30 de dic. de 2011

El final del relato

TAONOS Tres Letanías.
Saga Fantasia
19 de 19

narraciones
By Igor.

   Aresha danzó en la noche, su pelo llameante se alzaba y caía, sus manos dejaban estelas de plata. Su canto se apagó y pronunció un conjuro arcano y, antes de volver a callar, siguió cantando y danzando. La infantería acorazada que guardaba la puerta salió, abandonando la posición, quedando los hombres mirando hacia muchas direcciones, como si fueran niños extraviados. Los soldados que defendían los muros dejaron caer las armas, empezando a descender en dirección a la puerta. Algunos, en su sueño, cayeron de las alturas, desplomados. El gobernador, arrullado por la magia, bajaba por las escaleras atraído como una luciérnaga. Todos seguían los acordes de aquella pastora de almas, excepto tres que, indiferentes, seguían empuñando la madera pulida de sus arcos.
Cuando la dama vio sus siluetas hieráticas recortadas contra las manchas aceradas del cielo nocturno, los tres arqueros cargaron tres saetas incandescentes. Tensaron las cuerdas hasta que sus yemas sangraron. Vacíos, ausentes, con la mirada del que ya no está. Violentada, intentó cambiar su conjuro, dar un brusco viraje. Tembló, quiso acercarse a ellos a la vez que más soldados salían por la puerta o se sentaban en cualquier sitio, perdidos.
Dejaron escapar sus presas, tres saetas, tres letanías de luz roja que volaron, espúreas, hacia la diosa que no quería abandonar las montañas y a los salvajes. Se derrumbó, atravesada, y ardió hasta que de su cuerpo brotó una niebla blanca, que fue a posarse en el vientre del valle.

Cuando los hombres de las llanuras despertaron y volvieron a alzar el acero de sus espadas, los montañeses se batieron en retirada. Los tres arqueros que habían dado sus vidas yacían inertes sobre los dientes de las almenas, arco en mano, para que nadie pudiera olvidar su gran gesta. El veguer de la Marca Sur, solemne, ordenó amortajar los cuerpos con sus propias ropas, rematadas con hilo de oro, para ser trasladados al condado como los héroes que eran.
—Ahora, coged comida de Taonos, pero que nadie toque a sus gentes, que han elegido entre la vida y la muerte —mandó el veguer—. ¡Volvemos a casa! ¡Volaremos hasta Vamurta! Y que Onar se apiade de los caídos y de paso, de todos nosotros.



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28 de dic. de 2011

Canto Hermoso de la Bruja

Sacrificio TAONOS (XVIII)
Saga Fantastica
18 de 19
historias fantasticas
Emblema, by Igor.

El relato de Taonos o Gargantas del Diablo llega a su final. El próximo es el último capítulo de esta historia épica y mágica.

   El barullo de los primeros tanteos del asedio continuaba, a la vez que un puñado de hombres decidía el destino de todos. Nadie se atrevió a responder a las súplicas, a las promesas del oficial al mando, hasta que un arquero de rostro grande y pelo corto y canoso exclamó:
—¡Pestes! Tengo cinco bastardos que se morirán de hambre si no salimos de ésta. Contad con mi arco, señor.
Otros dos arqueros también se presentaron como voluntarios, y hasta un cuarto quiso unirse al grupo. Entonces el gobernador de la Marca Sur, levantó una cajita de madera negra, repujada con arabescos de plata. La caja emitía sonidos extraños, como si alguien estuviera rascando la madera desde dentro. Ignorando los dardos de los enemigos, el veguer se erigió, y muy derecho se acercó a los tres para besarlos en las mejillas con gran emoción, en un último acto de homenaje.
—Sólo el metal abrasador puede herirla. Calentad las puntas de vuestras flechas en esos braseros… Y, ahora, cerrad los ojos. Debéis tragaros esto —dijo, señalando la cajita negra. Algo se caracoleaba, algo raspaba las paredes lisas de la caja.
Les susurró unas palabras al oído, antes de que los rostros de aquellos tres parecieran perder la sangre, antes de que su piel se marchitara como una rosa en invierno y sus labios se cerraran para no volver a abrirse. A los que presenciaron la transformación, se les encogió el corazón, tocados por un horror remoto. Aquellos que quizás los salvarían no parecían oír, ni sentir, y sus ojos helados atendían a algo invisible en la negrura. El veguer, conmocionado, se apartó de ellos, sabedor que ya no se encontraban ni en este mundo ni en el otro.
Los últimos dardos lanzados por los montañeses picaron contra la piedra de las almenas y no los siguieron más. Un canto hermoso amaneció del bosque oscuro y la dama apareció, radiante, frente a las puertas de Taonos. Como un espectro de hiriente blancura, su luz parpadeaba, oscilante, bajo los muros. Los guerreros de las llanuras no la hostigaron. Se limitaron a contemplarla, cegados, colmados ante su belleza terrible, embelesados por su voz antigua, eterna, quizá verdadera.
Quedan UN fragmento para acabar el relato de Taonos.

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26 de dic. de 2011

Cuentos y Relatos de Vamurta

La Promesa
TAONOS (XVII)
Cuentos y Relatos
17 de 19
cuentos heroes
Cuentos Epicos by Igor Kutuzov.

Se acaba el relato épico de Taonos... Quedan dos entregas más.

   —¿Quién es el jefe del clan? —preguntó el veguer.
Un hombre mayor, de rostro chupado y barba encanecida, se levantó. Miró al hombre de la llanura, a la vez que sus ojos enigmáticos acallaban la sala. El joven sintió algo insólito, un vago recuerdo que volvía. Como si aquel hombre le devolviera a su mismo padre, muerto hacía tantas primaveras. Se acercaron, y cuando parecía que iban a chocar, el viejo habló:

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23 de dic. de 2011

Cuentos Épicos

bajar novelas epicas gratis

En la pestaña de "Antigua Vamurta", arriba, tenéis los 19 fragmentos que componen el relato fantástico y épico de Tanos. El cuento épico o relato de Taonos forma parte de la saga de fantasía Antigua Vamurta, ya publicada al completo en Amazon y compuesta de 61 capítulos y más de 800 trepidantes páginas. 

Además puedes bajar gratis "Guerras de Antigua Vamurta Vol 1". La saga de Vamurta dividida en seis partes, apto para iPads, iPhones, tablets, etc. que voy publicando.

Puedes descargarte este libro de fantasía en epub, kindle, pdf, mobi, etc. Pinchando en el siguiente enlace: Guerras de Antigua Vamurta Vol. 1


La Guarida
TAONOS (XVI)
Relatos épicos
16 de 19
cuentos epicos
By Igor.

Fragmento 16 de los 19 del cuento épico de Taonos del universo de Vamurta.
  «Los supervivientes de las Gargantas se apelotonaron a un lado del camino, sobre la ladera que descendía escarpada, apostados en la espesura, seguros de no ser vistos. Pronto escucharon a una avanzadilla de montañeses acercarse junto a sus odiados lobos, que husmeaban el camino con enorme excitación. El gobernador ordenó no atacar, creyendo que detrás de ellos llegaría el grueso de ese grupo de vanguardia. Y así fue, mientras los lobos del primer grupo aullaban, sabiendo que algo se ocultaba detrás de los árboles, y sus amos miraban en todas las direcciones sin saber muy bien qué sucedía aún, llegaron en tropel más salvajes, más preocupados en la velocidad de la persecución que en evitar sorpresas.

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21 de dic. de 2011

Taonos, Libros de Fantasia

La Huída
TAONOS (XV)
Relatos de fantasia épica
15 de19

Libro de fantasia antigua vamurta
By Igor.

Decimoquinta entrega de Taonos, de los cuentos fantásticos de Vamurta. Queda muy poco para acabar el relato.

   La retaguardia, los supervivientes, dejaron caer un sinfín de objetos, dejando tras ellos una huella hecha de desperdicios y pequeños tesoros. El río les daba una tregua, pero todos sabían que ésta no sería generosa. Casi a la carrera, el grupo abandonó las Gargantas del Diablo y el Paso del Norte para no volver jamás.

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19 de dic. de 2011

Relatos online, Taonos

El conjuro
TAONOS (XIV)
Relatos de fantasía
14 de19
relatos online

   La señora soltó una carcajada que heló los corazones de los hombres. «¡Estúpido!», repitió. Sus pupilas parecían arder y su melena brillaba como si sus cabellos tuvieran luz propia. «¡A vosotros os condeno al infierno!». Levantó los brazos hacia el cielo y profirió palabras extrañas. Ciros la miraba. Se había transformado en una llama blanca sobre las rocas. Cuando su figura volvió a ser visible, señaló con ambos manos en dirección a las cascadas y pronunció un último conjuro. Un terremoto sacudió el lugar e hizo temblar a hombres y rocas. Pareció que la tierra se fuera a resquebrajar, cuando por las Gargantas apareció un alud de agua, barro y grandes piedras, que se desplomó por la vertical de la caída y descendió por el cauce del río, barriéndolo todo a su paso.
El veguer de la Marca Sur presenció cómo los suyos desaparecían en un abrir y cerrar de ojos bajo aquel furioso aluvión. Con lágrimas brotando de sus ojos, levantó la vista y vio a aquella diosa del norte que lo contemplaba, desdeñosa, desde el risco. Aresha lo señaló y los salvajes empezaron a descender del paso y a salir de los bosques, al otro lado del cauce.
Sólo contaba con la retaguardia. Imposible contenerlos. Preso de una súbita impotencia, recogió y lanzó un puñado de tierra contra la crecida que se había llevado al grueso del ejército y, a la vez, los salvaba del ataque de los montañeses. Un puñado de tierra contra unas fuerzas que desconocía.
—Todo lo que no sea comida, agua y armas, ¡al suelo! —ordenó con voz imperiosa—. ¡Todo! Debemos ser ligeros como las gacelas del sur, vamos.

Quedan 5 fragmentos para el final.

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16 de dic. de 2011

A tumba abierta

Y a mandíbula batiente. Una entrevista que es una No-Entrevista.


El poeta extremeño Agustín Ostos Robina y un servidor, en un mano a mano sin par. Y sin pretensiones. Como un duelo a espada sin premio, un duelo por el placer de la entrevista, de conocernos y reírnos. Con la esperanza de hacer reír a los demás. Algo así como una exploración literaria, los Amundsen de las letras perdidos entre glaciares mesetarios.

Incluye preguntas tipo “¿Imaginemos que Antigua Vamurta, como libro, echa patitas y una tarde se encuentra con la Constitución Española de 1978. ¿Qué le diría?” u otras tipo “Volvamos a imaginar que: en un mundo post-catastrófico, la especie humana resurge de sus cenizas, dan con tu libro, te toman por profeta y lo adoptan a modo de Biblia, de libro santo. ¿Cuáles serían sus diez (si son diez) mandamientos?”
¿Se les puede pedir algo más a los Reyes Magos?
Sí, más versos de Agustín.


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15 de dic. de 2011

Crítica del libro en Talismán Dreams

Hoy se ha publicado en el superblog Talisman Dreams una crítica muy positiva de la novela, Antigua Vamurta. Digo superblog porque lo es: contenidos, dinamismo, mucho público, interacción y ráfagas de aire fresco.



Lo que más me ha llamado la atención de la reseña: que destaca algunas de las cosas y personajes que más me gustaron a mí también, lo que produce una gratificante y extraña sensación de espejo. Incluso las citas del final son partes del libro de las que me sentí satisfecho y que pensé, “bueno, no sé si alguien se va a fijar en eso”. Pues ahí está la reflexión de Serlan sobre la supremacía de una civilización y la escena en que ese bruto formidable, Dasteo, masajea la cansada espalda de Amalia.
Amalia, que me hace recordar ese “olmo viejo hendido por el rayo” de Machado, aunque de los brazos de Amalia aún pueden nacer hojas verdes.

Finalmente, la reflexión sobre uno de los grandes protagonistas de Vamurta, el Heredero, del que a veces he temido no haber explicado bien su evolución psicológica que, remotamente, evoca al Lord Jim de Conrad. Tras leer la citada reflexión, temo que en Talismán Dreams me han leído el pensamiento.¿Me han abducido?


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14 de dic. de 2011

Palabra de Dissortat

Todo proceso creativo tiene una parte racional y otra irracional. Es indudable. En mi caso, si pudiera lanzar por la borda la parte emocional, lo haría. Fuera emociones. Pero están ahí, te van carcomiendo con dos preguntas: «¿esto está bien?», y, «¿vale la pena?».
Dissortat me ha resuelto las dudas de un plumazo con su reseña. Fuera dudas. Las dudas, al fondo del mar.
Que alguien con el olfato tan fino afirme que el libro Antigua Vamurta le ha hecho más soportable sus días grises, que son grises tanto en la Ribera del Xúquer como en la Graciaixample de Griscelona, le da sentido a todo esto. Claro que vale la pena. Las máquinas, a todo gas.
Pinchando aquí ( "Palabra de Dissortat" ) se puede acceder a la crítica y a esa elegante, cojonuda ilustración de la Falange Roja, de Vamurta y de Tebas. Le pediré permiso para usarla.



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Épica mitológica, Taonos.

El lecho del río
TAONOS (XIII)
Libros Fantasía Épica
13 de19
relatos mitos
Rosas y Espadas, by Igor.

13º Fragmento del relato Taonos del mundo de Antigua Vamurta.

  Los hombres descendieron por el lecho del río y empezaron a cruzarlo con el agua hasta la cintura. Allí fueron frenados por algunos salvajes, emboscados tras las rocas de la orilla opuesta. De poco serviría aquella defensa, pues el poderoso centro de ejército de los hombres de las llanuras, empezó a vadear las aguas heladas también, con la intención de aplastar aquel insensato foco de resistencia.
El joven veguer espoleaba a sus soldados para no quedar rezagados. Al acercarse al río, que descendía encajonado entre dos pendientes de guijarros, observó que uno de los hostigadores más veteranos parecía estupefacto.
—Soldado. ¿Qué os sorprende tanto que no osáis dar el siguiente paso?
—El caudal… Jamás hubo un vado aquí. Las aguas bajaban furiosas.
Al gobernador también le extrañó que en esa época el río bajara tan manso. Algo en sus entrañas pareció tensarse, y sin pensarlo dos veces, levantó el brazo derecho y cortó la carrera de los suyos, obligando a algunos de los más adelantados a salir de la angostura para volver atrás. Al mirar hacia el acantilado sobre el río, vio que Aresha se acercaba al precipicio.
—¡Estúpidos hombres de las llanuras! ¿Creéis haber entendido el alma de estas montañas? Sois unos necios empujados por una soberbia que os embriaga.
—¡Aresha! Mi señora… —logró articular Ciros, sorprendido de verla allí arriba, libre.
—A ti ya te dije que nadie te invitaba a este santuario. ¿Por qué has venido, jugando con la vida de estos hombres como si nada valieran? ¿Tenías que ser más que tu hermano? ¿Temías que los tuyos olvidaran tu altiva figura? ¡Necio!
Ciros, en ese momento, se dio cuenta de que Aresha era una diosa para los salvajes, no su prisionera. Enfurecido, respondió:
—Por muy afilada que sea tu lengua y por altas que sean estas sierras, nada podrás contra mi acero. ¡Tus días verán su fin en las mazmorras de Vamurta!

Quedan 6 fragmentos para el final.

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9 de dic. de 2011

Relatos de fantasía épica, Taonos

El Teatro del Mundo
TAONOS (XII)
Fantasía Épica
12 de19
fantasía épica
La Nueva Fantasía Épica, by Igor.

Nueva entrega del relato de fantasía épica de Taonos, donde se mezclan mitos, leyendas, guerreros y toda la magia del universo de Antigua Vamurta.

  —Se la han llevado. ¡Malditos sean! La buscaremos, gobernador, aunque la hayan escondido en la gruta más agreste.
—Señor. La podemos buscar, aunque…
—Aresha no es como las otras mujeres. Cada gesto suyo, su voz lo llena todo.
—Nuestra misión. Estamos muy cerca. Primero tomemos el Paso, levantemos un campamento fortificado. Entonces podremos ocuparnos de ella, enviar hostigadores a todos los valles.
Ciros no contestó, pero a la mañana siguiente la columna se puso en movimiento, hacia las Gargantas del Diablo.

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8 de dic. de 2011

Fantasía Heroica, Taonos

El Bosque de Hierro
TAONOS (XI)
Nueva Fantasía Heroica
11 de19

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En este relato de Fantasía Heroica, Taonos, encontraréis toda la magia y la épica de los antiguos relatos llevados a nuestros días.

   Antes del anochecer, cuando el sol se esconde tras las sierras y apenas ofrece un mundo en penumbras, la vanguardia llegó a los Bosques de Hierro. Grandes rocas y abetos gigantes flanqueaban la senda como antiguos vigías. La luz moría. Era el momento de pensar en la noche y encender hogueras que calentaran los pies fríos de los soldados.
—Todavía no reposéis, noble Ciros, pues más allá se abre un claro en el que encontraréis una fuente de hierro.
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Ciros se giró y gritó a la tropa:
— ¡Seguidme!
Prosiguieron la marcha, casi sin ver donde pisaban. Antes de llegar al claro, uno de los hostigadores que protegían el grueso de las fuerzas, exclamó: «¡Nos atacan!». Como si hubieran surgido de la misma tierra, los hombres salvajes acuchillaban las piernas de los soldados grises. La sorpresa y la confusión se incrementaron por el desplome de rocas y tierras desde una pendiente aguda que cerraba la derecha del camino, un alud que cegó a los hombres y escondió a sus atacantes. Ciros desenvainó, tosiendo, yendo a derecha e izquierda, protegiéndose los ojos. Algo lo agarró por los tobillos y sin dudar descargó su espada, que tajó el brazo de un salvaje.
—¡Señora! ¡Aresha!
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—¡Me llevan! ¿Dónde estáis?
Ciros se lanzó hacia la voz, sin ver, despreciando la posibilidad de hallar una daga en sus entrañas. La volvió a oír, y volvió a correr a tientas entre la nube de arena y polvo que los rodeaba.
No obtuvo respuesta. Dejó caer la espada al suelo, dominado por la desesperación. La arenilla y el polvo de nieve se fueron posando y los hombres del bosque se retiraron, a la vez que el gobernador llegaba a la carrera desde la retaguardia.
—¡Ciros! ¡Señor! ¿Os han herido?
Éste no respondió. A su alrededor se hallaban los cuerpos de algunos hombres y de los salvajes caídos.
Quedan 8 fragmentos para acabar.

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5 de dic. de 2011

Relatos Taonos

La Advertencia
TAONOS (X)
La fuente de hierro
10 de19
relatos

Décima entrega del relato fantástico de Taonos. 

   La columna se desplazaba hacia las Gargantas haciendo temblar la tierra. Cuanto mayor era el silencio que los rodeaba, cuanto más cerrado el sendero, más fuertes resonaban las pisadas, el golpeteo de cientos de armas contra sus escudos, en aquellas tierras salvajes. Ciros encabezaba la marcha junto a su guardia y la doncella, sin acusar el cansancio del camino. Se sentía dichoso de tenerla cerca. No dejaba de asombrarse de su noble porte, de su andar sinuoso. ¿Podía temer a alguien o algo aquella dama de las montañas? Con expresión circunspecta, sus cabellos al viento parecían ser una llama dorada que guiara a la hueste.
—¿Deseáis saciar vuestra sed, mi señora? —preguntó atento, Ciros.
—Gracias. No por el momento. Deseo alcanzar pronto los Bosques de Hierro, pues allí, de las fuentes, emana un agua que borra la fatiga del cuerpo.
—Si ordenáis descansar… De los Bosques a las Gargantas apenas hay un día de marcha. ¿Es así?
—Sí, una mañana, si se camina a buen paso. —La doncella calló y giró la cabeza para mirar a Ciros—. ¿Tanto deseáis la gloria? ¿No os he avisado que en ese lugar convergen fuerzas arcanas? Agua, viento, tierra…
Ciros dudó, una voz interior le ordenaba volver a casa. Pero pensó en el número de lanzas que lo acompañaban y rió para sí. Por un instante, hasta creyó ser un niño que escucha atento los ruidos de la noche y se alarma por cualquier crujido del bosque.
—Es la mayor empresa que jamás he emprendido. Por nada de este mundo me defraudaré a mí mismo, por nada.
9 fragmentos más y esto se acaba.

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2 de dic. de 2011

Cuentos de Vamurta, Taonos IX

Noveno fragmento del cuento fantástico Taonos.

La Cabaña
TAONOS (IX)
Hospitalidad
9 de19
cuentos
Sacerdotisa.

    Los soldados se miraron los unos a los otros, interrogativos. Ciros permanecía de pie, contemplando la sencilla belleza de ese hogar recortado contra la inmensidad del cielo invernal. La joven entró en la casa y volvió a aparecer con los presentes de hospitalidad. Su edad parecía indeterminada, aunque sus rasgos eran los propios de alguien que no ha visto muchas primaveras marchitarse. Sus ojos reflejaban la inmensa bóveda celeste, grandes y centellantes, su pelo largo oscilaba a los lados movido por la brisa. Su voz, algo susurrante, tenía un fondo cristalino que embaucó al hermano del Conde, quien desde que la vio salir con el vino y los higos, notó un vacío, una herida en el alma que sólo ella podía cerrar.

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