3 ene. 2010

Relato Épico. Un día y Una noche (I)


Cuentos Fantásticos
joya ermessenda

Con "Un día y Una noche" quiero empezar los Cuentos de Vamurta. Relatos, historias breves, que tienen relación con este mundo de fantasía, este escenario épico, con sus personajes, sus olores, calles y paisajes. A través de ellos quiero dar mayor profundidad a la novela, complementarla de algún modo. El relato se divide en ocho partes.

«En algunos, se desarrollan con mayor profundidad determinados protagonistas de Antigua Vamurta, en otros, el motivo es concreto. Por ejemplo, en el siguiente relato, El Canto de Ulam, se explora lo que puede significar la música para una niña que vive aislada. En otros, me gustaría transformar un poco viejas leyendas o mitos, situándolos en las coordenadas de los hombres grises u otras razas.




Un día y Una Noche
Ermesenda iba dando saltos por el pasillo de Palacio. Tras tanto tiempo, ¡tras tanto tiempo!, podrían encontrarse los dos, solos. Canturreaba y brincaba sobre las losas de piedra sin dejar que sus talones tocaran el suelo. Agarró la cortina de terciopelo granate e improvisó unos pasos de baile, moviendo la tela como si ésta fuera su pareja. Pasó delante de los ventanales de arcos ojivales como un actor desfila ante su público, llegando a su aposento. Ajustó la puerta y se lanzó sobre la cama, revolcándose sobre la colcha y los cojines, temblorosa aún por la nueva, refugiándose en la intimidad del dosel de visillo que, en su habitación, siempre la escondía de sus propios miedos y del mundo. Aspiró el aire con fuerza, se quedó quieta, panza arriba, dejando sus brazos inertes sobre la cama. Su corazón seguía palpitando acelerado.
—¿Por qué estás tan contenta? –su madre la miraba, bajo el arco de la puerta. No la había oído llegar.
—No lo sé, madre… Será por el baile de máscaras.
—Niña engreída –repuso burlona—. Espero que esta noche te comportes como la hija de vizcondes que eres.
—Madre. Ya sabéis que amo las fiestas. ¡Al cuerno con las ceremonias! ¡Hoy es el baile!

La mujer cruzó la habitación, observando todos los vestidos, zapatos y joyas desparramadas por el cuarto. Que su hija era una jovencita presumida, bien lo sabía, pero también se daba cuenta que había algo exagerado en todo aquello. Su hija había depositado sobre el alféizar de la ventana, a modo de objeto sagrado, la diadema de plata que le había regalado su padre el verano pasado. “Como una devota”, pensó.

—¿No pensáis aparecer esta noche? ¿Verdad, madre? —preguntó Ermesenda dando vueltas sobre la colcha—. ¿Me escucháis?
—Evidentemente, junto a tu padre. El Baile de Máscaras de Vamurta es la gran celebración del año, ¡la única vez que puedo pellizcar a tu padre sin que se enfade! –contestó, con un teatral gesto desafiante.
—¿Me dejaréis la máscara de zafiros?
Antes de salir de la habitación, la señora de la casa se giró un momento, negando con la cabeza.
—No iría a ese baile por nada del mundo. Además, podría hacerte sombra –contestó, alzando las cejas.
Cuando los pasos de su madre se perdían por el pasillo de la segunda planta de palacio, Ermesenda saltó de la cama dispuesta a comerse el mundo. Decidió enfundarse un vestido marrón que se abría por la espalda y se calzó unos zapatos negros y planos. Se miró en el pequeño espejo del tocador. De un gris pálido, su rostro le sonreía. Se colgó unos aros de oro, untó la yema de sus dedos en la pintura roja para mojar sus labios delgados. Tibia y algo viscosa, notaba la textura del barro, la misma arcilla con la que se garabateaba la cara siendo una chiquilla, ahí en el castillo donde pasó su infancia, lejos de aquella ciudad.
Observando su propio reflejo, sintió un leve presagio, una premonición de algo que no entendía. Sin pensar más, corrió por el pasillo y bajó en tres saltos las escalinatas que la llevaban al atrio, donde descansaban carros y porteadores. Se dirigió a las cocinas, en las que los sirvientes se afanaban en preparar las comidas del día, sin importarles el vapor de las ollas y el calor de los fogones.

Llamó a su dama de compañía, que pinchaba, para su cocción, un trozo de pastel en el fondo de la cocina.
—Vamos al mercado. Coge tu cesto y…
—Pero, señora. La compra ya está hecha. Fuimos con la salida del sol.
—No protestes —contestó Ermesenda, autoritaria—. Coge el cesto».

(Son varios fragmentos, en los siguientes posts está la continuación, y si lo quieres leer de una tacada, pincha aquí: Relato Un día y Una Noche. ¡Saludos!)

relatos epicos

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6 comentarios:

  1. Me ha encantado tu blog.
    Antes que nada te agradezco el haber pasado por el mio y el hecho de que me hallas dejado un comentario tan lindo me encanto...

    Voy a seguirte de ahora en adelante ya que considero que lugares como este definitivamente son dificiles de encontrar y de los cuales uno no se puede escapar...


    Una seguidora mas


    Besos

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  2. Gracias a ti, por pasarte y comentar.
    Espero no defraudar tus expectativas y dejar buenas historias, dejar buenos comentarios de otros autores y de cine y de lo que sea que resulte interesante.
    La idea es, progresivamente, ir ampliando el abanico y convertir este rincón de la red en un sitio abierto.

    Un saludo,
    Igor.

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  3. Saludos, Igor

    Pasaba a agradecer tu visita por mi blog. Estuve viendo el tuyo y me ha parecido un sitio muy agradable de visitar, pero no he comprendido bien: ¿Que es Antigua Vamurta? ¿Un libro ya publicado o por publicar? Espero me puedas responder a estas dudas. Un saludo

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  4. ay caramba ...si escribo mucho,no quiere decir bueno,pero gracias por el comentario!
    lo que lei por aca, me gusta,...y te seguire con placer...
    gracias igor
    lidia-la escriba
    www.deloquenosehabla.blogspot.com
    pasa si te va...

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  5. Hola Kesan,
    Gracias por pasarte y por el comentario.
    Pues una cosa es Antigua Vamurta y otra el blog, aunque van de la mano.
    Antigua Vamurta es una novela de 29 capítulos, de los cuales, dos están subidos al blog. Y me gustaría que se publicara.
    El blog tiene como eje este mundo, Antigua Vamurta, pero estoy añadiendo extras, como son relatos en paralelo, las razas, los personajes, etc. Además, quiero hablar un poco de cine, de literatura, de poesía, quizás con el tiempo también de música y de todo un poco. Un blog abierto.
    Perdona la confusión, todavía no domino bien el blog. Y esto que dices me hace pensar que quizás sería buena idea un apartado-guía.
    Un saludo.

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  6. Hola Lidia,
    La verdad es que me interesó. Hay mucha poesía en tu blog, y eso es algo que me interesa. Es muy plástica, y muy cercana. Eso es lo bueno de este arte tan abstracto, todos lo podemos alcanzar y cada uno de nosotros lo hace suyo, distinto.
    Gracias por la visita.

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