13 may. 2010

Prosa poética, prosa mojada (2)

Segunda parte del poema "Prosa Mojada", ésta, menos poética.

Verdi abajo veo tres chicos bajo un mismo paraguas, ríen acurrucados en un banco, a punto de ser digeridos lentamente, sin estridencias. ¿O ahora no es así? ¿Realmente escogemos? Los jóvenes se distraen.
Más que sus padres, la generación espartana, que de tanto mirar el bolsillo para darnos derecho a decidir, ojos que no ven, olvidaron los polvorientos celadores de las Águilas. Aquellos, victoriosos tras la transición sin sangre ni gloria, siguen sin abrir la puerta de casa. Ahora y entonces, muy bien atado.

Llueve sobre Joanic. No va a nevar.
Son muchos los que se esconden en los portales y pocos los que miran hacia el cielo veteado por el metal. Zinc endurecido. No nevará y las sirenas silbarán.
Sobre un vidrio opaco tropiezo con un abrigo negro coronado por una mancha blancuzca. Soy yo. Extrañado, le pregunto, «tú que tanto te quejas y amargo aúllas al viento, ¿qué has hecho? ¿Y los que son como tú?».
Encerrados en el gran estómago del Yo, levantando carpas de opulencia en el circo de estos días, jóvenes, atiborrados de opio, tele y champán, jurando que la ética es audiencia… Complacidos, Anestesiados.
Los míos, quizás la única luz sean un puñado de ONG’s, que ya venían de antes. ¿Hay más? Antes, algunos de mis tíos era hippies, sí, esos que impregnaron el aire con flores y removieron los usos y las ondas. Soñaban, abrieron la puerta al corra quien pueda. Exactamente eso, quien pueda, y ya lo dijo Cela.

Tuvo mérito aún y así, cuando miras las fotos de los abuelos, tan rígidos como Tutankamons delante del pajarito de la Leica. Unos querían un mundo mejor y creo que algunos todavía lo desean.
Hoy mandan ellos y los otros, venden el humo mundo feliz, etiquetan el aire, llenan redes de pesca con cebos de bajo interés y la ilusión pervive en ellos, transmutada en sucesivos slogans de marketing. Los tíos, mis tíos hippies y los de atrás, estilistas de un mundo que observan tras un oscuro muro cortina.
¿Qué llega detrás? No veo a nadie, o están emboscados entre las hojas.


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7 comentarios:

  1. "Encerrados en el gran estómago del Yo, levantando carpas de opulencia en el circo de estos días, jóvenes, atiborrados de opio, tele y champán, jurando que la ética es audiencia… Complacidos, Anestesiados."

    Es lo más grande que he leído en mucho tiempo. Igor, me tienes hipnotizada con tu prosa poética.

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  2. Hola,
    Así estamos o así lo veo yo. Anestesiados, sin capacidad de reacción. Ocio, ocio, ocio. Igual me equivoco, pero temo que no mucho.
    Gracias por el comentario y por la seguridad que me da,
    Un abrazo.

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  3. Y es que paser por Verdi es un buen antídoto contra la anestesia. Chafardear las cartelera, echar un cortado o una cerveza en Virreina , rebuscar en la Taifa ...

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  4. Definitivamente, con 3 partes alternando prosa poética y poética discursiva que fluye como prosa, la sensación es muy buena. Además, debo decirte que he pasado por tu perfil, y soy oto fan-Battiato más, "clamori nel mondo moribondo" o algo así, verdad? ;)

    Un abrazo.

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  5. Hola Chus,
    ¡Cuántos paseos por la calle Verdi! Y buenos momentos, y tardes de cine. Y en la librería Taifa encontré ese Cirlot, con tapas duras naranjas.

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  6. Hola Explorador,
    Pues sí, el gran Battiato. ¡Buena memoria! Qué lejos está de lo que casi siempre escucho y qué bueno es! Y escribo esto con "Centro de Gravedad" a todo trapppo. La letra, tela marinera.
    Saludos.

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