16 abr. 2013

El monopolio de la violencia

En una democracia, en un pacto tácito entre ciudadanos y gobierno, los primeros ceden al ejecutivo el "monopolio de la violencia" que ejecutan las fuerzas del orden. Por eso, no guardamos armas en casa.
En una democracia, por ésta y otras cesiones de los ciudadanos, se pide, en primer lugar "igualdad ante la ley" o "isonomía", la antigua palabra griega en la que se cimentaron los gobiernos de las démos

En este concepto de igualdad de derechos civiles y políticos es fundamental el ejército y la policía, pues ellos, por órdenes de los representantes del pueblo, ejercen la violencia como último recurso.

Y todo esto lo he ido pensando viendo las imágenes de las distintas policías de España apoyando a mano armada desahucios y ahora evitando los escraches, que no dejan de ser una manifestación de las "démos", una aclamación de impotencia, una salida desesperada para dar voz a los que PP, PSOE, CIU, PNV y etcéteras, emblemas de clanes extractivos vinculados a lobbies económicos, intentan acallar.

¿Qué dijo un día Herodoto?
En cambio, el gobierno del pueblo tiene, de entrada, el nombre más hermoso del mundo: isonomía, y no incurre en ninguno de los desafueros que comete el monarca: las magistraturas se desempeñan por sorteo, cada uno rinde cuentas de su cargo y todas las deliberaciones se someten a la comunidad.
 Espero que el primer historiador de la historia no vuelva al mundo de los vivos.

Igor Kutuzov, un día cualquiera de 2013.

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9 comentarios:

  1. Ni a pacto tácito llega la España post-transición, ni mucho menos a democracia. Sin separación de poderes, sin igualdad legal, como bien dices, sin representación política, sin ratificación popular de enmiendas, sin libertad de expresión, sin cumplimiento de los derechos humanos, sin, sin, sin...

    Me alegra ver en cada escrache, cada manifestación, y también en este blog, que no se han hecho con el monopolio de la opinión.

    Un saludo compañero.

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  2. Tú lo has dicho Pedro, "sin". No, no somos una democracia. En el mejor de los casos una democracia adulterada. De hecho, tengo la sensación de que esta crisis también es un intento de demoler algunas de las viejas paredes de lo que queda de ella. La retirada de la función pública, de lo público en general, la ocupan empresas privadas. Corporaciones cuyo único fin es más poder, más dinero.
    Aunque la gente está más despierta hoy que cinco años atrás.
    Bueno, en cuanto a opiniones, un servidor es del tamaño de una hormiga.
    Un abrazo.

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  3. Ja, ja, ja. Leyendo tu comentario, me ha venido a la cabeza aquella definición de la transición española como pacto de impotencias.

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  4. El problema es que la sociedad civil ha estado adormecida, y ahora se encuentra en una pesadilla en la que es difícil despertar de pronto. Pero necesitamos cauces entre lo privado y lo institucional. Porque si no, se nos irá de las manos...

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  5. Veo a Herodoto muy republicano :D ¡Qué triste estar soportando lo que estamos soportando! De todas maneras yo sigo teniendo teorías ocultas que me reservo. (Yo siempre tan reservado)

    Un abrazo "isonómico".

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  6. Cuanto peor estemos nosotros, digo yo que peor estarán los que se benefician con nuestro comercio. Además, no creo que sea buena idea dejarnos pudrir, pues de ello vendrá la radicalidad

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  7. Va, lanzo una teoría conspirativa: cuando en el sur de Europa no pueda ni crecer la hierba, volverán a fabricar en estas latitudes, desubicando las industrias más sensibles de Asia y dejando el terreno libre para las guerras asiáticas.

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  8. Que esto se nos ha ido de las manos es un hecho. No sé ni cómo ni cuándo va a resolverse. Tampoco sé lo que tenemos que resolver. No creo en nada ni nadie. Sólo en la superviviencia del individuo.
    BEsos

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