera. "Cuando la fiesta nacional / Yo me quedo en la cama igual, /Que la música militar /Nunca me pudo levantar.", que diría Loquillo versionando a Brassens. Esto no lo leerá mucha gente, por suerte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo salía de tomar café esta mañana del bar y la puerta de la iglesia estaba a rebosar, creí que había boda, pero no, por la fecha era otra la celebración...
      Saludos. (La versión de Paco Ibañez fue por la que conocí la canción a finales de los setenta).

      Eliminar
  3. Las banderas son muy televisivas, sobre todo desde que es en color, ahí sí que lucen en todo su esplendor, en los deportes, en las manifestaciones políticas, ecológicas, en las guerras,.. una bandera y una masa alrededor, arropándola. Aunque en las guerras se ven menos últimamente y es curioso porque antes casi era su ámbito exclusivo. Ahora en las batallas casi no se ven, y cuesta identificar a los buenos y los malos tal vez por ese motivo, si acaso esa bandera azul que aparece cuando ya casi no hay remedido y tarde casi siempre, o las blancas de periodistas y organizaciones de auxilio. Saludos Igor.

    ResponderEliminar
  4. Las banderas de mi casa son la ropa tendida.
    Prefiero un helado.
    Bs

    ResponderEliminar
  5. Complicado el tema de las banderas. En realidad no es más que un trapo, y sin embargo, por lo visto, es una representación de gente, y de lo que hay detrás. Esa ambivalencia entre lo que es
    y su significado me zarandea (y me zarandean) entre los extremos de su superficie.

    Puede haber alguno que use, a modo de ganzúa, una bandera para entrar en la cpu de mi cerebro, y cambiar cosas ahí, incluso las claves secretas de acceso para manejarme cual marioneta.


    El helado es otra cosa. Ahí tengo las cosas claras: no se puede ser de una heladería y de otra al mismo tiempo. En el Paseo Pereda, perenne es la competencia, y uno no puede permanecer neutral.

    ResponderEliminar
  6. Gracias a esta red, he visitado el Paseo Pereda, en Santander. Grandioso y muy azul aunque desconozco si el viento sopla con fuerza. Las peleas de heladerías bien podrían ser una metáfora del presente, en estas tierras peninsulares donde abundan las banderas como horchaterías en Alboraya.

    Nos zarandean. Eso lo tengo clarito. Absolutamente. Con banderas, con falsa información, con deseos que no necesitamos.
    Badera roja, bandera oro, bandera musgo, bandera azul de mar. Me dejo la bandera lusa.

    Saludos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Cualquier impresión, crítica o recomendación es más que bienvenida. ¡Hablamos abajo!

Entradas populares de este blog

Relatos de ciencia-ficción y fantasía

Del libro que he publicado en Google Play y Amazon ( 37 Relatos para leer cuando ...) de historias cortas, los relatos se pueden dividir en dos bloques: los de ciencia-ficción y fantasía por un lado, y por otro, los de corte realista, muchos de ellos, y humor . Una mezcla peligrosa, sin duda. Subo aquí el relato “ La última cena ”, siendo este el penúltimo que publicaré en el blog . En agosto volveré a subir el relato “ Siesta ”, porque muchos no lo conocen y por mostrar las ilustraciones que se hicieron de esta historia. Me quedo con ganas de subir muchos más, pero en fin, los relatos los podéis adquirir en: - Smashwords (libro relatos gratis y sin registrarse):  37 Relatos en Pdf, epub, kindle, etc. - En el contiente americano en Amazon.com ( enlace a 37 Relatos amazon.com ) a 1.1 $ - En España en Amazon.es ( enlace 37 Relatos Amazon España ) a 0.89 €. - En Amazon México, podéis bajar el libro de relatos pinchando aquí: (37 Relatos en México)   ...

El Gatopardo, del noble Tomasi di Lampedusa

Guiseppe Tomasi di Lampedusa fue autor de una sola novela, El Gatopardo , como fue autor de una sola novela Juan Rulfo y su Pedro Páramo (1955). Al menos, el mexicano se molestó en escribir algunos relatos. Pero los motivos de ambos fueron distintos. Antes de ver publicada su única novela, Tomasi murió. Mala suerte. El destino fue cruel con este noble italiano venido a menos, dotado de una capacidad narrativa inaudita, que a mí, en lo personal, me genera esta pregunta: ¿pero cómo alguien sin carrera literaria fue capaz de escribir una obra maestra, cómo? Porque, estimado gatos y gatas de porcelana, El Gatopardo es una de las obras maestras de la literatura universal, y eso que tampoco cuenta muchas cosas, aparentemente. Acaso describe un micro-universo. El cineasta Visconti, ojo avizor, supo entenderlo muy rápido. En 1962 estrenaba la famosa película que no está a la altura del libro. Hoy El Gatopardo se puede comprar en papel o en formatos epub, pdf, mobi, ki...

El último encuentro, de Sandor Marai.

Aparece Sándor Márai por un camino sin tiempo. Nos queda El último encuentro (1942) . Al fondo, el cielo arde en el hielo rojo del ocaso. Es otoño. Los campos y los bosques de su antiguo Reino de Hungría natal estallan en colores. Hace mucho que nadie se acuerda del imperio austrohúngaro. Llega él, Sándor Márai (1900-1989), uno de los escritores más populares de la Europa de entreguerras, y nos habla. El joven Márai Sí, sus libros se vendían a carretadas y el prestigio que alcanzó su preciosa y exacta prosa igualó al de Thomas Mann o Stefan Zweig , el autor que se suicidó ofuscado por el pesimismo, ya que en 1942 creyó que las huestes de Hitler tomarían el mundo entero. Y con esto avanzo que esta historia de grandes escritores centroeuropeos no es feliz. Aquellos fueron años terribles, años de sangre y muros grises, con alambradas negras, flanqueados por torres desde donde se abatían los espíritus libres, que tan bien relató Nino Bravo. El libro puede encontrarse en cu...