31 mar. 2011

Relato Refugio y Deus Ex Nuke

Cuando Sergio José Martínez Valls dice: «tengo veinticinco años (...), si no me pilla un coche o algo dispondré del doble para escribir y, sobre todo, aprender a hacerlo bien.¡Es mucho tiempo!», siento un latigazo en la espalda. Lo peor de todo es que tiene razón, y ya escribe bien. Desde Mallorca, contempla la literatura.
Recomiendo la lectura de sus relatos y micros, que son una gozada.

Pero además, es el creador del mundo post apolcalíptico Deus Ex Nuke: «es un mundo habitado por seres humanos y razas de mutantes inteligentes que luchan por sobrevivir en una tierra salvaje, brutal, devastada por una guerra nuclear que ya nadie recuerda. El nuke, la droga más fuerte y adictiva que haya existido, causa estragos en una población que parece sobrevivir para su consumo». Y alguna de esas razas ponen los pelos de punta. Todo un submundo, un universo que Sergio va trazando con pinceles oscuros.
Y aquí dejo el enlace de su otro blog (http://deusexnuke.blogspot.com/) y ya os dejo con este Refugio.


EL REFUGIO

relatos
«El aire era cálido y hacía un día soleado. Desde la terraza podía ver las murallas y los bellasombras en la plaza, la laguna artificial detrás, la carretera que lo estropeaba todo y finalmente el mar. Era una vista preciosa. Oía los gritos de mi niño jugando entre los árboles y a mi mujer urgiéndome a entrar para comer. Era una excelente cocinera y ante la mención de comida los hombres de la casa nos abalanzábamos hacia el comedor. Dejé el libro que estaba leyendo sobre la mesita y entré.
Delante de mí estaba ella, paseando por un jardín. Reconocía aquel lugar: era el Alcázar, pero en el centro de la Huerta se erigía la Mezquita, con su bosque de columnas escapándose de su interior y perdiéndose entre los jardines.
«¡Vamos, tanta ilusión que tenías de traerme aquí y pones esa cara!», me dijo ella. La miré a los ojos con una demoledora expresión de abatimiento en el corazón.
«Ya no me quieres, estás con otro. No era así como quería traerte…»

Desperté empapado en sudor. Sentía un calor tan grande que tuve que salir corriendo de la habitación para poder respirar. Había llegado hasta el baño y lloré al verme en el espejo tal como era. Todas las noches igual, y no sabía cómo remediarlo.
Volví, me vestí y con un cuaderno y un bolígrafo en las manos salí de casa para dirigirme al único lugar que podía evadirme de la realidad: El Refugio, se llamaba, y era el último superviviente de una especie ya muerta de establecimientos llamados bibliotecas. La llegada de los libros electrónicos había sido como un certero y fatal golpe, aunque los árboles se alegraran de ello.
La lectura había perdido su encanto. Poca gente poseía aún lugares en casa destinados a libros, puesto que el libro electrónico era muy cómodo y ahorraba espacio. Eso era innegable, pero también lo era la gratificante sensación de contemplar los lomos bien ordenaditos en los anaqueles, el olor a nuevo de la recién adquisición y la satisfacción y la tristeza a partes iguales al pasar una página y percatarse de que era la última… Todo eso se había perdido. Al igual que la televisión, el cine o la música, era de la opinión de que la literatura se había vuelto insustancial. El mundo en sí carecía ya apenas de atractivo.
A pesar de todo, algo bueno podía sacarse de ello; y es que los que añorábamos lo que denominábamos la «buena lectura» sentíamos una imperiosa necesidad de conocernos entre nosotros. Se había creado un vínculo especial, como un hermanamiento, que nos procuraba largas sesiones de agradables tertulias y distendidas conversaciones en el bar del local. Amaba El Refugio.

El diálogo no había servido de nada. Yo y los que aún conservábamos unos principios éticos lo celebrábamos, el resto nos llamaba traidores y terroristas. Las bombas caían por todo el país y los tanques recorrían las calles. La gente se manifestaba demandando el cese de la violencia y los invasores los respetaban. Los ricos huían con el dinero de las arcas públicas. Reinaba el caos, pero en nuestro pequeño Refugio nos ocupábamos en aquel momento de un asunto menos serio y nos daba igual lo que sucediera fuera.
«Los bomberos llegarán de un momento a otro», nos advirtió.
Terminé de llenar una caja de libros, me acerqué a ella y le planté un profundo beso en los labios. Ella expresó su preocupación y le dije que no los encontrarían, que estarían bien escondidos. A pesar de todas las cosas me sentía muy feliz. Poco después irrumpieron echando la puerta abajo con un ariete.
Las palomas salieron en tromba en cuanto abrí la puerta de la jaula. Regresé y la abracé con fuerza, apretando mi rostro contra el suyo, juntando mi mejilla con la suya. Estaba caliente. Sonreí.»

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15 comentarios:

  1. Excelentes, el blog y el relato. Muchas gracias por la recomendación :)

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  2. Gran relato ... me encanta como escribes, tienes ese toquesito de antaño, "como en los viejos tiempos" dicen por ahi ...gracias por las recomendaciones ...Michel

    www.micheldeb.tk

    www.lamalapoesia.tk

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  3. Un escalofrío me ha recorrido la espalada.Buenísimo relato ,pienso que en algún momento podamos llegar a ese tipo de vida.
    Gracias por la recomendación.
    Besos.

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  4. Buenas, Igor, tremendo detalle por tu parte que no sabré cómo devolverte. Porque si lo he de hacer, ¡tendrá que ser con intereses porque no te lo agradecería por menos! XD

    Escogiste una buena foto^^.

    Un fuerte abrazo. Nos leemos.

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  5. Hola Sergio,
    De nada y nada debes hacer. Con tus comentarios críticos ("ahí te equivocas, cambia eso, fallas acá, no se entiende ese párrafo, etc.") el que debe algo soy yo, la verdad.
    Un abrazo.

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  6. Me ha gustado. Si el tiempo y las ganas de nada me lo permiten, me pasaré por allí.

    Saludos

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  7. Oh que bello e intimo, me facino. Escribe muy bien . Te mando un beso y te me cuidas.

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  8. Parece muy bueno.
    Voy a ver su blog.

    Saludos.

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  9. Buen relato, eso de los bomberos me recorso un tanto Farenheit 451, sabes, creo que deberiamos hacer una recopilacion de autores en linea o algo asi, organizarnos un poco mas para difundir lo que hacemos y cuando alguien publica en papel y otras actividades, pero necesitamos un coordinador, voy a pensar un poco al respecto y luego te digo

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  10. Hola, Gin. Sí, lo de los bomberos era claramente por el libro. Un homenaje, un detalle, que además explica un poco mejor el porqué los libros en papel casi han desaparecido. Aunque ahí es solo un sueño del protagonista.

    Tengo pendiente muchos arreglos a este relato, además de que hay un gran error en los tiempos verbales que me han indicado. Que bueno, no es un gran problema porque es fácil subsanarlo.

    Gracias por leerlo, y a Igor por mostrarlo^^.

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  11. Gin contrataca, y con buenas iniciativas...

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  12. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  13. ¡Ay!, ya ando haciendo de las mías... que si se publica que si no el comentario de las narices... Interesante blog, buen relato. Gracias por traerlo.
    Abrazo

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  14. De nada Luisa, gracias a ti por pasarte y dejar un comentario.
    Un abrazo.

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  15. Bien, Igor, bien! Difundiendo ahí, de puta madre.
    Este fin de semana conocí a Meme, que vino a ver la obra: ¡encantadora! El próximo en la lista eres tú, chaval, iré a Barcelona un fin de semana del curso que viene y las cervezas en el barrio gótico no nos la quita nadie.

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