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La poetisa Anne Sexton

Una gran lectura la de esta poetisa norteamericana, tan libre, tan genial, que te desnuda con versos que parecen escritos ayer y no hace décadas. Anne Sexton (1928-1974), la magnética y adinerada mujer que no era feliz con su vida y que, en algún momento, decide empezar a escribir porque quizás hay algo que no encaja o porque siente la necesidad de plasmar o porque se lo ordena su psiquiatra como terapia. Así nacen sus poesías. Una mujer tardía escribiendo con energía arrolladora. Como ella, De ésas, un espléndido autorretrato y una bandera para Sexton, que empezaba sus recitales siempre con esta pieza.


De ésas
He salido al mundo, una bruja poseída,
rondando el aire negro, más valiente por ello;
soñando el mal, he sobrevolado
las casas planas, de luz en luz:
pobre solitaria, con mis doce dedos, enajenada.
Una mujer así no es una mujer, lo sé.
Yo he sido de ésas.
He encontrado las cuevas tibias del bosque,
las he llenado de sartenes, tallas, estantes,
de armarios, sedas, de incontables bienes;
he preparado la cena para los gusanos y los elfos:
llorando, aullando, ordenando lo que estaba mal.
A una mujer así no se la comprende.
Yo he sido de ésas.
He viajado contigo, carretero, saludando
con los brazos desnudos a los pueblos que dejábamos atrás,
aprendiéndome las últimas rutas de la claridad, superviviente
allí donde tus llamas aún muerden mis muslos
y crujen mis costillas bajo la presión de tu carreta.
Una mujer así no se avergüenza de morir.
Yo he sido de ésas. 
Poemas de amor (1969)



Anne Sexton, como Sylvia Plath, a quien conoce en un taller de poesía del poeta Robert Lowell, se decanta por la poética confesional y al mismo tiempo, por una poesía que critica el mundo, la sociedad que la rodea, critica a Dios, a todo lo que está a su alrededor y conoce. Hace poemas de amor, versos del sinsentido, versos femeninos donde la mujer parece más mujer que en el resto de la literatura. A veces resulta irónica, otras, muy tierna como cuando habla de las hijas (de las que fue apartada temporalmente por enfermedad mental), a veces Anne Sexton, muchas veces, resulta demoledora. Como este otro poema, Balada de la masturbadora solitaria.

Balada de la masturbadora solitaria.

El final de la aventura es siempre la muerte.
Ella es mi taller. Ojo resbaladizo,
fuera de la tribu de mí misma mi aliento
te encuentra ausente. Horrorizo
a aquellos que están cerca. Estoy saciada.
De noche, sola, desposo la cama.
Dedo a dedo, ahora es mía.
Ella no está lejos. Ella es mi encuentro.
La sacudo como a una campana. Me reclino
en la enramada donde tú solías montarla.
Me tomaste prestada sobre las sábanas floridas.
De noche, sola, desposo la cama.
Toma, por ejemplo, esta noche amor mío,
en la que todas las parejas juntan
con giros compartidos, debajo, arriba,
el abundante dos en esponja y pluma,
arrodillándose y empujando, cabeza con cabeza.
De noche, sola, desposo la cama.
Salgo de mi cuerpo de esta forma,
un milagro molesto. ¿Podría
exhibir el mercado de los sueños?


Estoy extendida. Me crucifico.
Mi pequeña ciruela fue lo que dijiste.
De noche, sola, desposo la cama.
Entonces vino mi rival del ojo morado.
La mujer de agua, alzándose en la playa,
un piano en la punta de sus dedos, vergüenza
en sus labios y un discurso de flauta.
Y yo era la escoba de las rodillas pegadas.
De noche, sola, desposo la cama.
Ella te agarró como una mujer agarra
un vestido de saldo de un estante
y yo me rompí igual que una piedra.
Te devuelvo tus libros, tu sedal.
El periódico de hoy dice que te has casado.
De noche, sola, desposo la cama.
Chicos y chicas son uno esta noche.
Se desabrochan blusas. Se bajan las braguetas.
Se quitan los zapatos. Apagan la luz.
Las trémulas criaturas están llenas de mentiras.
Se comen mutuamente, bien saciadas.
De noche, sola, desposo la cama.




Su capacidad metafórica, el esplendor de su poesía libre, los temas, la modernidad absoluta de Sexton, la fuerza de las imágenes. En fin, la recreación y materialización de todo un universo, el suyo, hacen que piense que leo a una escritora enorme y que en lo personal me llega más que la críptica Sylvia Plath, por ejemplo. “Soy como una especie de beatnik secreta, oculta en la periferia en una casita cuadrada de una calle anodina”, así se describió Sexton.

EL BESO
Mi boca florece como una herida.
He estado equivocada todo el año, tediosas
noches, nada sino ásperos codos en ellos
y delicadas cajas de Kleenex, llamando llora bebé
¡llora bebé, tonto!

Antes de ayer mi cuerpo estaba inútil.
Ahora está desgarrándose en sus rincones cuadrados.
Está desgarrando los vestidos de la Vieja Mary, nudo anudo
y mira, ahora está bombardeada con esos eléctricos cerrojos.
¡Zing! ¡Una resurrección!

Una vez fue un bote, bastante madera
y sin trabajo, sin agua salada debajo
y necesitando un poco de pintura. No había más
que un conjunto de tablas. Pero la elevaste, la encordaste.
Ella ha sido elegida.

Mis nervios están encendidos. Los oigo como
instrumentos musicales. Donde había silencio
los tambores, las cuerdas están tocando irremediablemente. Tú hiciste esto.
Puro genio trabajando. Querido, el compositor ha entrado
al fuego.


Con los años, la loca Anne Sexton recibiría todo tipo de reconocimientos y premios en su tierra. Su final fue trágico.  Últimamente se habla de ella y se sus poemas, y eso es bueno.

Dejo un vídeo de ella. Se ve cercana, se ve real Anne Sexton. Hay en todos los sitios un perro, incluso en la pintura de Goya.


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