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Masacre en París

Resulta difícil explicar lo que uno siente ante los atentados y la masacre perpetrados por miembros del Estado Islámico o Daesh en París. Consternación, horror, dolor compartido, miedo. Todo se arremolina. París es Barcelona, París es Roma o Berlín. París es nuestro mundo. Percibo las víctimas de este acto de terror como personas cercanas, como algo posible, como algo que ocurre al lado de mi casa. La solidaridad aumenta por cercanía.

Superado el estado de profunda conmoción, empiezo a pensar en que deben producirse profundos cambios. Lo que hasta el viernes funcionaba, o creíamos que funcionaba, es un sistema fallido. Y algunas de las razones son oscuras. Las grietas son anteriores ataques en el mismo París, en Londres, en Madrid, en Nueva York o en el caso del avión ruso sobre el Sinaí. La lista es larga. Lo del viernes 13 de noviembre de 2015 lo percibo como un antes y un después.

Es la dura comprobación de que el mundo occidental es globalmente vulnerable. Francia, con todas sus contradicciones, es uno de los mejores países del mundo. Es un modelo para mí. No solo eso, Francia es la cuarta potencia del planeta, lo que significa que los cuerpos de seguridad e inteligencia franceses son de los mejores del mundo.

A pesar de ello nada han podido hacer. La cuestión radica en algo tan dramático como lo es la supervivencia. Y, lamentablemente, nuestro sistema ha fallado en algo tan elemental.

Os dejo un enlace a un buen artículo en La Vanguardia sobre las causas que llevan a un joven a convertirse: Como una maldita profecía (Rafael Poch)

Comentarios

  1. Hace varias semanas que preveían un atentado así, pero no lo han podido evitar. Las grietas, como dices, están ahí, y cada vez se hacen más grandes...

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  2. Estoy de acuerdo contigo: la cercanía de este acto provoca solidaridad, sí, pero también terror. Parece que nada puede pararlo y que las herramientas utilizadas, ante una guerra sin cuartel como propone el IS, son insuficientes. Se avecinan cambios y habrá que tomar decisiones, sin duda, porque esto es una declaración de guerra. Y nos afecta a todos, no solo a Francia.
    Perdona por mi funesto comentario, pero llevo todo el fin de semana aguantándome...
    Saludos.

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  3. No me parece funesto, me parece más bien realista. No es este el último ataque terrorista. En mi opinión, hay que revisar a fondo y a poder ser con cierta serenidad, muchas cuestiones. Empezando en las relaciones internacionales, pasando por los flujos de población por las fronteras, la seguridad interior, a qué se destinan recursos y a qué no tantos, etc. etc. Es colosal. Se requiere un cambio colosal y, por tanto, lento de ejecutar.
    A día de hoy lo que tenemos ha dejado de funcionar. Ojo lo que puede ir saliendo en las próximas semanas si algún medio de comunicación se atreve...

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  4. Claro el problema es una cuestión social. Nosotros ya hemos pasado por eso, por la Edad Media, por el fanatismo. Tenemos una sociedad libre y desarrollada y nuestra libertad, en cierto modo supone nuestra debilidad frente a otros. Pero ¿Qué queremos, estados policiales que nos protejan? ¿Cómo, considerándonos a todos sospechosos? Son ellos los que deben salir de la Edad Media en la que viven. que las mujeres se liberen, que la educación prevalezca, que la religión se ocupe de las almas, etc... Desgraciadamente, para que esto suceda, se necesita mucho tiempo, unas cuantas generaciones al menos. ¿Y mientras, qué? No sé si alguien sabe que hacer.
    Un saludo.

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  5. La verdad, es terrible y muy complejo. Efectivamente, hay el riesgo de caer en un estado policial y de ahí tomar derivas todavía más peligrosas. Lo que detecto es que deben producirse una serie de cambios. No soy un experto en seguridad, claro está. Veo una guerra sin frentes y eso es una angustia.
    Saludos.

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  6. Una de las cosas que me preocupan de esta lucha es la definición de victoria. Sin bandos definidos, sin gente que sentarse a negociar, la aniquilación del contrario parece la única salida.

    Gracias por ser de los pocos que no dan su solución.

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    Respuestas
    1. La llaman la "Guerra Líquida" y con razón. Frente definido (el militar), azaroso (el de espionaje e información) y el indefinido (el social, el más difícil).
      Y sí, como en política y fútbol, los medios se han llenado de grandes estadistas y generales de cinco estrellas con soluciones mágicas. En fin.

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  7. Muy interesante el artículo, y pesimista.

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