21 jun. 2014

Soldado en un helicóptero

Soldado en un helicóptero

Soy el soldado que enviasteis a Afganistán
y que empezó a cansarse
el día que atropellé a una niña
desde la oscuridad de mi blindado
y que pensó en su hogar
el día en que acribillamos
desde esa seguridad del muy lejos
los viejos de una aldea de barro
que se parecía tanto a otra de barro.
También maté enemigos. Hombres armados.
Hasta que un día tropezamos con una mina.
Y cuando, sangrante y despedazado,
me subieron al helicóptero
iba yo pensando en cómo puede
ser el cielo tan frío y tan azul
y en si esos enemigos
eran enemigos o simplemente
gente que vivía allí.

Share/Bookmark

3 comentarios:

  1. Las contradicciones, la potencia de los pensamientos, la inversión de prioridades, la destrucción para la construcción y viceversa: el pensamiento del soldado. Distinto al del compañero y al del que está más lejos, pero al final... versos de distintos poemas.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. El pensamiento del soldado que llega, ve lo que hay y si conserva algo de humano, se hace muchas preguntas a sí mismo. ¿Qué hago yo aquí? ¿Qué hacemos todos aquí? Recuerdo un reportaje de un comandante norteamericano en Afganistán. El tipo iba paseando por un poblado de esos que siguen usando vasijas cerámicas y el tipo se gira y dice a cámara: "creen que somos soviéticos". Imagínate.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Dichoso el que se hace preguntas. Hasta de la falta de respuestas aprende.

    ResponderEliminar