28 abr. 2010

Cuento de Terror Japones

cuento terror japones
La guerrera y los demonios.
"El trasgo de Adachigahara", segunda parte de este relato de terror de la literatura japonesa. El final del relato fantástico me deja una duda: ¿es buena o letal la curiosidad del monje?

Entonces la vieja se marchó definitivamente dejando solo al peregrino. La única luz de la casa era la de una linterna macilenta, porque el fuego se había apagado por completo. Por primera vez en toda la noche, le asaltó la idea de hallarse en una casa encantada y las palabras de la vieja prohibiéndole acercarse al cuarto del fondo, despertaron su curiosidad y le produjeron miedo.

¿Qué ocultaba en aquel cuarto que no quería que se acercarse? El recuerdo de su promesa lo mantuvo algún tiempo inmóvil, pero llegó un momento en que no pudo resistir su tentación de mirar el interior del cuarto prohibido.
Se levantó y se acercó lentamente al cuarto del fondo. De pronto, la idea de que la vieja se enfadaría mucho con él por no obedecerla le hizo volver a su puesto.
Pero como el tiempo transcurría con gran lentitud y la vieja no volvía, se apoderó de él un gran miedo y una irresistible curiosidad por ver qué ocultaba aquel cuarto. Debía descubrirlo.

«No sabrá que he mirado si no se lo digo. Echaré una mirada antes que vuelva», se dijo el hombre.
Se levantó y se acercó de puntillas. Con mano temblorosa empujó la puerta corredera y miró. Se le heló la sangre en las venas al ver aquello. En el cuarto había gran cantidad de huesos humanos. Las paredes estaban llenas de salpicaduras y el suelo cubierto de sangre. En un rincón se amontonaban los cráneos hasta el techo y, en otro, los huesos de los cuatro miembros. El hedor que despedía aquello quitaba el sentido, y horrorizado, muerto de miedo, cayó al suelo por no poder contenerse. En aquella posición permaneció largo rato, temblando y rechinando los dientes, incapaz de alejarse de aquella visión espeluznante.
—¡Qué horrible! —exclamó—. ¡En qué espantosa guarida he caído! ¡Si Buda no viene en mi auxilio estoy perdido! ¿Es posible que esa buena vieja sea realmente el trasgo antropófago? ¡Cuando vuelva se me presentará en su verdadera forma y me comerá de un bocado!

Esta idea le devolvió las fuerzas y, cogiendo el sombrero y la alforja, salió corriendo cuanto sus pies le permitían. Corría en la noche sin mirar dónde ponía los pies, pensando sólo en alejarse del antro del trasgo. No se había alejado mucho, cuando oyó pasos detrás de él y una voz que gritaba:
—¡Detente! ¡Detente!
Corrió redoblando la marcha, sin hacer caso, y a su espalda resonaban los otros pasos cada vez más cerca, hasta que reconoció la voz de la vieja, más recia cuanto más se acercaba:
—¡Detente! ¡Detente! Mal hombre, ¿por qué mirabas el cuarto prohibido?
El sacerdote olvidó del todo que estaba cansado y sus pies batían el suelo más veloces que nunca. El miedo le prestaba fuerzas, pues sabía que si llegaba a caer en poder del trasgo, sería una de sus víctimas. Con toda su alma repitió su oración a Buda:
Namu Amida Butsu, Namu Amida Butsu.
Y tras él corría la espantosa bruja, con su cabello dado al viento y su rostro convertido en el de un demonio, ya que ella no era otra cosa. Llevaba en la mano un largo cuchillo ensangrentado y seguía rugiendo tras el sacerdote:
—¡Detente! ¡Detente!
Por fin, cuando el sacerdote ya no podía más con sus piernas, se hizo de día y con las tinieblas de la noche desapareció el trasgo y él se vió salvado. El sacerdote comprendió que se había encontrado con el Trasgo de Adachigahara, cuya historia oyera muchas veces sin creerla. Atribuyó su salvación a la protección de Buda cuyo favor había impetrado, y por tanto, cogió su rosario, inclinándose ante el Sol naciente, rezó sus oraciones en acción de gracias. Luego reanudó el viaje hacia otras comarcas, alejándose con satisfacción de aquella planicie habitada por un genio del mal.


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15 comentarios:

  1. Estaba esperando esta entrada. Debo decir que me esperaba este final, aunque en algún momento del relato se me vino a la cabeza que quizás esta anciana fuera una especie de cazadora de demonios, o algo así, XD. Eso fue un exceso de imaginación de mi parte.

    Sobre lo de mi libro, pues te puedo decir que yo también desarrollo un poco esta idea de demonios que rondan entre los hombres. No es una parte central de la historia, pero le dedico algunos capitulos. Como ya habrás leído, mis principales influencias vienen del Folklor Japonés. En el capitulo 16 que leíste en mi blog se puede apreciar un poco esta idea.

    Hasta la próxima entrada. Saludos!

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  2. El caso es que el sacerdote, tras un primer impulso, se contuvo y volvió a su sitio. Si persiste en esa actitud sumisa acaba en el cuarto de los huesos, tan mondo como ellos. Pero el carácter independiente lo salva de morir. Esto se plasma en la curiosidad, un rasgo que se sobrepone a cualquier imposición externa. La curiosidad lo impulsa a mirar y a comprender. Y por supuesto a poner pies en polvorosa. Jajaja. Todas estas leyendas están llenas de enseñanzas, moralejas o también ideas de cómo contar.

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  3. Hola,
    Pues es un final previsible, sí. Sobre que su carácter, y la curiosidad le salvan la vida. No lo sé, quizás sí, pero sólo quizás, y creo que esa es una de las gracias del relato. A mí no me quedó claro. ¿Qué hubiera pasado si se hubiera quedado quieto? Será que soy un inocentón, pero...
    Saludos.

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  4. "¿Qué hubiera pasado si se hubiera quedado quieto?". Pues ñam, ñam.
    Me temo que Buda no le hubiera echado una mano si el sacerdote no pone algo de su parte. Lo que me lleva a preguntarme si la intención del cuentista era no sólo inducir a la veneración a Buda sino también reflexionar sobre hasta dónde exigir responsabilidades a la divinidad por descuido de su adorador.

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  5. Hola.

    Antes de nada, perdona que te escriba esto como un comentario, pero es que no vi tu email en el tu blog

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    Muchas Gracias por tu tiempo... y disculpa si no fue la mejor manera de darme a conocer.



    Un saludo.



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  6. Hola David,
    Mejor el email para estos asuntos, de verdad.

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  7. Hola dafd,
    Eres un magnífico polemista que me ha dejado sin argumentos. Con el ñamñam se me acaban las razones.
    A las divinidades, realmente, no se les puede exigir demasiado. Deben de tener muchas ocupaciones. Entonces, la vieja sale no a buscar leña, sino a vestirse con sus mejores galas.
    Saludos.

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  8. La curiosidad salvó al gato, ¡en esta ocasión! Gracias por el relato y por cierto, felicidades por tu próxima publicación (acabo de leer la noticia).

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  9. Guau!
    Me presentas un universo totalmente nuevo e inexplorado para este embaucador de almas. Acostumbran a ser bienrecibidas distinta literatura en mi hambriento horizonte de lectura. Un saludo!

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  10. ¡Un relato genial!

    Por cierto, que acabo de tragarme la serie "The Kingdom" de Lars Von Trier. Lo digo porque me ha parecido de una imaginación subyugante y además también va de demonios que deambulan entre la gente.

    Saludos!!

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  11. Hola Martikka o Marta Abelló, y bienvenida a este rincón oscuro de la red.
    Me rindo ante la evidencia de que la curiosidad salvó al gato. Ni Buda, ni nada, la curiosidad.
    Y gracias por la felicitación.
    Saludos.

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  12. Hola Agustín,
    Celebro que te gusten. Lástima que no de para más el cuento. Si fuera por mí´, y por el tiempo, haría un blgo dedicado a los cuentos japoneses.

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  13. Hola Patricia,
    No conozco esta película de Lars Von Trier, y eso que he visto muchas de él. La serie, quiero decir. Pues me dejas una buena pista, porque con la tele y el cine ando bastante mosca. Gracias.
    Intentaré hacerme con ella, no sé cómo, pero lo intentaré.
    Saludos.

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  14. "The kingdom" está en las bibliotecas. El nuevo plazo de préstamo es de un mes y va de muerte para tragarse series. ;P

    Patricia

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  15. ¡Ostia! Tengo la biblioteca de Travessera con Torrent de l'Olla relativamente cerca de casa.
    Oye, ¡qué buena idea y qué fácil!

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