26 mar. 2014

La Llanura de los Albados

Una poesía sobre los orígenes, la vida y la muerte. Un poema que narra un breve recorrido en la frontera entre dos mundos. 

La Llanura de los Albados
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Dejamos atrás los grandes muros,
la meseta de piedra nos acogía
abriéndose, toda la sequedad
de los viejos arbustos
las llamas del Mediterráneo
sobre una acuarela verde,
rejas de líquenes amarillentas
matojos de bronce sobre la tierra,
allí el pino retorcido pide
viento crispado recitando
aquí el cielo es presente.
Íbamos los tres apretujados
en aquel páramo vacío,
títeres de los elementos
bajo una cubierta azul,
subíamos siguiendo los cantos
tiznados por íberos y romanos.
En la cima un pequeño templo.
Cuatro paredes irregulares,
cuatro paredes flotantes,
las voces de los muertos al viento
buscando la marca de Dios.
Las puertas estaban abiertas.
Nos esperamos pero tú
corriste adentro.
El altar te atraía,
como la paz de las sombras.
Palpar la luz carnosa,
tocar la húmeda piedra blanca
la blanca piedra horadada.
Volvimos abajo riendo,
rasgando los velos del aire,
cogidos de la mano, saltando
de roca en roca desbocados.
Descendiendo hacia la puerta,
dejando vagar la inconsciencia.
Bajo nuestros pies, una vasta llanura,
muriendo el verde en la lejanía.
Seguimos un camino tortuoso
de arena, hilo entre dos mundos:
al este, el valle del mar, al sur
la ciudad de los vivos,
al oeste la labor de los hombres,
en lontananza embriones de luz.
Los cipreses adustos, la frontera
donde muere esta senda.
Trazado de acantilado,
mascarón de herido granito
el cuerpo de piedra suspendido
bajo el cielo azul y negro.
Nadie nos había avisado.
Mirando las estrellas
las tumbas abiertas que pisábamos,
cunas para niños dibujando
siluetas en la roca viva.
La Llanura de los Albados.
Verde lluvia llenando las ausencias.
Tú creaste círculos en el agua
estancada, proyectada
a un pasado que es futuro,
preguntando cuándo nos iríamos
de cara por vez primera,
sumergida en el lago del tesoro.
Una mentira por cada pregunta,
una promesa que no cumpliré. 

                                                           I.K.
El Pla dels Albats 
Vam deixar els grans murs enrere,
l’altiplà pedregós s’obria.
Davant, tota la sequedat
del vell arbust mediterrà,
les espurnes de la ginesta
sobre una verda aquarel·la,
esbarzers lligats a la terra.
Caminàvem tots tres ben junts
sota núvols prims i esquerdats
cap amunt, seguint les esteles,
tiges d’argent d’un petit temple.
Quatre parets irregulars
quatre parets surant al vent,
les veus dels morts desarrelades
que deixaren aquesta casa.
Les portes eren ben obertes.
Tu vas sortir corrents. L’Altar,
treva i les humides penombres,
palpar la teva llum carnosa
fer lliscar els dits sobre la pedra,
la blanca pedra foradada.

Tornàvem rient a la plana,             
els punts verds morint-se molt lluny.
Algú parlà d’una necròpolis.
Seguírem un camí de sorra
tortuós, fil entre dos mons.
Al est, la vall del mar, al sud
la ciutat dels vius, a l’oest
les llenques llaurades pels homes,
molt al fons el bressol de llums.
Els secs xiprers marquen les fites
fins que arribem a l’esplanada
on s’acaba el nostre camí.

Dibuixant un penya-segat
un mascaró de tou granit,
el llarg cos de pedra estirant-se
dins l’espai dels dies i nits.
Ningú ens havia avisat.
Obertes al cel, trepitjàvem
la constel·lació de tombes,
llits d’infants perforant la roca.
El Pla dels Albats,
negra pluja omplint els buits.
Trasbalsada, tu, la petita,
vas dibuixar cercles a l’aigua
estancada, emmirallant-te
a un passat que és fidel.
Preguntant quan ens marxaríem,
vas voler saber els futurs
capbussant-te al llac del tresor.
Una mentida per pregunta,
una promesa per record.

                               I.K.

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4 comentarios:

  1. No entiendo de poesía ni sé valorarla. Por eso sólo diré que la última estrofa es mi preferida, con esos dos versos finales que concluyen con fuerza el poema.

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  2. En poesía somos muchos los que piamos y muy pocos los que realmente entienden. A mí me faltan unos años, todavía, para saber. Así que hay que tomárselo, creo yo, por el lado positivo e irracional: que un poema te guste o no. Como el rostro de una mujer o el color del cielo.
    Las dos últimas estrofas también son mis preferidas. Ya lo creo. Y gracias por atreverte a opinar sobre una pieza que ni es sencilla ni quiere ser poesía testimonial, que tanto gusta.

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  3. Respira a algo mítico este poema. Tiene el atractivo de esas visiones maravillosas a un mundo desconocido y misterioso.
    Una impertinente sugerencia por mi parte a la edición. Las limitaciones de blogger son las que son, pero figúrate qué chulada si ambas formas, la castellana y la catalana, hubieran podido estar la una en paralelo a la otra, en vez de la una seguida de la otra. El diálogo sería más directo.

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  4. Eso sería entrar en las páginas del mundo perfecto. La verdad, sería una relación directa y hermosa entre catalán y español. Pero... Estoy preparando un libro de poesía en castellano. Básicamente una selección de poemas que tengo en catalán más un puñado que he escrito directamente al español. Pero hacer una edición bilingüe sólo sería posible en versión de papel. Trabajo de impresor o editor que yo no soy. Ojalá se pudiera.

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