9 dic. 2011

Relatos de fantasía épica, Taonos

El Teatro del Mundo
TAONOS (XII)
Fantasía Épica
12 de19
fantasía épica
La Nueva Fantasía Épica, by Igor.

Nueva entrega del relato de fantasía épica de Taonos, donde se mezclan mitos, leyendas, guerreros y toda la magia del universo de Antigua Vamurta.

  —Se la han llevado. ¡Malditos sean! La buscaremos, gobernador, aunque la hayan escondido en la gruta más agreste.
—Señor. La podemos buscar, aunque…
—Aresha no es como las otras mujeres. Cada gesto suyo, su voz lo llena todo.
—Nuestra misión. Estamos muy cerca. Primero tomemos el Paso, levantemos un campamento fortificado. Entonces podremos ocuparnos de ella, enviar hostigadores a todos los valles.
Ciros no contestó, pero a la mañana siguiente la columna se puso en movimiento, hacia las Gargantas del Diablo.

Los hombres grises marchaban con cautela, sabedores que sus enemigos andaban cerca. Los hostigadores protegían los vértices del avance, internándose en el bosque, tratando así de evitar más emboscadas. Lo que debía ser una caminata de una mañana, se alargó hasta el ocaso, brillante y fúlgido.

Las falanges alcanzaron el final del valle del Bosque de Hierro. Los hostigadores, escondidos entre las hojas, fueron los primeros en percibir el rumor de las Gargantas. El sendero, estrecho y casi escurridizo, se abría para convertirse en una inmensa ágora de piedra y agua, un receptáculo que contenía la vida de las montañas. Las gigantescas paredes de un teatro que parecía poder albergar cualquier forma. Aquel espacio estaba cerrado por las verticales de los riscos que caían como cuchillas de piedra. Frente a ellos se extendía un prado salpicado de rocas solitarias de la altura de dos hombres. El río dividía aquel escenario de donde brotaban las Gargantas del Diablo, tres saltos de agua blanca.
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  Sobre la violenta elevación que permitía salvar las montañas, y acceder así al Norte, vieron los montañeses agazapados. Al otro lado del río, sobre el paso, los esperaban dispuestos a no permitir que ningún hombre de las llanuras pisara un lugar que para ellos era un santuario.
El lecho del río era profundo, aunque las aguas no bajaban crecidas, lo que animó en gran manera a Ciros. La vanguardia de las huestes grises penetró en ese jardín de piedras como una pica de hierro candente en agua fría. Las montañas parecieron claudicar ante el ímpetu ordenado del ejército de Ciros. Antes de cruzar el río, el hermano del Conde escuchó su voz amada. Aresha lo llamaba, de pie, vestida de blanco, visible entre los ropajes pardos de los montañeses. Había logrado liberarse momentáneamente de ellos.
—¡Ciros, estos hombres no quieren mi bien! Dicen que yo os he conducido, que si estáis aquí es por mi causa. ¡Soy una mujer muerta entre los míos!
—¡Aresha, mi señora! ¡No temáis! Cortaré la cabeza a aquel que ose tocaros.
—¿Será tarde para vuestras palabras? Es muy poco el tiempo que me queda.
Ciros, lleno de ardor, se dirigió a sus hombres:
—¡No debéis temer sus dardos! ¡Gloria eterna para los valientes! ¡Cargad!
La vanguardia, y detrás de ella el centro y la retaguardia, se lanzó a cruzar el río en medio de un gran griterío para, después, asaltar la loma en la que sus enemigos retenían a la doncella.
Quedan 7 fragmentos para el final.

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14 comentarios:

  1. Atendiendo a un comentario, publico una entrada más larga. Ahora el relato pasa a ser de 22 fragmentos.
    Saludos, impregnados del tufillo y casi ahogados en la polvareda del Barça-Madrid.

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  2. Nos pongas los fragmentos que nos pongas, los leeremos incondicionalmente :D

    Esperemos que tanto esfuerzo no se pierda por simple lujuria. Aunque ya se perdió Troya, nos contaba Homero...

    Saludos

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  3. La cosa se pone interesante,muy interesante.
    Besos.

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  4. En este momento nos dejas en la duda de si Ciros sabrá actuar como militar, o más bien se comportará como hombre enamorado y desesperado. es una situación dramática para él, para Aresha y, si Ciros no sabe lo que hace, también es dramática para sus hombres si su líder se ha convertido en un loco.
    Esa manera de arengar, y de expresarse más bien dan la impresión de que la desesperación ha podido al carácter cauto que requiere cualquier adalid militar.

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  5. Hola dafd,
    La verdad, leyendo con atención tu comentario creo/veo que ambos nos hemos interesado y leído sobre estos personajes, los caudillos, y nos hemos preguntado qué los diferencia realmente.
    Veremos que decide Ciros.
    Saludos.

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  6. Hoy quiero preguntarte algo, porque no me encaja la denominación y el cometido de los hostigadores en tu relato. Lo entendería mejor si fueran exploradores, patrulla de reconocimiento (término actual en la milicia), avanzadilla; pero no entiendo muy bien que actuen sabiendo que con ello delatan la presencia del grueso de la columna.
    En fin, es probable que no haya cogido bien lo escrito, perdona mi atrevimiento.
    Un abrazo.
    DEMIAN

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  7. Una mujer por la que todo un ejèrcito lucharía. Merece la pena conocerela, incluso morir por ella

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  8. Hola Demian,
    ¡Más preguntas, por favor! Lo de los hostigadores es equivalente a exploradores con algún mátiz, pues tiene también la función de desgaste o ataque a distancia. Aparte de localizar al enemigo.
    Pero la palabra la uso como pequeño homenaje a la Anábasis de Jenofonte, especialmente por eso.
    Saludos.

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  9. Buenas Luisa.
    Una mujer muy, muy especial. Ya lo verás, su voz casi que lo contiene todo.
    PD: esta noche... Madrid-Barça. Suerte para estos gladiadores mediáticos, que al menos no sea aburrido.
    Besos.

    PD: Demian, le voy dando vueltas al tema de la coherencia narrativa. Hombre, en este caso los montañeses ya saben desde que duermen en Taonos dónde están los hombres grises. Los que va a ciegos son Ciros y compañía.

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  10. Ah, muchas gracias, monsieur, por aumentar la dosis.
    Me gusta cómo resuelve usted situaciones que me parecen bastante complicadas, como por ejemplo explicar la altura de algo evitando el sistema métrico decimal. Son cosas que me parecen problemáticas, pero usted se desenvuelve como pez en el agua.

    Feliz día

    Bisous

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  11. Gracias por la aclaración. Sabía que una razón de peso tendrías para el uso del término y algo me ibas a enseñar.
    Un abrazo.
    DEMIAN

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  12. Buenas,
    La verdad es que la lecura de la Anábasis me dejó alucinado. ¡Qué agreste narrativa! Y en cambio me impresió. Saber que aquello de los Diez Mil era de verdad.
    Saludos.

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  13. Igor, ¿de dónde surge la idea de hacer estos relatos paralelos? ¿Te sirve luego para profundizar en los temas de la novela y sus continuaciones?
    Un abrazo.

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  14. Buenas Pilar,
    Pues, la verdad. No fueron premeditados. Los escribí por el placer de escribir y desmarcarme por otros senderos.
    Y luego pensé, carai, van muy bien para profundizar en temas y personajes que el libro esboza. No hay sitio para todos, o más bien, luego te das cuenta que, por ejemplo, Ulam, merecía vida propia.
    O esa Ermesenda jovencita, tan distinta.
    O el veguer, que algún vez fue un hombre lleno de esperanzas.
    Un abrazo.

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