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| Primera Portada de Antigua Vamurta. |
14 sept 2014
Audiolibro de la saga épica de Vamurta
12 sept 2014
El problema de la generación Nirvana
El problema de la generación Nirvana, en la que me
incluyo, es que vivimos una época de tremenda confusión de la que aún quedan
largos cortinajes borrosos. El grupo de música Nirvana lo expresó, expresó ese
dolor y esa pérdida de no se sabe muy bien qué. Y la rabia. Aunque, pasado el
tiempo, me pregunto que soluciones pusimos sobre la mesa los de la generación
Nirvana (un término que me acabo de sacar de la chistera y no sé si existe
previamente). ¿Pusimos alguna? ¿Quisimos cambiar el mundo en algo, mejorarlo,
hacerlo más justo? ¿Quizá no hicimos nada más allá del amago de rebeldía? ¿Qué
utopías nos guiaban? ¿Hicimos tan poquita cosa? Creo que sí. Ahora que empieza
a ser tarde estamos empezando tímidamente a dejar la confusión atrás y a
construir algo. Todo esto no son más que vaguedades, lo sé, intuiciones tomadas
al vuelo. ¿Realmente algo está cambiando? ¿Es tarde? El tópico aburrido de que
nunca es tarde es cierto. Todo esto lo digo porque estaba escuchando ahora el
disco de Nirvana que, pasado el sedal de los años, más me gusta, el unplugged. ¡Ah! Where did you sleep last night, gran
tema que no era de Nirvana, era una canción folk anónima del siglo XIX.
El problema de la generación Nirvana
7 sept 2014
La profesora de conducir
Recuerdo mi profesora de conducir. Tenía el cuerpo
achaparrado y era bajita. Algo chepada. El pelo negro, áspero, corto y mal
cortado. Una Quasimoda barcelonesa. La cabeza pequeña de facciones estrujadas
como si temiera la luz del sol. Era fea y mayor. Tan fea que incluso el día en
que la conocí me sorprendí un poco. Era buena profesora. Exigente en el punto
justo, seria pero no severa. Vestía sin gracia como un hombre. Sabía enseñar,
incluso ser paciente con un alumno disléxico (“Gire a la izquierda. ¡Contradirección!,
¡he dicho izquierda!”) y poco interesado en el arte del volante como yo. Con el
tiempo entramos en el indefinido territorio de las confidencias. Sabía contar
cuentos con un tono de voz monocorde y desprovista de artificios. Me contó que
tuvo un novio que le duró dos domingos de barbacoas y que entre semana no hacía
nada. Eso sí, en la tarde-noche del sábado llegaba el momento de gloria, el
breve éxtasis que le permitía sobrevivir semana tras semana. Se citaba con
otras dos amigas e iban al bingo. Se tomaban unos cubatas y compraban un cartón
tras otro. Bueno, de hecho me contó que se tomaba seis o siete cubatas. Incluso
algún domingo por la tarde pudiera ser que se acercara a algún bingo de
Barcelona a pasar dos o tres horas, antes de que la noche se cerrara para
siempre pues nunca han existido dos noches iguales. Han pasado más de dos
décadas desde entonces y todavía alguna vez pienso en ella. ¿Estará muerta con
el hígado partido? ¿Seguirá visitando los bingos de hoy, ahora que son templos
cerrados del pasado? Y ya no me pregunto por qué salen las almas a la calle y
para qué, pues las veo y existen, divagando de un lado a otro de la ciudad, que
nunca agota del todo las reservas de vino y otros opios.
La profesora de conducir
1 sept 2014
El Cantar de Igor
"Silban las lanzas sobre el Danubio"
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| Iván Yákovlevich Bilibin |
Este es uno de los bellos dardos
de El Cantar de las huestes de Ígor,
acaso el mejor poema épico de la literatura rusa, dicen los expertos, y que,
como el Mío Cid el anonimato nos
enmascara para siempre la identidad de su autor. Lo cierto es que no he
conseguido dar con el libro. Con este cantar trágico, con este poema largo del
que he leído tan solo un fragmento aquí y allá. Rastreé con la precisión de un
contable la red de Bibliotecas de Barcelona y pregunté en algunas librerías
donde me miraban con cara de pobre
colgado, qué me está preguntado éste.
Así
que tras varios intentos infructuosos llegué a la conclusión de que esta
historia, que relata la derrota del príncipe Igor en su campaña militar contra
los polovtsianos, de la que habla como “una obra única en la literatura
universal, de valor incalculable”, es en realidad un libro inexistente o acaso
una obra ilocalizable.
A
lo mejor este cantar de gesta forma parte de la Biblioteca de Babel, gestada en la mente de Jorge Luis Borges: «El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número
indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de
ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier
hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente.
El Cantar de Igor
19 ago 2014
El zorro
Estando sobre un montículo de la colina vi un zorro
cruzar un claro de hierbas altas del bosque. El zorro, indiferente, dotado de
un afilado olfato, ojos profundos y orejas puntiagudas, sabía que yo estaba ahí
y no le importaba nada. Sondeaba y sabía todo lo que ocurría a su alrededor y
un poco más allá, en aquel momento. Él iba a alguna parte, siguiendo una
dirección invisible con algún misterioso propósito. Ignorado, supe que para el
zorro yo era neutro, ni malo ni bueno, como un guijarro en el camino. Por eso avanzó
apartando la alta hierba por el claro, haciéndose visible. Le daba igual que lo
viera fugazmente o no. Él formaba parte de un todo, de la delicada red de
equilibrios del bosque, del valle, de la sierra de montañas rocosas y ríos
briosos. Yo no, yo era lo vírico, el agente externo, la anomalía que en
cualquier momento, por descuido o a conciencia, podía borrar el monte entero y
su creación. El zorro cruzó el claro del bosque, adentrándose y desapareciendo
en las tupidas y verdes tinieblas.
El zorro
17 ago 2014
Edgar Lee Masters
Al igual que Arthur R.G. Solmessen, autor de Una princesa en Berlín, Edgar Lee Masters, de Illinois, fue abogado. Empezó trabajando cobrando facturas pendientes para una compañía energética. Tenía una cara vulgar, normal. No me fío nunca de las caras normales. La gente normal, con vidas normales y actitudes normales esconden algún secreto, pues en caso contrario les sería imposible aguantar. Edgar Lee Masters también tenía dos orejas y un par de ojos. Y memoria, también tenía algo de memoria. Y un alma capaz de vadear los rápidos y las corrientes traicioneras del Spoon River que vio la luz hace tiempo, en 1915.Edgar Lee Masters
13 ago 2014
Israel y Palestina, otra vez
Israel creó la
cárcel de Gaza y echó la llave al mar, se
ha dicho muchas veces. Y parece que hasta hace un tiempo era así. Ahora el
estado de Israel parece arrepentirse de haber erigido tal prisión y pretende,
simplemente, demolerla. En cualquier caso, y a riesgo de equivocarme, me parece
que en esta dramática historia entre israelís y palestinos no hay buenos y malos,
pues todos son malos. Lo que sí hay es una historia entre fuertes y débiles.
Fuertes militarmente, fuertes políticamente, pues Israel es un apéndice de los
EEUU en Oriente Próximo, fuertes económicamente, contra un estado fallido, horrorosamente
corrupto y cuyos raíces y situación son claramente injustos. El pueblo
palestino no tiene futuro para dar a sus hijos, pues la guerra dura desde hace
más sesenta años y el Estado de Israel se asegura, cada cierto tiempo, que el
odio que la genera no caduque, matando a miles de niños, mujeres y hombres
desde la cómoda distancia y seguridad de un F-16 o un carro de combate Merkava.
Israel y Palestina, otra vez
11 ago 2014
Incidente en el Puente de Owl Creek, Ambrose Bierce
An Occurrence at Owl Creek Bridge, del
escritor estadounidense Ambrose Bierce (1842-1914), es un relato asombroso que
leí por casualidad. Cuenta una historia, que a medida que se lee pasa a ser
secundaria al lado de algo más sabroso, cómo la cuenta. Increíble la sensación
que transmite Bierce de estar ahí, de ser el protagonista del relato y de otros juegos que no avanzaré. Van a
colgar a un hombre, por eso me acordé, porque hace unos días subí el relato de
La Guillotina del ruso Iván Turguénev —sí, al final todos perdemos la cabeza—, y quizá también recordé este magnífico
relato porque estoy leyendo, también por casualidad, otra historia ambientada
en la Guerra Civil Norteamericana, ni más ni menos de Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell, una epopeya muy
recomendable, la mejor y más entretenida lectura que he tenido entre mis manos
en tiempo.
Incidente en el Puente de Owl Creek, Ambrose Bierce
1 ago 2014
Poemas de hoy, Poemas 3,14
Iré desgranando el rutilante libro de Poemas 3,14 (2014) que he publicado este
año para ser bajado gratis en Smashwords en epub, mobi, kindle, pdf etc. (Poemas 3,14 en GOOGLE PLAY), también en (POEMAS 3,14 en EPUB, MOBI, PDF, KINDLE)
y en Amazon en kindle, no siempre gratis (POEMAS 3,14 en AMAZON). Son poemas que pueden
considerarse modernos, son versos de hoy. De esta primera entrega de cinco, dos
son poemas nocturnos. La ausencia de luz acrecienta las visiones.
¿Por qué publico estos poemas en descarga gratuita? Sencillamente,
ante la pereza de emprender otros caminos preferí atajar y dejarlos en libre
descarga en Internet. No tengo ganas de pelear ni de concursar por mis libros.
Y sé que la gente se toma más en serio un texto literario si ha pagado
previamente.
En unos meses tendré un segundo libro de poemas, ya veré qué hago con ellos. De momento dejo en este post algunos los poemas del libro que he publicado en el blog. Luego, subiré el resto de poesías publicadas anteriormente en un segundo post. Más adelante iré publicando los inéditos uno a uno para que quien así lo desee los pueda leer. Ahí van, son unos cuantos:
Llega la Noche
Se descuelga blanda por los cabellos del bosque
a oscuras se desliza sobre el silencio del agua,
los párpados ciegos sueñan ventanas.
Oleaje de quejas, imágenes y cristales
asoman en el aroma de la noche dormida,
el corazón desvestido por corrientes
subterráneas.
No soy el de hoy, ya recuerdo las rutas.
Golpes, las membranas del corazón, ¿dónde
estás?,
Poemas de hoy, Poemas 3,14
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