5 feb. 2017

El bueno era Sanders

Jamás antes, y rezo por equivocarme, probablemente nunca más, he escuchado a un político cuyo discurso despertara en mí la esperanza de un mundo mejor.  Y de paso coincidiera tanto con mi visión de la sociedad, la economía y la política como la de Sanders. Bernie Sanders, el senador estadounidense derrotado por Hillary Clinton. Del partido demócrata, apartado de las presidenciales por el poderoso y ponzoñoso clan de los Clinton.



De algún modo, al apartar a Sanders, los Clinton nombraron presidente a Trump. La razón es que todos estamos hartos de los políticos tradicionales, que gobiernan para las élites, esa minoría que mandan en el mundo, y de las ellos mismos forman parte. Y a eso hay que sumar la corrupción, que no es más que el reparto del pastel entre los de la élite. Esto para ti, esto para mí. Igual que antes de la Segunda Guerra Mundial. El fascismo y el comunismo tuvieron sus antecedentes.

Bernie Sanders quería cambiar el sistema y Trump prometió hacerlo. Eso, los de abajo, sí somos capaces de olerlo. Aquí y en Estados Unidos también.
Hillary Clinton prometió a los que pagaban su campaña y a los que debía favores, más guerras y gasto militar, prometió en conferencias ante la banca norteamericana, por las que cobraba 600.000 $ por charla, desregularizar los mercados financieros y prometió no tocar mucho las cosas para perpetuar esta muy antigua, minoritaria y nueva clase social, los ultra ricos.

Ahora a Trump, peligrosamente,  lo acusan de todo. De manipular las elecciones, de aceptar chantajes de Rusia, de ser un tramposo, etc., sin que de momento no se haya visto prueba alguna.
Trump, en un principio, se perfila como aislacionista. Esto es, menos intervenciones militares en el exterior, menos gasto. De hecho, tras ganar las elecciones, uno de sus primeros tweets fue este:



Sí, en contra del carísimo y poco eficiente programa de los F-35, un superavión de combate polémico por sus fallos. Como dijo el presidente Eisenhower, el principal peligro para los USA es…

«En los consejos de gobierno, debemos evitar la compra de influencias injustificadas, ya sea buscadas o no, por el complejo industrial-militar. Existe el riesgo de un desastroso desarrollo de un poder usurpado y [ese riesgo] se mantendrá. No debemos permitir nunca que el peso de esta conjunción ponga en peligro nuestras libertades o los procesos democráticos».

¿Es una casualidad esta lluvia de acusaciones contra Trump o es el complejo industrial-militar que quiere cambiar las cosas? En cualquier caso Trump me parece un personaje nefasto en un país que corre un serio riesgo de implosión y en el que se dan casos de negros que son asesinados por la espalda por aquellos que debieran protegerles.

Hillary Clinton hubiera ofrecido un menú de muerte y destrucción para alimentar a unos pocos. Trump agudizará la división de un país fracturado. El bueno era Sanders. Al que el propio sistema apeó para no verse amenazado, justo el hombre que, quién sabe, pudiera haber reequilibrado el sistema, salvándolo. Dejo sus palabras en este vídeo. Atención a partir de 4:14, un político diciendo la verdad. Mañana va a nevar en Somalia.





Share/Bookmark

7 comentarios:

  1. Quizá algunos políticos allí miren Europa y sus logros y desearían desarrollar algunas de nuestras políticas en un país en el que el Estado ha dejado en manos del capital toda la actividad, incluso la social. Hasta ahora han tenido una concepción de la sociedad que algunos empiezan a cuestionar, creo.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Qué interesante. Este mundo es tan complejo que quien parece un ángel, no lo es tanto, y quien diablo, tiene sus facetas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La famosa escala de grises. Yo la sigo, aunque dafd, debo reconocer que a veces no sirve y tiene sus peligros. ¡Cómo habla Sanders! Aquel mundo mejor que se no escapa de las manos, como pez resbaladizo.

      Eliminar
  3. Muchos se tiran de los pelos ahora, ¿por qué no votaron a Sanders en las primarias? Creo que hubiera sido el candidato ideal para derrotar a Trump con sus mismas armas, pero cargado de razón y, en un principio, mucho más limpio de Hillary.

    ResponderEliminar
  4. Vaya, soy de allí y medio lelo medio leído, y no me quedaría pelo en la cabeza.
    ¿Soy yo que tomo demasiado café o Trump está instaurando un nuevo orden? En Europa ya podemos empezar a correr. Cogidos de la mano y con alguna dirección a ser posible.

    ResponderEliminar
  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  6. Supongo que el problema era que todo lo que huela a izquierda en EE.UU. huele mal. Como aquí en UK, que Labour subió al poder virando al centro y que gracias a Corbin ha liquidado el bipartidismo en favor de un gobierno hegemónico. Bueno, quizá peor. Después de todo, en EE.UU parece que no se puede tener un candidato ateo o siquiera agnóstico. ¿Bernie no es judío?Uf, uf, uf...

    Lo que sí encuentro muy extraño es que se de por hecho que Rusia ha ayudado en las urnas y que no se haga nada al respecto. Otro dato que me preocupa: los comentarios en los periódicos españoles. Cuando ganó Trump, tenía más defensores que Rajoy, May o cualquier otro líder de derechas, que suelen ser moderadamente impopulares. El tono era de una extrema derecha que generalmente no existe en España y el vocabulario de los comentaristas también parecía sacado más de un periódico americano ('los "liberales" se van a enterar', en lugar de 'los "progres" os vais a enterar', por ejemplo). No suelo ser de teorías conspiratorias, pero hay cosas muy raras que no encajan.

    ResponderEliminar