20 sept. 2015

Jericó

Jericó
Y todos aquellos que nos pervirtieron,
hoy se desgañitan en los acantilados
y se rasgan sus camisas doradas.
A ellos, entregamos nuestros sueños,
la comunidad del bien y la competencia.
Agitan, nerviosos, las enseñas de un ideal
que ellos mismos pisotearon sin escrúpulos
y señalan a otros ladrones lejanos.
Nos invocan a todos nosotros
húmedos aún de sus orines
para hacer todavía más altos
los muros de la sagrada Jericó
a fin de que ningún recién llegado
pueda pisar sus calles antiguas.
Los escucho, desde la atalaya de los sentidos,
y no sé decir quiénes son más bárbaros. §

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6 comentarios:

  1. No lo dudes.
    Los bárbaros son los de traje y corbata y la sonrisa podrida.

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  2. Es su lema; en cuanto detenta poder se ponen a levantar muros...

    Saludos.

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  3. Usurparon nuestros sueños y engañaron a nuestros corazones; y no conformes con su agravio, nos piden defender a su lado las murallas. No debemos escucharles.
    Y vienen los otros...con los mismos pendones teñidos de color distinto y armas de mejor diseño pero que disparan las mismas municiones. Nos invitan al asalto de la muralla, pero tampoco debemos escucharles porque la perversión también está en ellos.
    Sólo resta hacer lo que tú apuntaste (nunca mejor lo de apuntar) alguna vez; hacerse francotirador.
    Un abrazo.

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  4. Supongo que es suyo.Y es genial, Y me recuerda otros tiempos. Y me hace pensar en los tiempos en los que para decir una cosa hacía falta referirse a otra, Y a necesidad de pensar, de leer entre líneas.
    Un saludo.

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  5. Es potente. Los ideales que ellos pisotearon, húmedos...
    El mundo esta cambiando muy deprisa. En las guerras modernas se usan toda clase de armas: misiles, fusiles, aviones, barcos atómicos, personas. Pero, claro, estas ultimas no son cosas sino seres humanos.
    Los hombres de negro siempre están calculando. Lo hacen con todo. Ahora, también con los movimientos de desplazados. El problema es que no son números sino seres humanos.
    Ambas premisas, la de las armas y la del cálculo, no son excluyentes.

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  6. Muchas gracias por comentar. El poema Jericó acepta muchas interpretaciones, más de las que pensé al escribirlo.
    Es uno de los afeitados de Canciones de Hierro. Y empiezo a arrepentirme de ser tan escrupuloso con la navaja.
    Un abrazo.

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